Sequía, menos producción y precios altos: las claves de la campaña oleícola
Sector oleícola

Sequía, menos producción y precios altos: las claves de la campaña oleícola

El calor persistente y la falta de lluvias ponen en jaque la calidad, y cantidad, de las aceitunas

18/10/2022 a las 07:14

En el Valle del Guadalquivir ya son muchas las almazaras que están molturando, empezando con los primeros aceites tempranos, cada vez más demandados. Otras, como las de la cooperativa Oleoestepa, aún no han comenzado, y no lo harán hasta dentro de, al menos, una semana.

No obstante, sea cual sea el ritmo de actividad, desde el sector coinciden en que la climatología es el factor que más preocupa, y el que irremediablemente marcará la campaña que acaba de comenzar.

«El aforo de la Junta de Andalucía, que prevé 90.000 toneladas de aceite para la provincia de Sevilla, solo confirma lo que nos temíamos: que los resultados de producción por hectárea son malos, y que pueden ser peores si finalmente no llueve lo suficiente en otoño», asegura Álvaro Olavarría, gerente de Oleoestepa.

A esto se une el calor persistente, ya que aún se siguen superando los 30 grados casi a diario en el Valle del Guadalquivir, algo que compromete tanto la cantidad como la calidad de la aceituna.

Un momento crítico

«Los olivos están sufriendo estrés hídrico», se lamenta Olavarría, que reconoce que, si llueve en las próximas semanas «algo podría arreglarse aún». No obstante, es un momento clave, el de la lipogénesis, que es cuando se sintetizan los ácidos grasos en el interior de la aceituna y se hace el aceite. Por ello, es vital que llueva en los próximos días para mejorar las perspectivas de la campaña.

Y es que los olivos llevan meses encadenando daños. Las olas de calor de final de mayo, en plena floración, causaron estragos en el olivar de gran parte de Andalucía, y desde entonces no han terminado de recuperarse por la falta de humedad en el suelo y precipitaciones.

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Producción de aceite de oliva en una almazara / Agrónoma

Bajada de producción

La bajada de producción, que ya se da por hecho y confirma el aforo de la Junta, presentado hace unos días, va a ser especialmente agresiva en Andalucía, donde la cosecha será la segunda peor de todo el siglo, rozando apenas las 587.000 toneladas, lo que supone un 49% menos que en la pasada campaña y y un 47,5 % menos que la media de las últimas cinco campañas.

Se esperan, por tanto, 2,98 millones de toneladas de aceituna para molturar en la región, cuando la media de las últimas campañas es de 5,6 millones de toneladas.

Especialmente malas son las cifras para Jaén, donde se prevé un 60% menos de producción de aceite de oliva respecto al año pasado: tan solo 200.000 toneladas de aceite de oliva y 937.000 toneladas de aceitunas para almazara.

Subida de precios

Precisamente la publicación del aforo institucional ha sido clave para subida de precios en origen del aceite de oliva, que en la última semana ha superado con creces los 4 euros/kg en las tres categorías.

La tendencia alcista, que comenzó con la guerra de Ucrania, se ha alimentado en los últimos meses de diferentes factores, entre los que destacan, según Olavarría, «la sequía y las malas previsiones de campaña». «Los precios se van a mantener firmes mientras siga habiendo demanda y, al menos, hasta que cambie la situación meteorológica», asegura el gerente de la cooperativa estepeña.

En la última semana, según datos de Oleoestepa, el virgen extra se ha pagado a partir de 4.600 €/tn, el virgen a 4.500 €/tn y el lampante a 4.400 €/tn, lo que supone un incremento de más de 400 euros en todas las categorías. «Desde que comenzó la campaña, y tomando como referencia la base del precio del aceite lampante, la tonelada se ha incrementado más de 1.300 euros», cifra Olavarría.

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Planta de envasado de aceite de oliva / Miguel Ángel

Los consumidores

«El mercado está tensionado, y habrá que ver cómo aterrizar estos incrementos en la distribución y cuál será la reacción del consumidor, aunque esperamos que esto no repercuta en una bajada del consumo», detalla, dejando claro que la incertidumbre es, ahora mismo, la tónica del sector oleícola.

Las preferencias de los consumidores son uno de los factores que más preocupan. Si la producción baja, es inevitable que los precios en los lineales suban (aunque se espera que lo hagan de manera contenida), lo que puede hacer que el consumidor opte por otro tipo de aceites vegetales.
Hay que tener en cuenta que, en los últimos años, el consumo total de aceites y grasas vegetales mantiene una tendencia descendente pero, dentro de ellos, el virgen extra (que supone un 67% de las ventas), es el que muestra un comportamiento positivo, subiendo un 7,9 % a nivel nacional en los últimos 10 años.

Por otra parte, cabe recordar que la producción de aceite de oliva alcanzó un valor de 3.567,15 en 2021, de los cuales un 9,6% (324,54 millones de euros), corresponden a la aceituna de mesa, que también sufrirá una bajada de producción importante: el aforo de la Junta la cifra en 366.448 toneladas, un 32,8 % menos que en la campaña pasada. Para Sevilla, principal productora, se espera un descenso del 34,7% en el verdeo, ubicándose en 247.600 toneladas.

Cifras del sector

Y es que el sector olivarero es crucial para el agro andaluz. En la campaña 2021/22 se registró producción en 802 almazaras y 222 entamadoras en Andalucía. Para esta campaña, se prevé que la actividad ligada al olivar de almazara genere 13,8 millones de jornales en Andalucía, de los que un 36% irán vinculados a la recolección. En el caso de la aceituna de mesa, se calculan 2,2 millones de toneladas para las labores del campo, incluido el verdeo. Por tanto, la estimación global asciende a 16 millones de jornales para la campaña olivarera andaluza.

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