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Fabricación de la cerveza con la cebada en primer plano / Agrónoma
Según Intermalta

La crisis de la cerveza alargará el almacenamiento de la cebada

La previsión de una gran cosecha nacional influye en una bajada del precio del cereal

7 junio 2020, 09:01

La recolección de cebada avanza en la provincia con un 70% de la producción ya cosechada, en un año con muchos frentes abiertos, al menos para el sector productor, que se enfrenta a una campaña de menores rendimientos por hectárea y bajos precios.

La Lonja de Cereales de Sevilla, en su última Comisión de Precios, fijaba un valor en origen de 148-150 euros la tonelada, cuando en el mes de febrero, previo a la declaración del estado de alarma por la crisis sanitaria del coronavirus, se realizaban operaciones a 188 euros/tonelada.

La razón principal de esta caída brusca de las cotizaciones es la previsión de una cosecha récord de cebada a nivel nacional, con una producción estimada de 8,2 millones de toneladas de una oferta total de cereales estimada en 20 millones de toneladas en España.

Destinos comerciales

El cultivo de la cebada tiene dos destinos comerciales: la elaboración de cerveza o la elaboración de piensos. En lo que respecta a la cebada cervecera, el estado de alarma y el cierre del canal Horeca, con la caída significativa del consumo de cervezas tras el cierre de los bares y restaurantes, no está ocasionando incidencias significativas en la demanda de la cebada local para maltería, según las principales cooperativas productoras.

Manzanilla Olive está a la cabeza, con unas 3.200 hectáreas y una producción de alrededor de 13.000 toneladas de la mejor calidad maltero-cervecera. Le seguiría, con cierta distancia, la cooperativa de segundo grado Cocereales, cuya producción oscila sobre las 2.000 toneladas. Ambas entidades proveen de materia prima a Intermalta, que a su vez, provee de malta a la cervecera Heineken.

Intermalta cuenta con una fábrica en Sevilla desde 2008, en la que se procesan más de 100.000 toneladas de malta al año, para lo que son necesarias 140.000 toneladas de cebada anual, apostando por un aprovisionamiento local.

«Nuestras cooperativas se sitúan en el área de influencia de la fábrica de Intermalta, ubicada en Mairena del Alcor, por lo que el nexo de unión con esta industria se ha ido fortaleciendo a medida que el cultivo de la cebada cervecera ha ido creciendo entre nuestros agricultores», señala el responsable de cultivos herbáceos de Manzanilla Olive, José Manuel Rodríguez. «No en vano, —continúa—, este cereal ocupa ya al menos el 25% de las hectáreas que cultivan nuestros socios».

El técnico asegura que los contratos previos que los productores de Manzanilla Olive tenían firmados con Intermalta «no se han visto alterados tras la irrupción de la pandemia y la caída del consumo de cervezas», ya que «el suministro de cebada a la maltería no es inmediato».

Almacenamiento

Así, explica que, una vez cosechada la cebada y clasificada en función de los parámetros de calidad que exige Intermalta (humedad, proteína, calibre y capacidad germinativa, entre otros), lo habitual es «almacenar la producción varios meses, durante los cuales se produce el malteado de la cebada, con la germinación del grano, y se va entregando materia prima a la industria durante el año».

De hecho, si la cebada se recolecta en junio «lo normal es que Intermalta empiece a vaciar los almacenes de grano entorno al otoño, y que continúe consumiendo cebada hasta antes del inicio de la siguiente campaña».

No obstante, este proceso de almacenamiento podría prolongarse aún más. Así lo ha manifestado la directora de aprovisionamientos de Intermalta, Elsa Pardo, señalando que «la ralentización del consumo de cerveza obligará a alargar en el tiempo el almacenamiento y suministro de la cebada a la maltería», aunque no ha especificado cuánto tiempo más será.

En cualquier caso, la industria ha querido hacer hincapié en que «Intermalta tiene una clara preferencia y apuesta por la cebada producida localmente», y que, para tranquilidad de los productores, «en el caso de Sevilla y Andalucía, la oferta es perfectamente asumible por la capacidad de transformación de la maltería sevillana».

Una industria que no ha parado su actividad, aunque sí se ha visto reducida por la situación actual. Y es que, en los últimos meses, las cerveceras han perdido, de un día para otro, el 67% del consumo de cerveza que representa la hostelería y los eventos públicos (datos del Informe Socieconómico de Cerveceros de España 2018), y esta situación «no es ajena al sector maltero, que está sufriendo una drástica caída de similar magnitud en la demanda de malta». No obstante «confiamos en la aportación de cada eslabón de la cadena cebada-malta-cerveza para luchar por salir cuanto antes de esta crisis», apunta Elsa Pardo.

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