
Unión de Uniones critica los primeros 100 días de Aagesen como ministra de Transición Ecológica: «Es más de lo mismo que teníamos con Ribera»
La organización agraria denuncia la falta de atención a los problemas del sector y la ausencia de avances en asuntos pendientes
Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha valorado los primeros 100 días de mandato de la ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen, y concluye que sigue sin atender las demandas del sector agrario. La organización lamenta que, al igual que su predecesora Teresa Ribera, Aagesen continúa sin mostrar sensibilidad hacia los problemas de agricultores y ganaderos.
Entre las críticas de la organización destaca la falta de avances en la doble tarificación eléctrica para el regadío, a pesar de que existe una sentencia del Tribunal Supremo que insta al Ministerio a poner en marcha esta medida. Según Unión de Uniones, llevan dos años esperando su aplicación sin éxito, a pesar de los reiterados intentos por parte de la organización para tratar este asunto con el Ministerio.
Asimismo, se denuncia la inacción del Ministerio en la revisión de la estrategia sobre el lobo, un tema que ya había generado tensiones con el sector. Otros problemas, como la aplicación de la Directiva de Emisiones Industriales, que supondrá nuevas obligaciones para los ganaderos, o la falta de una zonificación agroambiental para proteger los suelos agrarios de las macroinstalaciones energéticas, siguen sin resolverse.
La organización también ha criticado la posición de Aagesen en el ámbito europeo, destacando que lo único que ha trascendido de su gestión es la firma de una carta dirigida a cuatro comisarios europeos en la que solicita que no se reduzcan las obligaciones medioambientales en el paquete de simplificación para empresas propuesto por la Comisión Europea.
«No es que esperásemos otra cosa, pero después de estos 100 días ya podemos confirmar que Aagesen es más de lo mismo que teníamos con Ribera», concluyen desde Unión de Uniones, insistiendo en la necesidad de que se escuche a los agricultores y ganaderos antes de imponer normativas que no tienen en cuenta la realidad del campo.