El Comité de las Regiones alerta de que las exportaciones de aceite de oliva andaluz a EEUU caerán un 13% por los aranceles
El órgano consultivo de la UE avisa de que el sector oleícola sufrirá un descenso de las ventas y, a largo plazo, de la creación de empleo
Andalucía produce prácticamente el 80% de aceite de oliva de toda España. Con 1,6 millones de hectáreas de olivar, el sector oleícola es la columna vertebral del campo en la región y, precisamente por ello, sufre especialmente el efecto de los aranceles impuestos por Estados Unidos desde agosto de 2025, con un 15% aplicado al aceite de oliva.
El Comité de las Regiones ha elaborado un informe sobre el impacto de dichos aranceles en el sector agroalimentario europeo, y en él destaca el escenario será muy complejo en los próximos años, ya que Estados Unidos es el principal destino exterior del aceite de oliva andaluz, con un 19,1% de las exportaciones de aceite y, también, el 23,3% de la aceituna de mesa. A nivel nacional, las empresas españolas exportaron en 2024 a EEUU aceite de oliva por valor de 1.000 millones de euros.
Según las previsiones del órgano consultivo de la UE, que representa a los entes locales y regionales de los 27 Estados miembros, los precios del aceite de oliva andaluz se encarecerán un 13,9% a medio-largo plazo en el mercado estadounidense, y la aceituna lo hará un 13,2%, lo que podría «reducir la competitividad» frente a otros competidores internacionales.
De hecho, el arancel del 15% para la UE beneficia a competidores como Australia, Chile o Argentina, que mantienen aranceles más bajos (en torno al 10% en vinos), facilitando que ganen cuota de mercado a costa de Europa.
Bajada en las ventas
De esta forma, se proyecta un descenso en las ventas de aceite de oliva andaluz a Estados Unidos de un 9% en aceite de oliva y un más acusado 18,1% en aceitunas, que se ven también afectadas por el arancel impuesto por el conflicto Airbus-Boeing.
En definitiva, el Comité de las Regiones avisa de «un descenso sostenido de las ventas anuales», que, combinado con la presión a la baja sobre los precios, «afectará a los ingresos del sector y al empleo con el paso del tiempo». «Sea por una reducción de la demanda o de la oferta, cabe esperar una caída sustancial de las exportaciones de aceite de oliva y aceitunas», insiste.
Además, hacen especial hincapié en el efecto que la crisis arancelaria tendrá en el aceite de oliva, ya que el mercado de la aceituna de mesa tiene más posibilidad de diversificación «redirigiendo las ventas a mercados alternativos para la aceituna sin procesar».
«La continua presión a la baja sobre los precios ejercida por los importadores estadounidenses, al hacer valer su poder de mercado, podría amenazar la rentabilidad de los productores más pequeños», se asegura.

Un sector muy atomizado
El informe también analiza la estructura del sector oleícola, que define como «muy fragmentado», lo que «resta músculo para negociar precios y dificulta la modernización necesaria para reducir costes de producción. Además, el Comité de las Regiones pone el foco en la «dependencia» que el sector olivarero tiene del mercado estadounidense. «Aunque el consumidor americano valora la calidad del aceite andaluz, la volatilidad de su política arancelaria es una amenaza constante», aseguran.
La diferenciación, la marca propia y el embotellado de alto valor es, a juicio del informe, la única salida para recuperar valor y sobrevivir a los «vaivenes» de las operaciones comerciales del aceite a granel.
A nivel europeo, el informe subraya que estos aranceles han llegado al sector agrario andaluz en un momento ya de por sí muy difícil, actuando como un «multiplicador de estrés» sobre un sector ya muy debilitado por unos costes disparados, tanto en energía como en fertilizantes y logística, continuas crisis climáticas y sanitarias, y una incertidumbre geopolítica casi constante.
De otro lado, critica que las herramientas actuales, como la PAC o los fondos europeos de cohesión «están diseñados para el desarrollo a largo plazo», y no «para responder a choques comerciales repentinos», lo que deja al sector agrario en un papel muy vulnerable, sobre todo para las pymes.