Futuro incierto para la aceituna de mesa, con precios hasta un 50% más altos
Asaja Sevilla celebra su Jornada de Aceituna de Mesa ante numeroso público, que ha servido para analizar los retos del sector
El sector de la aceituna de mesa vive una campaña marcada por la incertidumbre, los altos costes y la sequía. En medio de este cóctel, Asaja Sevilla celebró el pasado viernes su 41º Jornada de Aceituna de Mesa, que cuenta con la colaboración de la Fundación Caja Rural del Sur.
«Es un momento, en general, no solo para la aceituna, muy complicado», aseguraba Ricardo Serra, presidente de Asaja Sevilla, durante la inauguración. El agua, un factor estratégico, las altas temperaturas, unos tratamientos fitosanitarios cada vez más restringidos y unos costes muy altos, están marcando un verdeo muy escaso.
Serra también hizo referencia a la falta de mano de obra que sufre el sector y que, aseguró, se está «convirtiendo en un cuello de botella» que no permite el transcurso normal de la campaña.
También participaron en la inauguración de la jornada, que tuvo lugar en la sede de Oleand Manzanilla Olive, la primera teniente de alcalde de La Puebla de Cazalla, Dolores Crespillo, y la delegada territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Agua en Sevilla, María Isabel Solís.

Estrategias de riego
La primera ponencia se dedicó a la aplicación del riego deficitario, una de las estrategias de riego más prometedoras para este este cultivo. «El olivar es más resistente a la falta de agua que otros cultivos», aseguró el el ingeniero agrónomo y gerente de Aquamática, Julio Frías, debido sobre todo a las raíces superficiales, que se adaptan a muchos terrenos diferentes, a la protección del tronco y, sobre todo, a las hojas. En este escenario, un olivar intensivo, o superintensivo, consume 2.800 metros cúbicos de agua por hectárea, pero con 500 metros cúbicos «puede llegar a subsistir», explicó Frías.
Además, planteó la gran duda de muchos agricultores: ¿Cuál es el riego aconsejable? ¿Regar más implica tener más producción? Lo cierto es que, según varios ensayos llevados a cabo por la empresa Aquamática, en colaboración con diversas entidades, esa relación no siempre es ascendente, y llega un momento en el que no compensa invertir más agua.
«Cada cultivo tiene una serie de periodos críticos en su desarrollo, y es ahí donde debemos incidir en el riego, para invertir menos agua cuando no se trata de momentos clave», aseguró.
Los momentos más sensibles para el olivar son, según explicó el ingeniero agrónomo, antes de la floración, la multiplicación de células hasta el endurecimiento del hueso, y una vez pasado el verano. .
Especial atención, afirmó, hay que prestar en el momento del crecimiento del fruto, entre 8 y 10 semanas después de la floración. «Aquí se produce un aumento de células, si producimos estrés hídrico en ese punto, el número de células se ve afectado y ya no hay marcha atrás».
Mosca del olivo
También tuvo protagonismo en las jornadas la mosca del olivo, una plaga que está causando mucho daño a los olivares andaluces, sobre todo a los frutos. Además, se ha prohibido la materia activa que los agricultures utilizaban para combatirla, por lo que la preocupación es aún mayor.
El Jefe de Servicio de Sanidad Vegetal de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Rafael Sánchez, y Mª Isabel González, del Laboratorio de Producción y Sanidad Vegetal de Sevilla informaron de los ensayos que se están llevando a cabo tanto en el sector de la aceituna de mesa, en la provincia de Sevilla, como en el de aceituna para almazara, en Jaén. Aunque aún no se han obtenido los resultados definitivos, se están utilizando métodos de trampeo, repelentes e insecticidas para encontrar una estregia eficaz contra esta plaga que preocupa mucho a los agricultores.

Actualidad del sector
Por último, tuvo lugar una mesa redonda con diversos representantes del sector: el presidente de Oleand Manzanilla Olive, Antonio Candil, el CEO de Aceitunas Guadalquivir, Francisco J. Escalante, el presidente de Agrosevilla, Gabriel Cabello, y el responsable de compra de aceitunas de Jolca, José María Delgado.
«Es un año muy complejo, que arrancamos con un stock inicial mucho menor que el año anterior y una cosecha corta», reconocía Escalante que, al igual que el resto, hizo hincapié en los precios que se están pagando por la aceituna, entre un 40 y un 50% por encima del precio del año pasado.
«Venimos de unos precios de aceite de oliva altísimos, y eso ha hecho que tengamos que subir el precio a las aceitunas. La duda es cómo se va a comportar el mercado ante estas subidas de precios, en el sector lo llamamos ‘el año de la incertidumbre’», aseguraba Cabello. De hecho, detallaba que hay cooperativas de primer grado que «están temiendo» entamar las aceitunas sin tener comprador «porque no se sabe cómo estarán los precios en abril o mayo». «Si guardan y, cuando lleguen esos meses, la hojiblanca está a 0,80 €/kg, cuando ahora está a 1,10 €, habrá sido un desastre», resumía.
Además, como insistía Antonio Candil, el gran reto será repercutir estos altos precios al consumidor. «El mercado ha puesto un precio que difícilmente se va a poder repercutir en el precio final sin dañar la demanda», reconocía. Un reto al que se unen otros como la sequía y los altos precios para el aceite, que harán que se desvíe mucha aceituna.