La Trashumancia, generadora de beneficios y biodiversidad
Ovino-caprino

La Trashumancia, generadora de beneficios y biodiversidad

«El principal objetivo del Grupo Operativo Ovinnova es definir las bases para la mejora de la competitividad del pastoreo trashumante»

27/10/2020 Actualizado a las 14:14

Si definimos la ganadería extensiva como el conjunto de sistemas de producción ganadera que aprovechan eficientemente los recursos del territorio con las especies y razas adecuadas, compatibilizando la producción con la sostenibilidad y generando servicios ambientales y sociales, entonces, podríamos decir que la trashumancia es la ganadería «más extensiva de las extensivas».

Integra una sólida sostenibilidad ecológica, basada en el aprovechamiento alterno de la diversidad de pastizales de la Península Ibérica en el momento óptimo de su producción. El desplazamiento de los ganados trashumantes, independientemente de su modalidad altitudinal (trashumancia corta o trasterminancia) o latitudinal (trashumancia media y larga) se produce entre territorios complementarios de agostaderos en zonas de montaña y los invernaderos, principalmente en dehesas, aprovechando en el tránsito rastrojos y barbechos en terrenos agrícolas y ayudando a modelar y cohesionar históricamente muchos de los paisajes de España.

Los rebaños trashumantes diseminan semillas y fertilizan el suelo, permitiendo el mantenimiento de la cubierta vegetal, pero ejerciendo un control del desarrollo de matorrales que previene los incendios forestales.

Todo ello contribuye al sostén de la diversidad de hábitats, lo cual redunda en la conservación de la biodiversidad, no solo silvestre sino también doméstica, pues las ganaderías trashumantes fomentan la diversidad genética empleando razas autóctonas de gran rusticidad y adaptación al medio que disfrutan de unas condiciones de vida respetuosas con el bienestar animal y generan productos alimenticios de gran calidad.

Este uso racional, autosuficiente y sostenible del ganado y los recursos naturales, hace que la trashumancia se reivindique aún más como un bien estratégico importantísimo frente a lo que parece una clara relación entre la actual y las posibles futuras pandemias con el desarrollo de la ganadería intensiva y, aún más importante, como herramienta de adaptación y supervivencia de la ganadería extensiva del oeste peninsular frente al preocupante escenario de emergencia climática al que nos enfrentamos.

Pero es que la trashumancia es mucho más que un fenómeno ecológico de enorme relevancia que presta numerosos bienes y servicios a la sociedad, entre ellos, la conservación del gran patrimonio público que supone la red de vías pecuarias, que a pesar del fuerte deterioro sufrido sigue constituyendo una red de caminos, auténticos corredores ecológicos y espacios públicos para el disfrute del paisaje y el desarrollo de actividades al aire libre.

Un sistema cultural

Es también un sistema cultural en su más amplio sentido, que va desde la cultura pastoril que aúna el conocimiento de prácticas del manejo agropecuario y el uso del medio, hasta el patrimonio histórico y arquitectónico, pasando por las tradiciones locales y la diversidad gastronómica que la trashumancia nos ha legado y que siguen vivas en la mayoría de nuestros pueblos. Un patrimonio etnográfico y antropológico que es preciso conservar y recuperar.

Además, los servicios culturales proporcionados por la trashumancia se traducen también en beneficios económicos para pastores, hosteleros, artesanos y pueblos enteros pues son muchos los museos y fiestas de la trashumancia, que atraen la atención del ocio cultural y el turismo experiencial. Y es que está fuera de toda duda la intensa vivencia emocional y el enriquecimiento espiritual que supone la trashumancia para cualquier persona que la práctica.

Sin embargo, a pesar de todos los beneficios para el medioambiente y la sociedad que supone la trashumancia, estos no son reconocidos ni remunerados por los mercados y por tanto no cuentan con expresión monetaria, lo que hace que la rentabilidad de estas explotaciones ganaderas sea muy baja.

Actividad en declive

Este y otros factores son los responsables del gran declive en el que se encuentra inmersa la trashumancia. Año tras año, desciende progresivamente tanto la cabaña ganadera que sube a los puertos como el número de ganaderos que practican la trashumancia debido a la actual falta de reconocimiento de la política agraria y de desarrollo rural en cuanto a la naturaleza singular de la ganadería trashumante; la burocracia administrativa y la normativa sanitaria que no discriminan positivamente las peculiares características del manejo y gestión de las explotaciones trashumantes; y la falta de relevo generacional en ganaderos y pastores, entre otros factores.

