Se vende la primera Escuela Familiar Agraria de Sevilla tras más de medio siglo profesionalizando el campo
Lora del Río

Se vende la primera Escuela Familiar Agraria de Sevilla tras más de medio siglo profesionalizando el campo

La EFA Molino Azul gradúa a la última promoción de sus alumnos en sus históricas instalaciones

13/06/2022 Actualizado a las 11:29

Las instalaciones que acogieron la que fuera la primera Escuela Familiar Agraria (EFA) de la provincia de Sevilla, en Lora del Río, cierran sus puertas tras más de 50 años dedicadas a la formación para la profesionalización del campo y la promoción del medio rural andaluz.

El pasado lunes, la antigua EFA Molino Azul acogía el acto de graduación de su última promoción de alumnos, la séptima en el caso del Grado Medio en «Aprovechamiento y Conservación del Medio Natural» y la quinta en el caso del Grado Superior en «Gestión Forestal y del Medio Natural».

Por esta escuela han pasado alrededor de 3.500 alumnos de toda la Vega del Guadalquivir desde su fundación en 1967, especializándose en la formación profesional inicial, poniendo en práctica un enfoque innovador para la época, al implicar en la metodología a las familias, comprometiéndolas con la formación.

El modelo de EFA comenzó a emerger en España en la década de los 60, y tiene su inspiración en Francia, donde habían surgido 30 años antes. Fueron el ingeniero industrial Joaquín Herreros Robles y el agricultor e ingeniero técnico agrícola Felipe González de Canales, (uno de los fundadores de la actual organización agraria Asaja y presidente de Asaja Andalucía de 1992 a 1996), quienes se plantearon la necesidad de poner en marcha un proyecto que ayudase a mejorar la formación y los medios de vida de las personas que vivían en localidades rurales, inspirados por Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.

«Había que poner los medios para que la gente del campo, y en especial sus hijos, adquiriesen una formación profesional, científico-técnica, pero también humana, cultural y espiritual que les permitiese ponerse al frente de las explotaciones agrarias o emprender otras iniciativas que crearan empleo y riqueza, sin verse obligados a abandonar sus pueblos por falta de trabajo y perspectivas de futuro. Por eso nacieron las Escuelas Familiares Agrarias», explica a Agrónoma Felipe González de Canales.

Modelos de inspiración francesa

En 1962 se empezaron a poner las bases de este proyecto en la provincia de Sevilla, tomando como modelos las «Maisons Familiales Rurales» francesas. «Encontramos en Sevilla empresarios agrarios que nos apoyaron desde el principio y pudimos iniciar las primeras escuelas», explica su fundador. Así, en 1967, en los municipios de Lora del Río y La Rinconada se instalaron las dos primeras Escuelas Familiares Agrarias, dando formación a 60 alumnos en ese primer curso.

Se llamaron Molino Azul y Casablanquilla, aunque ésta última no funcionó y acabó cerrando. Luego, en 1968 inició su andadura Elcható, en Brenes, como primera escuela femenina, que continúa aún activa, siendo un referente en la promoción laboral de las mujeres de las zonas rurales.

Concejales del Ayuntamiento de Lora del Río en el acto de graduación de alumnos del CER Valle del Guadalquivir / Agrónoma

Varias generaciones

Por el Molino Azul han pasado «hasta tres generaciones de alumnos de una misma familia», ya que «tenemos estudiantes cuyo padre y abuelo ha estudiado en nuestras aulas», siendo uno de los mayores logros «que el 80% de las personas que se han formado con nosotros ha permanecido vinculada al campo y a sus pueblos, siendo actores principales del desarrollo del medio rural en que viven», señala por su parte Alfonso Belmonte, presidente de la Asociación Rural Valle del Guadalquivir.

El éxito de la formación radica también en su aplicación práctica, y en la integración de los alumnos en el medio rural. Así, normalmente, los estudiantes permanecían una semana internos en el centro, implicándose en las tareas de limpieza y mantenimiento de la escuela, y dos semanas en las que regresaban a sus domicilios, poniendo en práctica en la explotación familiar lo aprendido durante el curso, siempre con el seguimiento de los profesores -o monitores, como se llamaban entonces-.

Cambio de gestión

Con el paso de los años y el desarrollo de los núcleos rurales, sumado a los continuos cambios en la legislación educativa, la oferta formativa de las escuelas familiares agrarias se ha ido adaptando y diversificando, abarcando nuevas necesidades.

Así, en 2015, para evitar su cierre, la EFA Molino Azul se convierte en el Centro Educativo Rural (CER) Valle del Guadalquivir, un centro privado concertado de formación profesional, gestionado por la Asociación Rural Valle del Guadalquivir.

Bajo el ala de esta asociación, y con Jesús Gutiérrez como director y un nuevo equipo de profesores, el centro educativo no sólo se ha mantenido activo, sino que se ha modernizado, pasando a ser mixto y ampliando su oferta con nuevos ciclos formativos y cursos de formación. De esta forma, jóvenes de toda la comarca y de otras provincias andaluzas han continuado formándose, graduándose desde entonces (2015) una media de 700 alumnos más.

Sin embargo, la promoción 2021-2022 será la última que ocupará estas históricas aulas, ya que la finca que ha acogido el centro Molino Azul está actualmente en venta.

Por su parte, el CER Valle del Guadalquivir iniciará el próximo curso 2022-2023 una nueva andadura, en unas instalaciones habilitadas cedidas por el Ayuntamiento de Lora del Río en el Polígono Industrial Matallana.

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