
¿Cómo mantener a raya las malas hierbas en los cereales de invierno?
La RAIF recuerda la titulación, los herbicidas y la maquinaria que hacen falta para actuar correctamente en los cereales en producción integrada
La Red de Alerta e Información Fitosanitaria (RAIF) de la Junta de Andalucía ha recordado qué aspectos técnicos se deben tener en cuenta y cómo se debe efectuar el control de las malas hierbas en parcelas destinadas al cultivo de cereales de invierno de producción integrada.
Entre las recomendaciones que ha efectuado la RAIF, señala que es «necesario» disponer de la correspondiente Orden de Tratamiento firmada por el Servicio Técnico competente y de una persona responsable del tratamiento.
Asimismo, asegura que el aplicador de productos fitosanitarios deberá estar en posesión del carné de aplicador del nivel mínimo que le capacita para desarrollar su actividad.
No obstante, afirma que podrán utilizarse los formulados que contengan las sustancias activas herbicidas contempladas en el Cuadro nº1 del Reglamento Específico de Producción Integrada de cereales de invierno, bien solas o en mezclas de las mismas, inscritos en el Registro Oficial de Productos Fitosanitarios.
Además, en la aplicación de herbicidas hormonales se deberá tener en cuenta las restricciones de uso establecidas en la Orden de 8 de octubre de 1973 del Ministerio de Agricultura y en la Orden de 16 de noviembre de 1981 de la Consejería de Agricultura y Pesca.
Equipos necesarios y maquinaria
Por otro lado, recuerda que la maquinaria utilizada en la aplicación deberá encontrarse en un «adecuado» estado de funcionamiento y someterse a revisión y calibrado periódico (esta se efectuara todos los años por el Servicio Técnico competente). Si bien, en caso de tener que contratar los servicios a una empresa de tratamientos externa, «el productor exigirá a esta estar al corriente de las revisiones y calibrados estipulados en la legislación vigente», incide.
En este marco, destaca que los equipos que no se estén usando no deberán contener productos fitosanitarios y deben estar limpios y resguardados de la lluvia. Las operaciones de llenado de la maquinaria de tratamiento deben realizarse en un punto donde no haya riesgo de contaminación de cauces de agua, pozos o redes de alcantarillado.

El aplicador de productos fitosanitarios debe emplear el equipo adecuado para la protección personal, disponiendo de equipos adecuados para la dosificación de los productos fitosanitarios, verificados anualmente por el Servicio Técnico competente.
La RAIF detalla también que es «conveniente» entregar los envases vacíos de herbicidas (y demás productos fitosanitarios) a un gestor autorizado de residuos, quedando conveniente documentada dicha entrega. Del mismo modo, recuerda que se prohíbe abandonar envases y otros residuos en el interior o linde de la parcela; destruir por el fuego u otros procedimiento, triturar o enterrar en la parcela o aledaños…
Por último, recomienda el empleo de boquillas antideriva, alternando sustancias activas de distintos grupo químicos y mecanismos de acción, no realizando más de dos tratamientos consecutivos con la misma materia activa, así como disponer en la explotación o en puntos de uso comunitario, zonas preparadas expresamente para llenar cubas, lavar equipos, depositar restos de caldos de productor fitosanitarios no utilizados, etc.