La sequía transforma la superficie agraria de la región
Maíz y girasol, de los cultivos que más han mermado en hectáreas, según la Encuesta sobre Rendimientos y Superficies del año 2023
Aunque las hectáreas dedicadas a la producción agraria (8,75 millones) permanecen estables en Andalucía, lo cierto es que la sequía ha obligado a modificar, en parte, la que se dedica a cada cultivo. La Encuesta sobre Rendimientos y Superficies del año 2023, aún con datos provisionales, ya ha sido publicada por el Ministerio de Agricultura, y confirma que los cultivos con más necesidad hídrica han ido mermando en extensión por culpa de la incansable sequía.
Es el caso, por ejemplo, del maíz, que ha reducido un 17% su superficie respecto al año anterior, pasando de 6.929 hectáreas a 5.765 ha en 2023.
El girasol, por su parte, también ha bajado, de 249.716 ha a 199.247 (un 21%), algo que se explica porque, a pesar de que la Comisión Europea prorrogó la normativa que permitía sembrar los barbechos, la mayoría de agricultores ya lo hicieron el año pasado con girasol, por lo que en 2023 optaron por un cereal para cumplir con la rotación.
Respecto al trigo duro, ha descendido un 14%, situándose en 239.475 hectáreas, y la quinoa se ha desplomado, pasando de poco más de 2.000 hectáreas a 665 ha en 2023. Sí se nota la diferencia de superficie respecto a 2018, cuando los cereales alcanzaban las 690.062 hectáreas, un 11% más que en 2023.

De otro lado, la remolacha, también por cuestiones hídricas, ha sido uno de los cultivos más afectados en cuestión de superficie, ya que apenas se ha sembrado: en 2023 ha supuesto 9.393 hectáreas frente a las 59.495 ha del 2022, una campaña ‘normal’. También el algodón y el arroz, este último casi ‘inexistente’ han bajado mucho por la falta de agua.
La otra cara la da el almendro, que sí ha subido en hectáreas, de 208.982 hectáreas a 214.375 ha en 2023, y el mango que, pese a tratarse de un cultivo subtropical, ha pasado de 4.471 ha a 5.372 ha.

Olivar
Respecto al olivar, ha sufrido un ligero descenso, pero no llega a ser reseñable:en 2023 ha ocupado 1,67 millones de hectáreas en Andalucía, apenas un 1%menos que en el año anterior. De esa cifra, más de 1,4 millones se destinan a aceituna para almazara.
En total, son 8,76 millones de hectáreas las que se dedican en Andalucía a la producción agraria. De ellas, 998.599 ha son de regadío y el resto de secano, un número casi idéntico al de 2022.
En cuanto a 2018, sí se nota esa tendencia de subida del olivar, que se ha posicionado como un cultivo rentable, sobre todo por los nuevos sistemas intensivos y superintensivos, que ha ido ‘sustituyendo’ a otros cultivos. Al detalle, en 2018 había 1,63 millones de hectáreas de olivar.
A nivel nacional
A nivel nacional, también hay cierta estabilidad en la tierra dedicada a los cultivos. Según los datos de Esyrce, la superficie en España ha bajado en 2023 un 0,28%, situándose en 16,78 hectáreas.
Esta caída se debe, sobre todo, a los herbáceos, que han bajado un 3,12%. Este descenso respecto a 2022 se debe, sobre todo, a los cereales (con casi un 4% menos de superficie). Los cultivos industriales, donde dominan la remolacha y el tomate (un 13,88%menos) , y los tubérculos (un 10,64% menos), también caen de manera considerable.
En concreto, los cereales, al igual que ha pasado a nivel andaluz, se han visto arrastrados por la bajada del maíz (un 18,55% menos que el año anterior), el trigo duro (un 12,26%, y las dos variedades de cebada, que han descendido un 17%.
La avena, que ha subido un 21,66%, y otros cereales como la espelta y el mijo, con leves aumentos, son la excepción de la bajada generalizada de los cereales de invierno.
Por otra parte, los leñosos han crecido, aunque de forma testimonial, apenas un 0,7%. De esta forma, han alcanzado los 5,41 millones de hectáreas a nivel nacional,sobre todo por la expansión del pistacho, según destaca el informe de Esyrce, y el crecimiento de los cultivos tropicales, sobre todo mango, kiwi y aguacate.
En concreto, destaca el progresivo aumento de prácticamente todos los leñosos, exceptuando los frutales cítricos (un 0,85 % más), el viñedo ( un 0,31 %más) y algunas especies de hueso, cuya variación exacta no se especifica en el informe.
Por otra parte, hay que detenerse en el olivar, aumenta un 0,72% y lo hace en todas sus categorías. sobre todo en la destinada a mesa y doble aptitud (aceite y mesa).

De otro lado, tanto la caída del arroz (un 6,50% menos) como del maíz, se convierten, según destaca el Ministerio, en las peores cifras para estos dos cultivos de los últimos veinte años, con 57.884 y 249.249 hectáreas, respectivamente, como consecuencia de la prolongada sequía de las últimas campañas. Las plantas forrajeras también han bajado, un 3,78%.
Las leguminosas grano es el único grupo de cultivos herbáceos que aumenta su superficie respecto al año anterior, un 50,30 %, hasta las 491.055 hectáreas, y destaca el incremento de garbanzos (un 93,01% más), guisantes (un 55,85% más), veza grano (un 23,02% más) y yeros (un 101,50 % más). Junto con las algarrobas, que han desaparecido en la campaña 2023 (no se ha sembrado nada), las lentejas son las únicas leguminosas que decrecen respecto al año 2022 (un 2,56% menos).