Conoce la primera almazara que funciona con energía geotérmica
Agricultura ecológica y biodinámica

Conoce la primera almazara que funciona con energía geotérmica

Cortijo El Puerto construye un edificio bioclimático en Lora del Río, que alberga una industria para producir aceite de oliva ecológico usando fuentes renovables y tecnología punta

15/06/2021 Actualizado a las 07:17

La firma Cortijo El Puerto ha construido en el municipio sevillano de Lora del Río la primera almazara que funciona con energía geotérmica, es decir, mediante el aprovechamiento del calor y el frío del interior de la tierra.

El proyecto, a falta sólo de rematar los últimos flecos, se ubica en un edificio totalmente sostenible, distribuido en dos alturas, y en el que además de la planta industrial se ubicarán oficinas, una tienda y espacios para acoger formación, catas de aceite y eventos relacionados con el oleoturismo y la promoción de la cultura oleícola.

Se trata de un edificio bioclimático y ecológico, ya que los elementos con los que ha sido construido son de origen natural. Así, en la bodega del aceite, «las paredes son de alpaca de paja y el aislante del techo es de lana de oveja. Aparte, el suelo es radiante-refrigerante», señala el consejero delegado de la firma, Enrique de la Torre Liébana.

Para recubrir el edificio se ha optado por materiales sostenibles y del entorno cercano, como «cal de Morón o albero de Carmona, además de corcho, madera de bosques sostenibles certificados con el sello FSC y cerámica ecológica», logrando con estos revestimientos «mantener el edificio con una temperatura constante todo el año sin necesidad de gastar energía».

Bodega de aceite de Cortijo El Puerto / Agrónoma

Además, los tejados se han diseñado para recoger el agua de lluvia, que a través de un circuito se transporta hasta unos depósitos, y esta agua almacenada se reutilizará para la limpieza de maquinaria y de patios.

Climatización

Una de las principales novedades de la construcción es que la climatización del edificio, incluyendo la de la almazara, proviene de la energía geotérmica, intercambiando el calor y el frío con el suelo, según las necesidades de la época del año, a través de unas conducciones enterradas a cierta profundidad.

«La geotermia tiene muchas ventajas, ya que es la única energía cien por cien renovable, que no genera emisiones y que está disponible bajo el suelo los 365 días del año, de día y de noche, sin viento o sin sol». Además, cada kilovatio eléctrico consumido aporta, a través de la geotermia, cinco kilovatios térmicos al edificio, «por lo que el ahorro es notable», explica el consejero delegado.

Pero la geotermia no sólo proporcionará la temperatura idónea de las distintas dependencias industriales, sino que «en el propio proceso de elaboración de los aceites la climatización de las batidoras, de las tolvas, o la temperatura del agua que se le añade al proceso industrial, también procederá de esta fuente renovable», explica Enrique de la Torre.

Se trata, por tanto, de la primera almazara que funcionará con esta energía verde que, además, permite eliminar la caldera del proceso industrial de fabricación de aceite, pues «la energía geotérmica se encarga de calentar el agua, y sin emisiones contaminantes ni humo, por lo que no es necesario ya disponer de una caldera», explica de la Torre.

ingeoliva
Aceite de oliva virgen extra de Cortijo El Puerto/ Ingeoliva. S.L.

Pero la geotermia tiene otra ventaja añadida, y es que «también nos proporciona frío, permitiendo refrigerar la batidora y añadir agua fría al proceso industrial, posibilitando elaborar los aceites extraídos en frío, que cada vez son más demandados, ya que se garantiza que todas sus propiedades permanezcan intactas, asegurando un aceite de la máxima calidad», recalca el empresario.

Pero la geotermia no es la única renovable de la que se alimentará el edificio, pues toda la iluminación procederá de la energía solar fotovoltaica excepto en los dos meses de campaña. A este respecto, el proyecto incluye el reciclado de unas baterías de coches que funcionan como acumuladores para iluminar el edificio cuando no haya sol.

Industria 4.0

Junto a la sostenibilidad, la tecnología es otro de los puntales del edificio de Cortijo El Puerto. Así, la almazara está pensada como una industria 4.0, donde se combinan técnicas avanzadas de producción y operaciones con tecnologías inteligentes.

De hecho, todo el proceso está automatizado y gracias a los sensores incorporados a todo tipo de maquinaria (como en las tolvas de recepción), «puedo empezar a extraer aceite a los grados concretos que deseo, teniendo el control de las temperaturas y los pesos en tiempo real y en cada fase del proceso de elaboración, parámetros que quedarán grabados en un ordenador central, permitiendo al olivarero tener la trazabilidad total de su producto».

Cortijo El Puerto
Olivar en seto de la finca Cortijo El Puerto / Agrónoma

Este sistema de trabajar posibilita a Cortijo El Puerto «tener partidas de aceite muy bien clasificadas en bodega», donde en lugar de optar por grandes bidones «hemos preferido tener más depósitos de menor tamaño, lo que nos permite separar por variedades de aceituna, madurez o característica organolépticas», apunta Enrique de la Torre.

La almazara, que entrará en funcionamiento en la próxima campaña, a partir de octubre, está capacitada para molturar unos 120.000 kilos de aceituna por día, sólo procedente de agricultura ecológica y biodinámica. El objetivo es «molturar no sólo la producción de nuestra finca, que es de un millón de kilos de aceitunas, sino dar servicio a las explotaciones olivareras certificadas de los municipios cercanos».

Además de esta almazara, la finca contempla también una planta de compostaje, donde se derivarán los subproductos vegetales de la elaboración del aceite de oliva que, junto con el estiércol de la ganadería de Cortijo el Puerto, se convertirá en abono natural ecológico para los cultivos. Todo un ejemplo de bio-economía circular.

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