
Pendiente del cielo, Sevilla es la provincia más adelantada en la siembra de cereales de invierno
Se ha utilizado menos dosis de abono por el alto precio que han alcanzado, según la RAIF
Inmerso en la sequía que azota a todo el campo andaluz, el sector cerealista sigue cumpliendo actualmente con su calendario de siembra, aunque hay que recordar que este año este año comenzaron varias semanas más tarde de lo habitual, en la segunda semana de noviembre.
Sin embargo, los últimos datos de la Red de Alerta e Información Fitosanitaria (RAIF) destacan que, a pesar de que las lluvias en Sevilla han sido muy escasas en los últimos meses, es la provincia más adelantada en superficie sembrada, a día de hoy, es Sevilla con alrededor de un 30%.
En segundo lugar se encuentra Córdoba que no llega a un 25% y la provincia de Cádiz con menos de un 5% de sementeras destinada a cereal de invierno.
A la espera de lluvias
Con la previsión de lluvias, según Aemet, se espera que las siembras comiencen a generalizarse esta semana, así se asegura la pronta germinación y nacencia del cultivo.

Por su parte, el presidente de Asaja Córdoba, Ignacio Fernández de Mesa, ha informado «existe cierta preocupación entre los agricultores», ya que puede repetirse la situación de la campaña pasada cuando se tuvieron que comenzar las siembras en seco, lo que conlleva el riesgo de no tener una buena sementera.
De este modo, si no llueve pronto, «muchos de los agricultores que están aguantando, y por tanto retrasando la siembra, tendrán que hacerlo sin más remedio y sin que existan en el suelo las condiciones ideales para un correcto desarrollo de las semillas», dificultándose la siembra un poco más donde antes había girasol y quedaron restos de cosecha que no pudieron ser destruidos.
Fernández de Mesa destaca que a esta situación se le añaden nuevas dificultades derivadas de la fuerte subida de costes que están registrando ciertos insumos, como los abonos, semillas, fitosanitarios y el gasóleo, «que se encuentran disparados y subiendo progresivamente».
Abonado de fondo
Al igual que el año pasado, en las pocas parcelas con abonado de fondo se ha utilizado menos dosis de lo habitual debido al precio alcanzado por estos e incluso, en muchos casos, no se aplica por la falta de precipitaciones, esperando a las mismas para abonar en cobertera.
Según la RAIF, este año se estima un aumento de superficie de cereal con respecto a la campaña anterior debido principalmente al turno de rotación con girasol, cultivo que aumentó su superficie esta campaña 2022 con respecto a otros años. Aunque el trigo duro seguirá siendo el cereal más sembrado en Andalucía, destacar el aumento de superficie de cebada, al ser un cereal de condición más rústica, con mayor tolerancia ante plagas y enfermedades y que requiere menos necesidades hídricas.
Siembra directa
Como novedad, en esta campaña ha aumentado la siembra directa como práctica de agricultura de conservación, a consecuencia de las exigencias de la nueva PAC y como respuesta del sector agrícola ante una situación de emergencia climática. Dicha práctica consiste en el no-laboreo y mantenimiento de los rastrojos sobre el terreno en al menos un 40% de las tierras de cultivo correspondientes junto a la rotación de cultivos de aquellas en las que se realiza dicha práctica.
Los principales beneficios medioambientales de la siembra directa son: reducción de la erosión, incremento en los niveles de materia orgánica, mejora estructura del suelo, mayor biodiversidad, incremento de la fertilidad natural del suelo, fijación de carbono y menor emisión de CO₂ a la atmósfera, menor escorrentía y con ello menor contaminación de aguas superficiales, mayor capacidad de retención de agua y menor riesgo de inundaciones.
Hay que recordar que las sembradoras para siembra directa difieren en su diseño y estructura de las sembradoras empleadas para laboreo convencional al realizar la siembra sobre un suelo cubierto de restos vegetales.
Así pues, el tren de siembra dispone de varios dispositivos para el correcto alojamiento de la semilla en el suelo. Importante considerar que en la siembra directa puede suceder que las características del terreno de una campaña a otra difieran, teniendo que ajustar de manera periódica de un año a otro, la profundidad de siembra y variar levemente la dirección de la besana.