El olivar andaluz corre el riesgo de ‘uberizarse’: «Vamos hacia una agricultura sin agricultores»
Los fondos de inversión acaparan parte del sector del olivar, y desde COAG alertan del peligro que supone para la agricultura tradicional
Primero fueron las cadenas textiles, luego los juguetes, los taxis…y, finalmente, el sector agrario. Los fondos de inversión han mostrado su interés en los últimos años en el sector agrícola, transformando poco a poco el panorama empresarial y marcando «las reglas del juego».
«Estamos viendo una Unión Europea que se entrega a la gran distribución a los mercados, y está olvidando al modelo profesional, imprescindible para el relevo generacional», ha advertido Miguel López, secretario general de COAG Andalucía, en la presentación del informe ‘La uberización del olivar español: zoom en Andalucía’.
Y es que, precisamente, el olivar, por su gran atractivo económico (el aceite de oliva siempre ha sido un sector rentable), así como su extensión (en Andalucía supone más de 1,5 millones de hectáreas), está en el punto de mira de los grandes fondos de inversión.
«Al final, el riesgo es que las grandes compañías vengan a Andalucía a quedarse con el valor añadido de un producto que es identidad de nuestra tierra y que, cuando ya no les compense, se marchen», lamentaba Andrés Góngora, secretario general de Asaja Almería.
«Agua, tierra, ayudas… son recursos limitados y, cada vez, más escasos. Todo el foco de las políticas públicas y la asignación de esos recursos finitos ha de ponerse en las explotaciones de un modelo de agricultura socialmente necesario, evitando beneficiar a las más grandes, que pueden competir por sí mismas», aseguran desde la organización agraria.

En el caso concreto del olivar, de forma especial en Andalucía, (con gran incidencia en las provincias de
Sevilla, Córdoba y Cádiz), el proceso de ‘uberización’ ha sido uno de los factores que ha influido en la reducción sustancial del número de explotaciones; en los últimos 20 años se han perdido el 59% de las mismas (de 602.250 en 1999 a 247.318 en 2020), mientras que la producción de aceite de oliva ha crecido un 65%.
Álvaro Areta, responsable técnico de COAG, ponía como ejemplo el entorno del embalse portugués de Alqueva. Desde su inauguración en 2002, el 60-70% del territorio productivo regable ha cambiado de manos, y el cambio de cultivos ha sido drástico, avisan desde COAG, (de cereal a olivar y almendro superintensivos, principalmente), con consecuentes cambios paisajísticos, ecológicos, económicos y sociales. «Si no lo evitamos, aquí también se pasará a un modelo de agricultura sin agricultores, donde seamos trabajadores a sueldo de empresas que, cuando no les interese, nos abandonarán», insistía.
Los nombres
Atitilan, que recientemente ha vendido su sección de olivar a De Prado con un beneficio de 23 millones de euros ; Fiera Capital o SM Partners, entre otros.
Otras firmas de capital privado, como Miura Partners, han apostado por el sector en otros eslabones de la cadena del olivar. En 2023, alcanzaron un acuerdo de asociación con Cándido Miró, compañía líder en la producción de aceitunas de mesa y conocida comercialmente por su marca Serpis, y fundaron la enseña Olive&Co, una sociedad dedicada a consolidar el mercado de aceitunas, encurtidos y snacks saludables. Otro caso este ámbito es el de CVC, que en 2014 se convirtió en dueño de Deoleo, empresa propietaria de marcas como Carbonell, Koipe y Hojiblanca.
Por su parte, Consolación Vera, viceconsejera de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de
Andalucía, ha aportado datos como que: «Somos la comunidad autónoma con menos problemas de despoblaciónen nuestras zonas rurales» precisamente por el olivar. De hecho, «solo hay 26 pueblos en Andalucía que no tienenolivar o donde el olivar es residual. En más de 300 es su principal actividad económica».
Y ha señalado que desde la Consejería de Agricultura se está ultimando el diseño de la primera estrategia para el olivar en Andalucía, porque «tenemos que anticiparnos a los problemas», «si somos los primeros produciendo aceite nos tiene que preocupar seguir siéndolo y seguir siendo un cultivo que fije la población al territorio, y seguir manteniendo esa posición y ese peso».