2019, un año de parálisis en el campo
Sector agrario

2019, un año de parálisis en el campo

«Uno de los aspectos más mediáticos ha sido la España vaciada, que se ha convertido en bandera para la búsqueda de votos en zonas rurales»

06/01/2020 a las 08:35

El sector agrario tampoco ha salido indemne de la inacción de 2019. El carácter interino del gobierno ha impedido desarrollar verdaderas políticas rurales y agrarias.

Este contexto interno se ha visto agravado por varias circunstancias internacionales, como el Brexit, la política ultra proteccionista de Estados Unidos o el acuerdo con Mercosur, en el que productos agrarios han pagado el pato de un acuerdo, eso sí, de gran interés global.

Uno de los aspectos más mediáticos en este ínterin político, ha sido la España vaciada, que se ha convertido en bandera para la búsqueda de votos en zonas rurales, de alto valor político en nuestro sistema electoral. Se ha dado visibilidad al problema, lo que es bueno, pero veremos si se pasa de la teoría a la práctica.

Contexto meteorológico

Todo esto en un contexto meteorológico complicado. En el último trimestre de 2018 comenzó un intenso periodo de muy baja pluviometría, que continuó en buena parte de 2019. Esta situación afectó de forma especial a los pastos y a las producciones de cereal. En el otoño de 2019 la sequía se torno en intensas lluvias de excepcional intensidad, que derivaron en desbordamientos e inundaciones especialmente dañinas.

Con respecto a la futura PAC 2021-2027, continúan los trabajos para su diseño y aprobación. Se mantiene una duda razonable sobre si la nueva estrategia puede dirigirnos hacia una futura renacionalización de la misma, lo que supondría un alto riesgo para el sector. No hay que olvidar que los nuevos movimientos nacionalistas que han surgido en muchos países europeos, pueden encontrar en una PAC débil una nueva palanca para luchar por sus renacidos planteamientos individualistas.

Otra corriente que ha tomado mucha más fuerza en este periodo es el movimiento anti ganadería, por ser un contribuyente al cambio climático y por la defensa desaforada del bienestar animal. Por el momento, no ha impacto en exceso en el consumo y, por tanto, en la producción, pero ahí pende la Espada de Damocles.

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