Agricultores durante la recolección de la aceituna de mesa / Agrónoma
Agricultores durante la recolección de la aceituna de mesa / Agrónoma
Aceituna de mesa

Nueva normalidad en el verdeo

«El Gobierno central nos ofrece una herramienta incompleta para resolver el problema más importante del sector, la rentabilidad»

14 septiembre 2020, 10:42

2020 será sin duda un año difícil de olvidar en todos los aspectos. También es el primero de lo que algunos llaman la «nueva normalidad». Comienza una campaña de verdeo con una cosecha igual a la media de los últimos años en cuanto a cantidad total, siendo la variedad manzanilla la única que supera esa media.

Buenos calibres en general y muy buena calidad en la relación pulpa-hueso, como es habitual en estos inicios de campaña. No obstante, el agricultor tiene puesta su mirada en el cielo esperando esas ansiadas lluvias tempranas que sofoquen el estrés hídrico que padece el olivar.

Hasta aquí parece que estamos hablando de una campaña como otra cualquiera, con algunos cambios puntuales, pero no es así. Tenemos tres cuestiones que son nuevas para nosotros y que resuelven tres problemas muy actuales o eso se pretende con estas medidas.

Las medidas

El primero es el llamado plan de contingencia para explotaciones agrarias que debemos realizar todos los agricultores para prevenir contagios por Covid-19. Animo a todo el mundo a seguir las recomendaciones sanitarias para que tengamos una buena campaña y minimicemos los riesgos con las medidas a tomar, puesto que nadie quiere nuevos rebrotes o posibles confinamientos que agravarían muchísimo la situación no solo sanitaria, sino económica y social en nuestras zonas ya de por sí bastante castigadas.

También tenemos como novedad el DAT (Documento de Acompañamiento al Transporte), que deja sin efecto la Guía Conduce, y que tras varias prórrogas entrará en vigor el próximo 15 de octubre. Son dos las posibilidades de realizar dicho documento: vía telemática o formulario en papel. Al hilo del primer punto y con el objeto de minimizar los riesgos de contagio, la recomendación es hacerlo telemáticamente dado que se han facilitado mucho los pasos a seguir y no es muy complejo realizarlo.

Por último, y como novedad más compleja, está el llamado coste efectivo de producción que deberá fijarse en los contratos que realicen los agricultores con los industriales a los que les vendan sus productos. Y digo más complejo porque opino que no queda del todo resuelta la cuestión en sí, y me explico.

Todos estamos a favor de la Ley de la Cadena Alimentaria y de su modificación y todos sabemos que hay tantos costes efectivos de producción como explotaciones agrarias, por lo tanto aquellos industriales que necesiten materia prima empezarán comprando a igual calidad en aquellas explotaciones con costes inferiores y dejarán para el final las que tengan un coste más elevado si es que las necesitan, a no ser de que el agricultor mienta y firme contratos por debajo de sus costes como ya estamos viendo que está ocurriendo, y con lo cual no hemos arreglado nada.

Por lo tanto, el Gobierno central nos ofrece una herramienta incompleta para resolver el problema más importante del sector, la rentabilidad. Pienso que estamos en un momento en el que hay que ser valientes para tomar decisiones y explicarlas sin tapujos. Si lo que pretenden es una reconversión sectorial, que lo digan; pero no podemos seguir haciendo trampas al solitario y continuar firmando contratos con costes efectivos de producción que no son reales.

En definitiva, tenemos tres nuevas medidas, la primera para frenar una pandemia, la segunda para frenar los robos de aceituna y la tercera no sé muy bien para qué. Os deseo buena campaña a todos.

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