
«Soñamos con replicar el modelo de Floresta Sur en otros territorios rurales»
Consolidar el vivero, abrir su tienda online y extender su modelo a otras zonas son los próximos pasos de María y Soraya
Floresta Sur apuesta por innovar con micorrización y por implicar a más mujeres en situación de vulnerabilidad en su vivero forestal. Desde su base en Sierra Morena, Floresta Sur no se limita a producir plantas autóctonas para restauración ecológica.
– Florestasur tiene un fuerte enfoque social, especialmente en la inclusión de mujeres vulnerables. ¿Tenéis planes de ampliar el equipo?
Sí, la idea es crecer y que más mujeres puedan formar parte de la cooperativa. Queremos que Floresta Sur sea un proyecto colaborativo, sin jerarquías, donde todas las integrantes tengan voz y voto en las decisiones.
– En cuanto a la sostenibilidad, ¿qué proyectos o innovaciones tienen en mente para los próximos años que puedan aumentar aún más el impacto social y ambiental de su cooperativa?
Queremos seguir avanzando en la producción de plantas micorrizadas para que, además de contribuir a la reforestación, puedan generar un recurso económico a través de la recolección de hongos comestibles. También queremos involucrar a más mujeres en el proyecto, ofreciendo empleo y formación en el sector forestal.
– ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan en su día a día, tanto como cooperativa como mujeres emprendedoras en el medio rural, y cómo los superan?
Uno de los mayores desafíos es la incertidumbre política y económica. Ahora mismo hay apoyo institucional para la restauración ecológica, pero no sabemos si esto se mantendrá en el futuro. Otro reto es la visibilidad: los viveros forestales más establecidos llevan muchos años operando y es difícil abrirse camino como un nuevo proyecto en un entorno rural. Por eso, la digitalización es clave para nosotras.
– ¿Cómo ven el futuro de Florestasur en los próximos cinco años? ¿Qué metas a largo plazo tienen para seguir impulsando el cambio tanto en el sector forestal como en la comunidad rural?
Esperamos consolidarnos como vivero forestal de referencia, con una tienda online operativa y colaboraciones con universidades en proyectos de innovación. A largo plazo, nos gustaría replicar nuestro modelo en otros territorios rurales, adaptándonos a cada ecosistema para producir especies adecuadas a cada zona.
– ¿Qué mensaje les gustaría compartir con otras mujeres rurales que están pensando en emprender pero tienen dudas sobre cómo comenzar?
Pues creo que el mensaje más importante que puedo darles es que sí se puede. Que aunque el camino del emprendimiento en el medio rural y en sectores tradicionalmente masculinizados no es fácil, tampoco es imposible. Que tengan valentía, que confíen en su talento y que no permitan que nadie les haga sentir que no son capaces.
A veces, cuando eres mujer y decides emprender en un sector como el forestal, te encuentras con muchos prejuicios. Comentarios del tipo “esto no es para ti”, “¿pero tú qué sabes de esto?” o “mejor déjaselo a alguien con más experiencia” pueden hacer mella en la confianza. Pero la clave es no dejar que eso te frene. Nosotras hemos demostrado que las mujeres no solo podemos estar en este sector, sino que podemos liderar proyectos innovadores y generar impacto real.
También les diría que no lo hagan solas. Emprender es un camino complicado, y contar con una red de apoyo, ya sean socias, mentoras o comunidades de mujeres emprendedoras, hace que todo sea más llevadero. En comunidad, todo es más fácil.
Y si pudiera hablar con mi “yo” del pasado, le diría que se atreviera sin dudar. Que los miedos van a estar ahí, pero que cada obstáculo se puede superar con esfuerzo, formación y rodeándose de la gente adecuada. Y que, aunque habrá momentos de incertidumbre, al final, ver crecer un proyecto que genera un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente es la mayor recompensa.