Europa da por hecho que la cosecha oleícola será un 25% menor y alerta sobre una bajada del consumo
La Comisión Europea avisa en su Informe de Perspectivas que las exportaciones también bajarán, dando lugar a consecuencias económicas
La Comisión Europea, a través de su Informe de Perspectivas Agrícolas, también ha advertido sobre una drástica reducción de la cosecha de aceite de oliva a nivel europeo.
Según explica la CE, «el calor durante el periodo de floración, combinado con el déficit hídrico durante el crecimiento de las aceitunas», ha repercutido negativamente en la producción de cara a 2022/23. Cabe recordar que en Andalucía, principal región productora, la cosecha será de 587.000 toneladas, lo que supone un 49% menos que en la pasada campaña y y un 47,5 % menos que la media de las últimas cinco campañas.
Solo Grecia podría recuperarse
Europa, en concreto, cifra la bajada de aceite de oliva en torno al 30% en Italia y España. En el caso de Portugal, «las condiciones climatológicas adversas podrían compensarse en cierta medida con la producción en sistemas más intensivos situados en el Alentejo, menos afectados por la sequía». En concreto, prevé una bajada de la cosecha del 40% respecto al año pasado.
Entre los principales países productores de la EU, solo Grecía «podría recuperarse y abastecer el mercado interior».

Menos exportaciones
Sin embargo, la brusca caída de aceite de oliva en los principales productores, en particular en España, hace que las previsiones se sitúen 1,7 millones de toneladas (un 25% menos que el año pasado y un 20% menos la media de los últimos 5 años).
Además, la Comisión Europea avisa de que, a pesar de las elevadas existencias finales de la de la campaña anterior (625000 toneladas), la disponibilidad inicial en 2022/23 podría ser la más baja en comparación con las 5 campañas anteriores. No obstante, «una buena cosecha prevista en Túnez (alrededor de 250 000 toneladas) podría permitir una cierta liberación de existencias y, por lo tanto, se prevén mayores importaciones de la UE (200 000 toneladas)».
De otro lado, las exportaciones de la UE podrían caer en un 10%, suponiendo un empeoramiento de las perspectivas económicas y, por tanto, una menor demanda en los mercados más sensibles en los precios.
Por otro lado, la menor disponibilidad en los principales países productores de la UE y la continua presión sobre los precios al consumo «podrían llevar a la bajada del consumo de hasta un 9% en la UE».