Objetivo sostenibilidad: el olivar sevillano trabaja para ser el gran arma contra el cambio climático
Un proyecto pionero trabaja para que sea la cooperativa la encargada de cuantificar y comercializar los créditos de carbono
Para ser competitivo, el olivar de no solo debe ser sostenible, sino que tiene que hacer de las prácticas respetuosas con el medio ambiente todo un emblema en un mercado mundial cada vez más exigente.
Eso es algo que tiene claro el sector olivarero sevillano, que trabaja desde hace casi una década en proyectos dedicados a que la investigación tenga fácil traslado a la actividad diaria en el campo. Es decir, que los agricultores sepan cómo aplicar nuevas prácticas sostenibles que redundan en la eficiencia y el respeto al entorno natural.
La organización Asaja Sevilla coordina dos nuevos proyectos que tienen como protagonista al olivar. En concreto, el proyecto C-Olivar (Validación de una metodología innovadora para rentabilizar prácticas de acumulación del carbono en el olivar) surge de la necesidad de aprovechar el gran potencial de acumulación de carbono orgánico que tiene dicho cultivo.
Créditos de carbono
El escenario será, de nuevo, el olivar amparado por la Denominación de Origen Estepa. «Bajo la coordinación técnica de la Universidad de Jaén, el objetivo es que una cooperativa de la comarca sevillana disponga de una metodología fácil de utilizar para cuantificar qué cantidad carbono secuestra el cultivo», explica José Fernando Robles, técnico de Asaja Sevilla. De esta forma, se podrá determinar cuántos créditos de carbono se generan y, en última instancia, podrán ser comercializados conjuntamente por la cooperativa, que repartiría los beneficios entre los socios. Un valor añadido y estable para los olivareros.
«Es la primera experiencia de este tipo en una cooperativa olivarera, y puede abrir un marco muy amplio al resto, teniendo en cuenta que el olivar es el cultivo más importante, en extensión y producción, de Andalucía», detalla Robles.

Indicador de fácil acceso
También se ha puesto en marcha el proyecto Indibio-Olivar (modelo innovador de indicadores de biodiversidad en olivar con cubierta vegetal en el marco de la PAC 2023-27), que busca desarrollar unos indicadores que permitan realizar una valoración de cómo benefician los distintos tipos de cubierta vegetal sobre la biodiversidad en el olivar.
«Esta cuestión cobra especial importancia en el escenario que impone la nueva PAC, ya que la mayoría de los ecorregímenes para el olivar se basan en la instalación de cubiertas vegetales, ya sea vivas o inertes», explica el técnico de Asaja Sevilla. Por ello, el indicador «fácil de entender» que resultará del grupo operativo será una herramienta clave para que los olivareros sepan qué efectos concretos provocan en su explotación.
«El parámetro no solo será útil para los agricultores, sino que también tendrá efecto en el consumidor, que podrá conocer de primera mano el esfuerzo de los productores en convertir al olivar en un sector cada vez más sostenible y respetuoso con el medio que lo rodea», afirma José Fernando Robles.
Además de Asaja Sevilla, ambos grupos operativos, que está previsto que finalicen en junio de 2025, cuentan con el respaldo de un consorcio compuesto por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, a través del Instituto de Agricultura Sostenible y la Estación Biológica de Doñana, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Estepa, las Universidades de Córdoba y Jaén, Evenor-Tech, el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa), Syngenta y Asaja Andalucía.
El precedente de estos dos proyectos es Biolivar, uno de los grupos operativos más importantes llevados a cabo por la organización, que sirvió para constatar que el olivar será una herramienta clave para luchar contra el cambio climático las próximas décadas. Además, su desarrollo ha servido para instaurar prácticas sostenibles en olivares estepeños que aumentan la captura de dióxido de carbono.