Candelas de parafina para combatir las heladas en los frutos rojos de Huelva
Remedios contra el temporal

Candelas de parafina para combatir las heladas en los frutos rojos de Huelva

Su uso cuesta unos 750 euros por hectárea, y lo ideal es colocar unas 150 velas de parafina por hectárea

18/01/2021 Actualizado a las 09:19

La ola de frío durante la pasada semana dejó heladas que han frenado la producción de frutos rojos en los campos de Huelva. No obstante, para combatir los efectos adversos del temporal, los agricultores onubenses han recurrido al viejo método de las velas de parafina para calentar los invernaderos y evitar las heladas que hace peligrar la cosecha de berries, fundamentalmente frambuesas y en menor medida arándanos.

Así, Cristian Cumbreras, un agricultor de Palos de la Frontera que lo está empleando en en sus invernaderos de frambuesas, explica cómo durante los días más duros de esta semana ha utilizado las velas de parafina, después de dos o tres años sin aplicarlas, «con las que ha elevado la temperatura interior del invernadero entre uno y tres grados, dependiendo de la cantidad de ellas que use, lo que a efectos prácticos supone evitar la temida helada».

Según señala el productor palermo, cuando se registran temperaturas por debajo de -1,5º centígrados, se perjudica bastante a la frambuesa, tanto a la planta, como a la flor y al fruto, ya que se producen quemaduras por frío. Y esto ha ocurrido, «sólo unos días muy determinados, los de más frío y en los que por tanto se producen heladas», un fenómeno que «en nuestra zona no se producía de forma tan intensa desde hace varios años», asevera.

Un sistema que cuesta unos 750 euros por hectárea

El sistema de las velas, indica, «no sale barato, ya que su uso cuesta unos 750 euros por hectárea, y lo ideal es colocar unas 150 velas de parafina por hectárea, a un precio de casi cinco euros cada una». No obstante, añade, tienen la ventaja de que, como su combustión dura entre 11 y 12 horas, si cuando las apagas no se han terminado de consumir, puedes usarlas el día siguiente, e incluso más, dependiendo del tiempo que estén encendidas.

En cuanto a su empleo, los expertos aconsejan colocar 150 velas de parafina cuando la temperatura es de dos grados bajo cero, 200 cuando se llega a los 3, 270 cuando los grados negativos son cuatro, 340 cuando son cinco, y hasta 400 cuando el termómetro se desploma hasta los seis grados bajo cero, no siendo necesario que se enciendan todas a la vez si con menos cantidad se logra alcanzar y mantener la temperatura deseada para evitar la helada.

En cuanto a su constitución, las conocidas como velas anti heladas, están compuestas de parafina, un producto proveniente del desaceitado, que se caracteriza por tener un contenido en aceite superior al 20 por ciento, cuyo punto de fusión se sitúa entre 30º y 45º grados centígrados y que proporciona 12.000 kilocalorías por kilogramo. El producto se encuentra dentro de un bote metálico -o lata-, con un contenido por cada unidad de 5,7 litros.

Ventajas y otras alternativas

Se trata, por otra parte, de un método activo para aplicar justo cuando comienza la helada, y durante ella, evitando la congelación tanto de la flor, como del fruto, aportando a éstos luz y calor inmediatos, no permitiendo por tanto que la planta sufra quemaduras por el frío. Este método poco a poco está sustituyendo a la tradicional quema de pacas de paja, la cual según los expertos no es el más efectivo, además de presentar inconvenientes medioambientales y de salud pública por las nubes de humo que genera.

Frutos rojos onubenses de la cooperativa moguereña Agromolinillo / J. M. Brazo Mena

Por el contrario, la vela de parafina ofrece ventajas como que se trata de un producto biodegradable; clasificado oficialmente como no peligroso y no perjudicial para la salud ya que ninguno de sus componentes está listado en el reglamento de la Unión Europea; que tiene una autonomía de entre 10 y 12 horas, y cuyo coste es reducido en relación a otros sistemas usados con el mismo fin.

Para evitar el problema de las heladas, otros agricultores usan  microaspersores distribuidos sobre los invernaderos, ya que al salir el agua a temperaturas que oscilan entre 14 y 16 grados centígrados, se evita que la helada cuaje sobre el plástico. Este sistema ofrece como inconvenientes el mayor gasto de agua y que pueden ocasionarse en las fincas encharcamientos indeseados, además de la gran inversión que requiere la instalación del sistema.

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