
Tiempo de castañas: ¿sabes cómo elegirlas y conservarlas en casa?
Crudas o asadas, pero siempre cargadas de nutrientes. Existen múltiples claves para disfrutar al máximo de las castañas, pero ¿conoces todos sus beneficios?
El fruto del castaño se encuentra en su mejor momento. Sin embargo, su ingesta puede resultar de lo más desagradable si no se opta por el tipo de castaña adecuado o por una que no esté lista para su consumo.
La recolecta de la campaña comienza durante el mes de octubre y se prolonga hasta el invierno. Se inicia cuando los erizos, que pueden contener hasta tres castañas en su interior, comienzan a desprenderse de las ramas y caen al suelo.
Una vez recogidas, se deben almacenar en un lugar seco y fresco y siempre deben estar en contacto con el aire para que no se pudran. Meterlas en las nevera te permitirá mantenerlas en buen estado hasta un mes, mientras que si las congelas (cocidas o crudas) podrás disfrutar de este fruto muchos meses más.
Castaños y castaños de indias
Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de comer castañas es saber que existen dos árboles que las producen, si bien, solo uno de ellos produce un fruto comestible: el castaño ‘común’ (perteneciente a la familia de la fagáceas). El castaño de indias, por su parte, pertenece a la familia de las sapindáceas.
¿Cómo distinguirlos? El principal rasgo diferenciador es su hoja. El castaño ‘común’, es decir, el de las castañas comestibles, presenta una hoja aserrada y simple, mientras que en el caso del castaño de indias sus hojas son grandes, se dividen en 5-7- folios y son opuestas.
Los frutos del castaño de indias no se pueden consumir porque presentan un alto contenido de toxicidad entre sus componentes, muestra de ello es el sabor amargo que los caracteriza.

Entre sus principales características destaca su alta concentración de nutrientes. Al contener poca agua hace que tengan una mayor densidad energética y nutricional que otros frutos secos. Además, los expertos aseguran que es el fruto seco con menos calorías y uno de los que más hidratos de carbono presenta.
También es una gran fuente de fibra para nuestro organismo, controla la hipertensión, aporta vitamina C, E y B, magnesio, hierro, zinc, ácido fólico, fósforo, sodio, potasio, y actúa como antioxidante y laxante.
Asadas o crudas
En cuanto a su consumo, se trata de un producto muy versátil, ya que se pueden comer crudas, al igual que el resto de frutos secos, o asadas. A la hora de pelarlas, bastará introducirlas unos minutos en agua hirviendo, pasarlas por agua fría y pelarlas. Se debe realizar siempre un corte en la castaña antes de cocerlas o asarlas en el horno o microondas.
Otro de los aspectos a tener en cuenta es que son muy harinosas. De hecho, hay quien (por su composición) las compara más con los cereales que con los frutos. Su carne está formada por un 44% de hidratos de carbono, un 1,63% de proteína y un 1,25% de materia grasa. El 52% restante es agua, aunque esta puede disminuir en el caso de consumirse asadas.
El cultivo de la castaña en Andalucía
Como viene siendo habitual con múltiples productos, los campos andaluces también dan vida a la castaña. En concreto, en la pasada campaña se recogieron unos tres millones de kilos en la región (principalmente en la sierra de Aracena (Huelva) y el Valle del Genal (Málaga).
Las previsiones para esta campaña no son tan alentadoras para algunos productores de Andalucía, como los del Valle del Genal, que están encarando la temporada tras haber perdido miles de castaños por el incendio registrado en la zona a finales de verano.
No obstante, en la sierra de Aracena (Huelva); el Parque Natural Sierra Norte (Sevilla); la Alpujarra granadina, y en algunas zonas de la Serranía de Ronda, la campaña se está desarrollando con normalidad.