La falta de ayuda asociada lastra al sector del girasol
Oleaginosas

La falta de ayuda asociada lastra al sector del girasol

Junta y sector piden que se recupere la ayuda acoplada, sea dentro de los proteicos o específica

20/02/2023 Actualizado a las 08:15

Ante la inminente campaña de girasol, la Asociación Española del Girasol (AEG) ha insistido en la necesidad de que se «recupere la ayuda directa al girasol», ya que el agricultor «se enfrenta a la decisión de sembrar con bastantes incógnitas».

Y es que la prolongada sequía, la falta de lluvias en el horizonte más próximo, y la subida de costes de las materias primas, incluidas las semillas, marcan una campaña incierta.

Ante este escenario, la AEG ha recordado que la desaparición de la ayuda directa, sobrevenida con la nueva PAC, ha sido «un factor importante en contra de la rentabilidad» ya que, aunque el girasol haya entrado «como cultivo mejorante» para acogerse al eco-régimen de rotación de cultivos, las ayudas la las leguminosas «son las que hacen que sigan siendo interesantes para el productor».

Exclusión del paquete de proteicos

Cabe recordar que, como ya advertían las organizaciones agrarias hace unos meses, el Plan Estratégico de la PAC 2023 excluye al cultivo de recibir ayudas acopladas por su exclusión del paquete de cultivos proteicos. De esta forma, el nuevo reparto que le «toca» a las oleaginosas se repartirá proporcionalmente entre las nuevas regiones productivas, lo que diluye casi prácticamente el importe que recibía Andalucía (unos 45 millones), afectando sobre todo a zonas como la Campiña sevillana.

Aceite de girasol / Agrónoma

Por todo ello, desde la AEG esperan que se articule algún mecanismo para «recuperar la ayuda» ya que, detallan, la campaña de girasol en 2023 comienza «con una moderación en los precios por tonelada», que han caído unos 100 euros, quedando el linoleico a 565 euros /tonelada y el alto oleico a poco más de 620 euros /tonelada.

No es la única voz que se ha alzado en los últimos días para reivindicar que se recupere la ayuda asociada al girasol. La consejera de Agricultura se reunió el pasado lunes con Asaja Andalucía para consensuar las alegaciones al Plan Estratégico de la PAC, que presentarán al Ministerio antes del de marzo. Una de dichas alegaciones es, precisamente, volver a contar con una ayuda para el girasol, «junto a otros cultivos proteicos o con una ayuda específica si hiciese falta».

Últimas cotizaciones

Según la última sesión de la Lonja de Sevilla, el alto oleico se mueve en torno a 625 euros/tonelada (una bajada de 25 euros respecto a la última cotización), y 555 euros/tonelada el girasol convencional.

«Pese a que el aceite alto oleico ha caído más y el diferencial con el linoleico ha bajado, la elección de una variedad alto oleico sigue siendo interesante debido a la continua demanda de este aceite de mayor calidad por parte de la industria», subraya el presidente de la AEG.

Respecto a la superficie, a nivel nacional se espera que sea en torno a un 9%inferior a la de 2022, pero superior a la de 2021 en un 25%. Conforme estos datos, se espera que se ronden las 780.000/800.000 toneladas, un dato en el que influirá que los barbechos sigan estando autorizados para la siembra por la Comisión Europea.

girasol
Girasol / Agrónoma

Sin embargo, advierten desde la AEG, la superficie destinada a girasol no crecerá en proporción a los barbechos porque «la mayor parte ya se sembraron de girasol el año pasado, en el 2023 tocaría cereal», salvo en tierras «de escasa fertilidad donde no se cubren los costes», por lo que «no tendrán gran influencia en la superficie total, como sí la tuvieron en el año pasado», señala Fernández.

Respecto a Andalucía, desde la AEG explican que hay una buena coyuntura para una siembra temprana de girasol, pero que «la disponibilidad de agua de riego» podría condicionar que parte de los regadíos de Andalucía pasen a girasol, al ser un cultivo con mucha menos demanda de agua e insumos que otros como el maíz, el tomate o el algodón. «Si, finalmente, los embalses se recuperan, lo más probable es que el agricultor andaluz opte por estos otros cultivos», asegura.

No obstante, desde la AEG insisten en que el girasol es un cultivo «rentable, con bajo nivel de insumos y que tiene un impacto muy positivo en el medio ambiente, principalmente por la escasa aplicación de agroquímicos en comparación con otros cultivos, y por ser un cultivo que favorece el desarrollo de insectos polinizadores, claves para el mantenimiento de nuestros ecosistemas».

«La mejora genética ha hecho que el agricultor pueda encontrar variedades con magníficas características agronómicas y rentabilidad», insisten desde la AEG.

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