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Campaña de riego

Los arroceros sólo podrán sembrar el 30% de la superficie por falta de agua

La Comisión de Desembalse aprueba un volumen máximo a suministrar de 117 hm³, frente a los 187 del año pasado

16/05/2022 Actualizado a las 07:40

Como viene siendo tradición, a partir del mes de mayo se inician las siembras del arroz en La Marisma del Guadalquivir. Sin embargo, el cultivo vuelve a enfrentarse a una campaña muy difícil, pues si en 2021 sólo pudo sembrarse en la Marisma el 50% de las 36.000 hectáreas del cultivo, este año la falta de agua obligará a los agricultores a dejar vacía «el 70% de la superficie arrocera».

Una circunstancia que pone en jaque el principal pilar económico de los municipios del entorno, como Isla Mayor o La Puebla del Río, y que traerá también perniciosos efectos ambientales, pues no hay que olvidar que el arroz es la despensa de las aves de Doñana.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), tras la Comisión de Desembalse celebrada la semana pasada y, a tenor de la situación de los embalses en la cuenca, ha optado por conceder «117 hectómetros cúbicos para el cultivo del arroz, frente a los 187 hectómetros cúbicos del año pasado», lo que según cálculos de la Federación de Arroceros de Sevilla, «permitirá sembrar alrededor del 30% de la superficie».

«Con esta circunstancia, la decisión más sensata es agrupar las siembras en aquellas zonas donde tengan mayor garantía de cosecha». Esto supone que «habrá comunidades de regantes que directamente no podrán sembrar, sobre todo las que están más cercanas a la desembocadura, y otras comunidades en las que se zonificará según las posibilidades del cultivo, optando por prescindir del agua en las zonas de difícil acceso y agrupar las siembras las zonas más convenientes», declara el director gerente de la Federación, Eduardo Vera.

Arrozales sevillanos / Agrónoma

Más reuniones

Los arroceros y las comunidades de regantes seguirán manteniendo reuniones a lo largo de esta semana para «ver cómo lo hacemos», porque «o hacemos una coordinación perfecta entre todas las comunidades, organizándonos y estableciendo turnos para regar, o va a ser muy complicado cultivar arroz en La Marisma».

La situación es «muy preocupante», pero «en la margen derecha del Guadalquivir, que depende al cien por cien del agua del río, es especialmente crítica. De hecho, en los últimos 40 años, los agricultores de la margen derecha han dejado de sembrar, total o parcialmente, diez campañas agrícolas, debido a problemas con la sequía y el agua de riego.

«Al menos, contamos con la experiencia reciente de la campaña pasada, donde pese a sembrar sólo la mitad de la superficie, cogimos una buena cosecha, y algo tenemos ya aprendido», señala. «Tenemos que adaptarnos a las circunstancias», declara resignado Eduardo Vera, que confía en que «los arroceros sabremos organizarnos para sacar una buena cosecha en ese 30% de la superficie».

La Federación de Arroceros de Sevilla recuerda que «este recorte en las siembras del arroz se traduce en menos empleo y menos vida que damos a La Marisma», pues no hay que olvidar que de este cultivo dependen también otros muchos sectores en el entorno, como la pesca del cangrejo rojo y la industria creada alrededor de este crustáceo.

Imágenes tomadas de los aviones cargando semillas para la siembra de arroz / J.M. Brazo Mena

Proyecto de modernización

Los arroceros critican no sólo la escasez de agua, sino también su calidad, pues insisten en que «llevamos muchos años pagando agua a precio de oro y es de mala calidad, pues tiene dos y tres gramos de sal por litro».

Para solucionar esta difícil situación, que en los últimos años está provocando enormes pérdidas económicas en La Marisma, los arroceros están esperanzados en el proyecto de modernización del riego del arroz, incluido nuevo Plan Hidrológico del Guadalquivir para el periodo 2022-2027, bajo el nombre de «Mejora de la gobernanza en el uso y la eficiencia del agua en la zona del Bajo Guadalquivir».

La semana pasada, el ministro de Agricultura, Luis Planas, tras una reunión primero con los alcalde de los municipios arroceros y tras asistir después a clausurar unas jornadas organizada por la Junta Central de Regantes de la Margen Derecha del Guadalquivir, en colaboración con la Federación de Arroceros de Sevilla, informó de «las cinco actuaciones previstas» para atajar el problema de salinidad y ahorrar un importante volumen de agua, con un presupuesto de más de 200 millones de euros.

Cinco actuaciones

Estas cinco actuaciones son: (1) la rehabilitación y recrecido del tramo origen del Canal del Bajo Guadalquivir, con un presupuesto de 34,6 millones de euros. (2) El recrecido del canal del Bajo Guadalquivir (longitud 69 kilómetros), con un presupuesto de 62 millones de euros. (3) Nuevo canal del Bajo Guadalquivir hasta los puntos de distribución de ambas márgenes, que comprende el tramo en canal desde el Bajo Guadalquivir hasta Las Cascajeras (longitud 4+550 m) y el tramo de las Cascajeras hasta el sifón de cruce del Guadalquivir (longitud 6+550 m), con un presupuesto de 43,2 millones de euros. (4) Sifón de cruce hasta el río Guadalquivir (longitud 0+630 m), con un presupuesto de 30,8 millones de euros y (5) canales de distribución hasta las tomas principales desde ambas márgenes, con un presupuesto de 67,2 millones de euros.

Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha informado a Agrónoma que, actualmente, el proyecto de las actuaciones de rehabilitación y recrecido del Tramo Origen está «redactado y preparado para su licitación». En cuanto a la actualización y/o redacción del resto de proyectos «se licitará próximamente en un solo documento, que englobará cinco lotes».

Cultivo de arroz / Corteva

Es preciso señalar que la Confederación está agilizando estos procedimientos en paralelo a la tramitación del Plan Hidrológico del Guadalquivir, documento ya elevado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y que se encuentra a la espera de su aprobación final.

Además, para el seguimiento de los trabajos, se constituyó la Mesa de Modernización del Arroz en octubre de 2021, presidida por la directora técnica de la Confederación, Nuria Jiménez, y participada por los representantes de las Juntas Centrales de Usuarios Arroceros de ambas márgenes, la Comunidad General de Usuarios del Bajo Guadalquivir y Feragua. La última sesión se celebró el pasado 3 de marzo.

Buenas noticias

La sequía y la alta salinidad del río Guadalquivir han provocado pérdidas de más de 80.000 toneladas de arroz en la provincia. Por ello, en este nuevo panorama de incertidumbre ante la próxima campaña, los arroceros han acogido con «enorme satisfacción» el lanzamiento de la nueva ayuda Agroambiental.

El pasado 6 de mayo, la Consejería de Agricultura publicaba esta ayuda, incluida en la Medida 10: Agroambiente y Clima, del Programa de Desarrollo Rural, que cuenta con un presupuesto de 40,8 millones de euros para la convocatoria 2022.

La utilización de tecnología láser para la nivelación del terreno y con ello conseguir importantes ahorros en el consumo de agua o la protección de la avifauna en humedales y zonas tan importantes como es el entorno de Doñana, son algunos de los conceptos que incluye esta nueva ayuda agroambiental.

Igualmente, ha sido muy aplaudida la aprobación por parte del Parlamento Europeo de la inclusión del arroz en la cláusula de salvaguardia automática, lo que protegerá a los productores andaluces y españoles frente a las importaciones de terceros países, como Camboya y Myanmar, siendo ésta una larga reivindicación del sector.