La Fundación Savia ha remitido una carta al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, solicitando que se reconozca la trashumancia como un ecoesquema a nivel nacional.
Actualmente, se está redactando el Plan Estratégico de España para la PAC post 2020 que formulará de manera íntegra el conjunto de nuestro sistema agroalimentario, pudiendo articular medidas que permitan aplicar una PAC bien adaptada a las condiciones y necesidades de la agricultura y ganadería españolas.

Desde la Fundación Savia consideramos ésta una oportunidad para reconocer, apoyar, ayudar a mantener y recuperar la trashumancia y, por ello, hemos solicitado que se incluya en las ayudas específicas del segundo pilar o en los ecoesquemas del primero a nivel estatal, ya que encaja a la perfección con los objetivos generales de la nueva PAC propuestos por la Comisión Europea, así como muchos de los objetivos específicos, motivando que la ganadería trashumante tenga una distinción y etiquetado singular diferenciado que la ponga en valor para el consumidor. Paralelamente, hemos pedido que el Programa de Desarrollo Rural Nacional refuerce su apoyo a las razas ganaderas en peligro de extinción que lleven a cabo esta práctica.

Grupo operativo

Para hacer frente a esta crisis en la que la trashumancia lleva años sumergida, en 2019, un grupo de entidades de diferentes perfiles se asociaron para trabajar en torno a la trashumancia con un enfoque de acción conjunta y multisectorial a través de un proyecto el «Grupo Operativo OVINNOVA» financiado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en el marco del Programa Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020 y por el Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural (FEADER) de la Unión Europea.

Su principal objetivo es definir las bases para la mejora de la competitividad del pastoreo trashumante, a través de la configuración de un nuevo modelo de negocio de prestación de servicios ganaderos viable, productivo, competitivo y que contribuya a preservar la biodiversidad.

Para ello, el Grupo Operativo lleva a cabo hasta 2021 en las zonas receptoras y emisoras de ganado (en los puertos de León y Palencia y las dehesas de Andalucía y Extremadura) distintas actividades de asistencia a ganaderías trashumantes, analizado y protocolizando todas aquellas cuestiones logísticas que son necesarias para el desarrollo de la trashumancia: la organización de los transportes desde las fincas de origen hasta los puertos y su posterior regreso al final de la temporada; la revisión y aprovisionamiento de los chozos; la contratación de servicios veterinarios; la creación de una oficina de coordinación que contribuya a la correcta planificación de las tareas por parte de los pastores y todo el equipo implicado; etc.

Plataforma web

Una asistencia administrativa y logística que en un futuro se ofrecerá a través de una Plataforma web de Gestión de la Trashumancia en la que el Grupo Operativo ya está trabajando. Paralelamente, el proyecto presta apoyo a los pastores y sus rebaños dotándoles de perros mastines y de carea para la seguridad y el manejo de los rebaños; el equipamiento de los chozos para dotar de seguridad y calidad de vida a los pastores; el suministro de alimentos, piensos, sal para la mineralización del ganado, material diverso, etc.

Ovinnova también lleva a cabo acciones dirigidas a la formación y la incorporación laboral de pastores, la certificación en ecológico de diferentes superficies donde se realiza el pastoreo de los animales trashumantes en el seno del proyecto y una campaña de promoción del consumo de carne de ovino trashumante.

Todas estas acciones se complementan con otras dirigidas a la mejora y evaluación del estado de conservación de los hábitats y especies de las dehesas mediterráneas y los puertos cantábricos donde pastorean las ovejas merinas del rebaño trashumante del Grupo Operativo, así como el establecimiento de modelos de gestión que contribuyan al incremento de la biodiversidad en estos hábitats

El Grupo Operativo lo forman entidades relacionadas con la producción y comercio del ovino, la ganadería extensiva y el pastoreo trashumante, coordinados por la Fundación Monte Mediterráneo, como son la Fundación CESEFOR, la Cátedra de Ganadería ecológica Ecovalia-Clemente Mata de la Universidad de Córdoba, la certificadora de producción ecológica CAAE, la organización interprofesional agroalimentaria del ovino y caprino INTEROVIC.

En el proyecto también participan como colaboradoras, la Junta de Castilla y León, la Federación Española de la Dehesa (FEDEHESA), el Ayuntamiento de Crémenes, el Instituto de Investigación de la Dehesa (INDEHESA) y EA Group. El grupo de ecología aplicada y teledetección (GEAT) de la Universidad de León, y la empresa Innogestiona Ambiental participan como asistencia externa.

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