La pandemia dispara la demanda del Garbanzo de Escacena
Menor superficie

La pandemia dispara la demanda del Garbanzo de Escacena

La Indicación Geográfica Protegida (IGP) duplica sus ventas en los dos últimos meses de marzo y abril

01/06/2020 Actualizado a las 14:55

El agricultor, acostumbrado a lidiar con muchas crisis, es de los que prefiere ver siempre el vaso medio lleno. Y entre las cosas «positivas» que deja la crisis del Coronavirus está el reencuentro de muchos consumidores con una alimentación más sana y saludable. Es el caso de las legumbres, cuya demanda se ha disparado especialmente en los dos últimos meses de marzo y abril.

Así lo confirman desde la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Garbanzo de Escacena, cuyas ventas de envasado en los lineales «se han duplicado», ya que «ha habido una preocupación creciente en la sociedad por comer de manera saludable y más tiempo para dedicarle a la cocina», explica el vicepresidente del Consejo Regulador, Antonio Tomás.

Es un revulsivo para los agricultores de garbanzos, que llevan varios años encadenando malos precios en origen, lo que ha hecho caer la superficie de siembra este año en más de un centenar de hectáreas en la comarca donde se produce la legumbre amparada por la IGP «Garbanzo de Escacena», que abarca once municipios de las provincias de Huelva y Sevilla.

Así, esta leguminosa ha perdido fuerza como alternativa en las rotaciones de cultivos, y han sido sólo 700 las hectáreas sembradas de garbanzos, cuya recolección comenzará a principios del mes de julio, ya que en esta zona productiva «el fruto madura más lentamente debido a una amortiguación de las temperaturas extremas ante la proximidad del mar».

Climatología

En el campo nunca llueve a gusto de todos, y aunque estas precipitaciones eran muy esperadas «al cultivo del garbanzo le han perjudicado, pues esta legumbre es muy propensa a la aparición de hongos (como Fusarium y Rabia) en condiciones de humedad, lo que ha obligado a los agricultores a incrementar el número de tratamientos, con el consiguiente coste productivo que ello conlleva», apunta Tomás.

Por tanto, esta circunstancia lleva al Consejo Regulador de la IGP a rebajar las expectativas en cuanto al rendimiento agronómico del cultivo, con una previsión actual entorno a los 1.200 kilos por hectárea.

Bajo el sello de la IGP Garbanzo de Escacena se vienen certificando, de media, «unos 110.000 kilos», que comercializan la cooperativa onubense Campo de Tejada, que en los últimos años ha abarcado casi el 100% de la producción; y las empresas Legumbres Luengo y Legumbres Pedro.

No obstante, el Consejo Regulador está inmerso en un «plan de crecimiento», apoyado en dos patas principales: la búsqueda de nuevos socios y la I+D+i, apoyando la investigación de nuevas variedades de garbanzos, como es el caso de la más reciente, el garbanzo Tarsis, ya registrado.

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