La siembra de garbanzo entra en la recta final en Andalucía: estas son las previsiones
La sequía y el aumento de las temperaturas ponen en peligro la producción, aunque no todo son malas noticias, se espera que el cultivo siga expandiéndose por la región
Andalucía se prepara para dar por clausurada la siembra del garbanzo en la región. Las previsiones para esta campaña no son para nada esperanzadoras, como explican desde la Cooperativa Campo de Tejada, donde aseguran que la sequía y las temperaturas han puesto en serio peligro la producción.
A pesar de que el garbanzo es un cultivo de baja huella hídrica que aprovecha muy bien las lluvias que se producen en otoño e invierno, si es cierto que, en los últimos años, con la bajada de las precipitaciones en esas estaciones y en primavera, se está viendo muy afectada la producción, aseguran desde la cooperativa.
Además, el aumento de las temperaturas (golpes de calor) en los meses de floración y cuajado de flores del cultivo (abril-mayo), hace que se acentúe aún más la pérdida de cosecha (la producción se redujo en el pasado año un 33% aproximadamente).
«Para esta campaña 2022-2023, nos encontramos con una pluviometría acumulada en torno a los 300-350 mm, con lo que la reserva de agua en el perfil del suelo en estos momentos es muy baja, provocando algunos problemas de nascencia en el cultivo. De todas formas, habrá que ver como se desarrolla la primavera en cuanto a precipitaciones, para saber cómo se desarrollará el cultivo», afirma Inma Izquierdo, técnica investigadora de la Cooperativa Campo de Tejada.
Pérdida de rentabilidad
Otro de los problemas al que se enfrentan los productores de garbanzo hoy en día es la pérdida de rentabilidad. Desde la cooperativa denuncian que los costes de producción «han subido en la pasada campaña con respecto a la anterior en torno al 12% (según datos publicados por el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía), situándose estos en torno a los 841 €/ha».
Desde la Cooperativa Campo de Tejada destacan que, a pesar de que los precios se encontraban en torno a 1- 1,10 €/kg cuando se comenzó a comercializar la cosecha, «la baja producción obtenida y el aumento de los costes de la importación han provocado que los precios a finales de campaña hayan aumentado de manera significativa, alcanzándose niveles entorno al 1,40 €/kg».
Incremento de la superficie
Pero no todo son malas noticias, según confirman desde el sector, se espera quela superficie destinada al cultivo del garbanzo en Andalucía aumente entre un 5 y un 10%. «En nuestra zona este incremento podrá alcanzar el 15%. La cosecha del cultivo se verá muy influenciada por la climatología, por lo que es complicado hacer una previsión a largo plazo», explica Inma Izquierdo.
Además, «en el caso de producirse un aumento de superficie de siembra y de registrarse un desarrollo normal del cultivo, se podría registrar un aumento de producción, con lo que los precios podrían disminuir, pero dado que nuestro país es muy deficitario en la producción de garbanzos con respecto al consumo, y que una parte muy importante de ese consumo procede de la importación (entre el 50 y el 60%), va a ser esta y su nivel de precios y costes, la que condicione el desarrollo de la campaña».
Nuevas líneas de investigación
El garbanzo es un cultivo muy técnico que necesita atención y conocimiento para poder detectar a tiempo enfermedades, plagas y limitaciones que puedan aparecer en el cultivo.
Por ello, desde 2006, la Cooperativa trabaja junto a la Universidad de Córdoba, el Ifapa Alameda del Obispo y Agrovegetal, en la búsqueda de variedades de garbanzos adaptadas a la provincia sevillana, con resistencia a enfermedades y mejoras en cuanto a producción y manejo del cultivo.
Además, como zona amparada por la Indicación Geográfica Protegida Garbanzo de Escacena (IGP), se centran en la búsqueda de variedades que mantengan la calidad organoléptica de nuestras variedades tradicionales, mirando también por el consumidor final del producto.
«Embajadoras del garbanzo de Escacena»
Conscientes del papel que desempeña la mujer dentro del sector, la Cooperativa Campo de Tejada ha puesto en marcha la segunda edición de su campaña «Embajadoras del garbanzo de Escacena», una iniciativa que tiene como objetivo apoyar el consumo de esta legumbre desde el punto de vista de mujeres que ocupan cargos de responsabilidad en empresas, entidades y administraciones, y de mujeres que ejercen su trabajo e influencia en el mundo rural.
En definitiva, «se pretende dar una visión del sector agrícola diferente al que podemos estar acostumbrados, en el que el hombre siempre ha tenido más presencia y en el que las mujeres tenemos mucho que decir también», concluye Inma Izquierdo, bióloga e investigadora de la cooperativa, y embajadora de esta segunda edición de la citada campaña.