campo-lluvias-portadilla
Cultivos dañados por la lluvia / ABC
Cultivos

Balance de los efectos de las lluvias en los cultivos andaluces: un alivio hídrico que enfrenta desafíos fitosanitarios y daños en la producción

El exceso de humedad afecta a hortalizas, cereales y frutos, mientras mejora las reservas de agua en acuíferos y embalses

24/03/2025 Actualizado a las 10:42

Esta semana, las intensas lluvias en Andalucía han dejado un panorama agrícola mixto, con efectos tanto positivos como negativos para los cultivos de la región. Por un lado, las precipitaciones han supuesto un alivio significativo para los acuíferos, embalses y pastos, mejorando las reservas hídricas después de años de sequía. Sin embargo, la otra cara de la moneda ha sido el impacto negativo en una gran parte de los cultivos, que sufren desde pérdidas importantes hasta la proliferación de enfermedades fitosanitarias.

Las lluvias caídas en varias provincias andaluzas, especialmente en Málaga, Cádiz y Huelva, han recargado los embalses que rozan ya el 50% de su capacidad. Esto ha sido destacado por el director general de Asaja Andalucía, quien ha señalado que las precipitaciones han sido bien recibidas por la mayoría de agricultores y ganaderos. La mejora en las reservas de agua es especialmente positiva para los pastos, que también se han beneficiado de las lluvias, lo que representa un alivio para los sectores ganaderos y de regadío.

No obstante, esta mejora en las reservas hídricas se enfrenta a la falta de infraestructuras adecuadas para almacenar agua en algunas zonas, lo que limita la capacidad de aprovechar las lluvias de manera más eficiente en tiempos de sequía, como ha advertido COAG Sevilla. A pesar de ello, las lluvias han mejorado las perspectivas de cara a futuras cosechas, especialmente en áreas que han sufrido escasez de agua en los últimos años.

Si bien las lluvias han sido beneficiosas para las reservas hídricas, también han causado graves perjuicios a los cultivos, especialmente aquellos más vulnerables al exceso de agua. En zonas como las Campiñas y el Bajo Guadalquivir, la siembra de girasol y garbanzo se ha retrasado debido al terreno anegado, lo que pone en peligro la producción futura. Además, los cultivos de invierno, como los cereales, han sufrido de humedad excesiva, favoreciendo la proliferación de enfermedades fúngicas y la asfixia de las raíces.

En particular, las hortalizas como el brócoli, el pepino y el pimiento, que ya estaban en fase de desarrollo, han visto afectada su calidad debido al exceso de humedad, que ha favorecido el crecimiento de hongos como la botrytis y el mildiu. Esto ha generado pérdidas económicas y dificultades para los agricultores, quienes también han tenido problemas con la recolección de otros productos como la coliflor, el repollo y las fresas.

Uno de los cultivos más afectados ha sido la patata, que se encuentra bajo agua en muchas zonas, lo que podría comprometer seriamente la cosecha. Las fresas, por su parte, están experimentando un descenso significativo en su producción, lo que podría causar un aumento en los precios de las que logren sobrevivir.

El exceso de humedad no solo ha afectado la producción de cultivos, sino que también ha favorecido la aparición de diversas enfermedades fitosanitarias. Según la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), los cítricos, olivos, frutos rojos y hortalizas bajo plástico están siendo afectados por hongos y plagas que se desarrollan mejor en condiciones húmedas. En los cítricos, la aparición de hongos como Phytophthora spp. y Alternaria alternata está comprometiendo la calidad de la fruta, mientras que el olivar sufre por la presencia de enfermedades como el repilo y la antracnosis.

Además, en cultivos bajo plástico, como el tomate y el pepino, el aumento de enfermedades foliares como el mildiu y oídio está afectando gravemente la producción. Los cereales de invierno también se ven amenazados por la roya amarilla y la fusariosis, que encuentran un ambiente propicio en los suelos encharcados.

Las autoridades fitosanitarias han recomendado aplicar tratamientos preventivos y mejorar el drenaje de los suelos para evitar que los cultivos sufran más daños por las lluvias continuas.

En algunas zonas de Almería, las lluvias han alterado el proceso de polinización de cultivos clave como la sandía y el melón, que se encuentran en una fase crítica para su producción. Las fluctuaciones de temperatura y el exceso de humedad están impidiendo que la polinización se lleve a cabo de manera eficaz, lo que podría afectar gravemente la cosecha. Este es un problema adicional para los productores de estos cultivos, que ya enfrentan la incertidumbre sobre el futuro de sus cosechas.

El balance de las lluvias en Andalucía durante las últimas semanas es, sin duda, mixto. Mientras que el alivio hídrico para acuíferos y embalses ha sido bien recibido, los cultivos de hortalizas, cereales y frutos rojos enfrentan una serie de dificultades derivadas del exceso de agua, que ha favorecido la proliferación de enfermedades y ha retrasado tanto la siembra como la recolección. Los agricultores se encuentran ahora ante un reto de adaptación, donde será clave aplicar medidas fitosanitarias y mejorar la infraestructura de almacenamiento de agua para minimizar las pérdidas y enfrentar los desafíos que se avecinan.

Ámbitos