Máximo Cañete: «El Covid-19 ha vuelto a mostrar que el agro es un valor seguro»
Entrevista al consejero delegado de CBH

Máximo Cañete: «El Covid-19 ha vuelto a mostrar que el agro es un valor seguro»

La empresa ha participado en la plantación de más de 30.000 hectáreas de cultivos de alta densidad en España, Portugal y Marruecos

05/01/2021 Actualizado a las 17:12

CBH es una de las compañías que ha logrado crecer con la expansión del olivar de alta densidad. Nacida en 1997 de la mano del empresario agrícola Máximo Cañete, ha participado en la plantación de más de 30.000 hectáreas en España, Portugal y Marruecos. «Hemos vivido un impulso muy importante para estos sistemas de cultivo y el potencial en el futuro es altísimo», subraya.

La compañía ha desarrollado sus propias fincas (su área patrimonial gestiona actualmente 650 hectáreas) y también está especializada en tecnología de riego y distribución de fitosanitarios. Sus ingresos en 2020 rondaron los 20 millones de euros y su objetivo es alcanzar los 30 millones en 2025.

Los cultivos en alta densidad han crecido mucho en la última década. ¿El covid reforzará esta tendencia?

—Hubo un boom antes de la crisis del ladrillo y la inversión se recuperó a partir de 2012 con mayor rapidez que en otros sectores;y en esta segunda etapa se añadió también la gran expansión del almendro. La agricultura tecnificada ha resistido la convulsión del Covid-19 y ha demostrado que es un valor seguro, con lo cual estimamos que vendrán más inversores. Pero al margen de la pandemia, la población mundial crece y pasará de 7.000 millones a 9.500, las mejores tierras ya están ocupadas y habrá desafíos como el cambio climático, la ocupación de espacio por parte de placas solares, las demanda añadida de cultivos para biocarburantes, la escasez de agua… Como señala el economista italiano Paolo de Castro, en el futuro habrá hambre de tierras, con lo cual la inversión en agricultura está llamada a ser una tendencia global durante los próximos años.

—El olivar en alta densidad ya ha tenido un gran desarrollo. ¿Tiene más margen de crecimiento?

—Sin duda, soy muy optimista. El primer reto es consolidar el crecimiento del consumo internacional de aceite, y dado que es la grasa más saludable y que todavía significa solo el 2,5% de la cuota global de grasas alimentarias en el mundo, el potencial es ilimitado. En EE.UU. el crecimiento es cada vez mayor y, a medida que se consolide este mercado, se impondrá en otros países. Junto a ello, estamos demostrando que los cultivos leñosos son la mejor alternativa en tierras de secano, ya que la rentabilidad de cereal es escasa. El futuro es prometedor para el olivar, el almendro o el pistacho.

—En Jerez, por ejemplo, se han dado condiciones muy buenas para el olivar y el almendro en secano. ¿Pero el resto de Andalucía también es una alternativa interesante?

—Es cierto que en Jerez los veranos son más suaves que en el valle del Guadalquivir y la influencia del Atlántico es una ventaja, aunque pueda generar otros problemas a la hora de controlar algunas enfermedades. Pero tanto en Córdoba como en Sevilla estamos viendo proyectos muy interesantes y cada vez hay más interés. Nosotros en nuestras fincas estamos demostrando que son opciones muy atractivas.

CBH
Plantaciones de olivar de CBH / CBH

—El olivar tradicional es más del 70% de la superficie. ¿Debería haber una gran reconversión a marcos de alta densidad?

—Los cultivos leñosos de alta densidad tanto en riego como en secano son una alternativa rentable. En el caso del olivar tradicional, no todo es susceptible de ser reconvertido, por la orografía o el clima, pero una gran parte sí se puede transformar con relativa facilidad y convertirlo en un cultivo moderno. Es una gran alternativa para provincias tradicionalmente olivareras como Jaén, que cada día tienen más difícil lograr un beneficio mínimo, con el agravante añadido de que la reforma de la futura PAC apunta a una reducción de ayudas a la producción.

—Cada vez hay inversores más profesionalizados entrando en el olivar y el almendro. ¿Hay un mercado de tierras suficiente y flexible para acoger a este tipo de actores?

—El desarrollo de los cultivos de alta densidad ha venido de la mano de «family office» y grupos de inversión muy profesionalizados. Este perfil de empresas requieren exactitud en los datos y rigor en la información para hacer predicciones seguras a largo plazo. Precisamente por ello CBH, además de prestar asistencia técnica, decidió dar un paso más y convertirse también en un asesor inmobiliario para propiciar este tipo de transacciones. Cuando existe una oportunidad de inversión, tanto en arrendamiento como en compra, hay que estudiar las dotaciones hídricas, los costes operativos, el potencial de la finca… Es lo que buscan los fondos.

—El objetivo de la compañía es elevar su negocio un 50% en cinco años. ¿En qué áreas hay más oportunidades de crecimiento?

—Para lograr nuestro objetivo estamos desarrollando inversión en innovación y en la maquinaria más precisa del mercado. El gran reto para la compañía es lograr avanzar en negocios recurrentes, ya que la transformación de fincas y las plantaciones es un mercado en el que habrá una ralentización porque cada vez quedan menos fincas de regadío sin arboleda, de ahí que el mayor crecimiento futuro proceda de tierras de secano. Aunque después se tendrán que renovar estas fincas, nuestro objetivo es seguir reforzando nuestra especialización en ámbitos como los fitosanitarios y la asistencia técnica, así como la recolección de fincas, poda mecanizada y otras labores especializadas que permiten trabajar a largo plazo con los agricultores. La plantación es una vez, el mantenimiento es todos los años. A los grupos de inversión que están creciendo en el olivar les estamos ofreciendo la gestión global de sus activos, desde la plantación a la almazara.

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