El parámetro «GMF» marcará la calidad del trigo duro esta campaña
El sector espera que los buenos rendimientos del cultivo amortigüen la penalización por maculado en los granos
La siega del trigo duro avanza en la provincia de Sevilla, con apenas un 30% de la cosecha local ya recolectada. Pese a no haber alcanzado aún el ecuador de la campaña, las cooperativas cerealistas confirman el buen rendimiento en el campo tras las últimas lluvias, estableciendo una producción media de 4.000 kilos por hectárea en el trigo duro o de 4.300 kilos por hectárea en el blando.
«Hace dos meses nos movíamos en un escenario muy pesimista, debido a la sequía, pero las precipitaciones de marzo y abril han permitido duplicar las expectativas de producción, por lo que la previsión de cosecha se movería entorno a las 350.000 toneladas en la provincia, y algo menos de 750.000 toneladas en el cómputo de la comunidad andaluza en trigo duro; y sobre las 240.000 toneladas en Sevilla y más de 500.000 en Andalucía en el caso del trigo blando», declara el gerente de Cocereales, Arturo Hidalgo.
No obstante, las últimas lluvias, si bien han actuado a favor de la cantidad en el trigo, parece que no lo han hecho en cuanto a la calidad, provocando un problema de maculado o manchado en los granos del trigo duro cuyas siembras fueron más tempranas y de germinado en el trigo blando.
Por ello, las cooperativas cerealistas avisan a los agricultores de que la industria está exigiendo este año conocer el parámetro «GMF» (que hace referencia a los granos germinados, moteados y con fusarium). Se trata de un índice que mide la calidad y que hasta ahora no se ha requerido por la industria local debido a la ausencia del problema, aunque sí es habitual en las producciones con destino a la exportación.
Incidencia en Andalucía
«En Andalucía es muy raro que este índice tenga repercusión, ya que el clima suele ser cálido y seco en los últimos estadíos del trigo, y es necesario tener humedad al final del ciclo vegetativo para que el hongo que causa esta depreciación actúe. Por ello, en una campaña normal, la suma del GMF apenas supera el 2% en el trigo andaluz, lo que nos da una ventaja competitiva frente al trigo francés (cuyo GMF está entre el 6-8%, ya que registra primaveras muy lluviosas) en mercados muy exigentes como Túnez, donde el año pasado exportamos 54.000 toneladas de trigo duro».
En esta campaña, no obstante, «habrá que medir muy bien cuál es la incidencia del GMF de nuestra cosecha antes de entregarla, ya que de eso dependerá el precio que cobremos por la calidad del trigo y el destino comercial de la producción, bien sea a la industria harinera y semolera o a la de elaboración de piensos», recomienda Hidalgo.
Así, explica que la industria compra trigos con un GMF de hasta el 6% sin penalización por calidad. Si es superior, habría una penalización, aunque la industria está haciendo pruebas para ver cuál es el porcentaje máximo de GMF admisible. El valor teórico del trigo duro sin problema de calidad está entre los 240 y 250 euros por tonelada, pero sin operaciones en estos momentos. Por tanto, el precio más bajo que podría recibir el agricultor lo marca el trigo pienso, que está un 25% por debajo de este valor teórico del trigo duro.
Trigos tardíos
Además, la cooperativa de segundo grado se muestra «esperanzada» en que el problema con el moteado de los granos en el trigo duro vaya a menos conforme avance la campaña, ya que la recolección ha comenzado por los trigos más adelantados, es decir, los que se sembraron antes. En cambio, a los de siembra más tardía, las lluvias de mayo le pillaron con el grano aún sin madurar, por lo que «se espera que la incidencia del hongo sea menor o incluso nula».
En cuanto al problema de germinado en los trigos blandos, que obligaría a destinar las partidas a la elaboración de piensos, la incidencia «está muy localizada por ahora». Este problema sí fue muy significativo en la campaña de 2016, cuando la industria exigió conocer el índice de caída de Hagberg, para medir también la calidad del grano.
En cualquier caso, estos parámetros están afectando a las operaciones comerciales. De hecho, las lonjas de cereales de Sevilla y de Córdoba mantienen tanto al trigo duro como al trigo blando sin cotización, a la espera de ver cuál será el daño real de los granos cuando avance más la campaña.