
La razón por la que tu cuerpo te pide carbohidratos en septiembre y por qué debes dárselos, según la nutricionista Rosa Fernández
Los carbohidratos no son los enemigos de la vuelta a la rutina: negárselos al cuerpo genera cansancio, malhumor y un efecto rebote
Volver de las vacaciones supone para muchos un cambio brusco: la rutina, el trabajo, el gimnasio, los horarios rígidos. Y en ese contexto, muchas personas cometen el error de autoexigirse demasiado, intentando compensar los excesos del verano con dietas extremas. Y una de las restricciones más frecuentes es eliminar los hidratos de carbono.
Como nutricionista, me gustaría desmentir este mito: los carbohidratos no son tus enemigos. Al contrario, son la fuente de energía que tu cuerpo necesita para rendir en tu día a día, para concentrarte en el trabajo y para dar lo mejor en el gimnasio.
Siempre explico a mis pacientes que no sirve de nada estar al 100% durante dos semanas si después abandonamos por agotamiento. Es preferible mantener una constancia del 80%, con flexibilidad y realismo. Esa estrategia ayuda a que los cambios duren toda la vida.
El cuerpo es sabio y responde mucho mejor a una vuelta progresiva que a cambios bruscos. Negarle carbohidratos solo genera cansancio, malhumor y muchas veces un efecto rebote.
¿Por qué el cuerpo nos pide hidratos de carbono tras la vuelta a la rutina?
Existen razones fisiológicas y emocionales por las que en esta época aumenta el deseo de comer carbohidratos.
- Mayor gasto energético: Con la vuelta al gimnasio, al trabajo y a los desplazamientos, el cuerpo consume más energía que en verano, por lo que nos pedirá ese aporte extra de energía por medio de los carbohidratos.
- Cambio de estación: Los días más cortos y la disminución de luz solar afectan a la serotonina, la hormona relacionada con el bienestar, lo cual hará que busquemos alimentos reconfortantes, entre ellos los hidratos de carbono.
- Necesidad de concentración: El cerebro funciona principalmente a base de glucosa, el combustible que nos dan los hidratos de carbono.
Aquí conviene recordar algo importante: si no damos a nuestro cuerpo los carbohidratos cuando nos los pide, es muy probable que más adelante acabemos recurriendo a fuentes de baja calidad nutricional, como bollería industrial, snacks altos en azúcar o productos ultraprocesados. Por eso, siempre recomiendo elegir carbohidratos de calidad como el arroz, la pasta, la patata o el pan integral. Estos alimentos sacian más, aportan energía sostenida y evitan estos antojos poco saludables.

Empezando septiembre con buen pie
¿Qué podemos hacer de cara a septiembre? En mis consultas siempre recomiendo seguir el modelo del plato de Harvard, una herramienta visual que ayuda a organizar la alimentación de manera equilibrada. Este constaría de:
- La mitad del plato debe ser de verduras y hortalizas, preferiblemente frescas y de temporada.
- Un cuarto del plato debe contener proteínas de calidad, como pescado, huevos, pollo o legumbres.
- El último cuarto del plato corresponde a los hidratos de carbono complejos, como el arroz integral, la avena, la patata, el boniato o el pan integral.
Además de esto, otro consejo práctico sería planificar menús con antelación para evitar ir con improvisaciones.
La clave: flexibilidad y disfrute
En septiembre no necesitas «castigarte» ni eliminar alimentos. Necesitas escuchar a tu cuerpo y darle lo que pide en su justa medida. Los hidratos de carbono forman parte de una alimentación equilibrada y son esenciales para un buen rendimiento físico y mental.
La vuelta a la rutina debe vivirse como una oportunidad para cuidarse, no como una penitencia. Con organización, flexibilidad y productos de calidad, septiembre puede ser el comienzo de un año lleno de energía y salud.