El precio del alto oleico salva una corta cosecha de girasol en Sevilla
Los rendimientos del cultivo en el campo son malos debido al clima, por lo que la renta sólo llegará con la variedad más cotizada, el girasol alto oleico
Con, aproximadamente, la mitad del girasol andaluz recolectado, se puede hacer un primer balance de campaña. Este año, la superficie de girasol en la comunidad asciende a unas 199.000 hectáreas (ha caído alrededor de unas mil hectáreas respecto a 2018) moderándose la brusca pérdida de superficie que sufrió el cultivo hace dos años, fruto de la escasa rentabilidad asociada a los bajos precios de la pipa en las últimas campañas.
En la actual, la climatología ha sido desfavorable al desarrollo del cultivo del girasol, cuyos rendimientos han sido muy bajos. De hecho, la sequía ha afectado al desarrollo del cultivo, aunque «las lluvias de abril fueron determinantes y se ha recuperado parte de la cosecha, pues beneficiaron especialmente a las siembras más tempranas, siendo este girasol el que más kilos está dando», destaca el técnico de cultivos herbáceos de Asaja Sevilla, José Vázquez.
Así, según estimaciones de Asaja Sevilla, el «rendimiento medio en la provincia está siendo de unos 1.000 kilos por hectárea, frente a los 1.400 kilos por hectárea de 2018», ya que «la situación del cultivo es muy dispar, con zonas donde se están recolectando unos 700 kilos por hectárea y otras comarcas en donde se pueden superar los 1.500 kilos».
En cualquier caso, el técnico de Asaja Sevilla habla de una estimación de cosecha de «unas 117.000 toneladas en la provincia de Sevilla y alrededor de 230.000 toneladas en toda Andalucía», una producción que califica como «corta» y que se extiende al ámbito nacional, «donde las perspectivas son de cosechar unas 600.000 toneladas, la producción más baja de los últimos años».
Crece el alto oleico
Por variedades, el girasol convencional está perdiendo protagonismo en favor del alto oleico, cuyas ventas de semilla están creciendo en la provincia. Así, hace un par de años las siembras de girasol alto oleico apenas acaparaban el 20% de la superficie, «en esta campaña nos situamos ya en un 45%», apunta José Vázquez, que explica que «el perfeccionamiento de la semilla y la mejor adaptación del cultivo a las condiciones propias de la provincia está haciendo que muchos agricultores se decanten por el girasol alto oleico en detrimento del convencional, pues prácticamente están igualados en cuanto al rendimiento en campo y la producción de kilos y el alto oleico tiene, al menos este año, un diferencial de precio importante respecto al convencional».
Y es que, como explica el técnico de la patronal agraria, «la Lonja de Sevilla fijaba un precio en origen de 237 euros la tonelada de girasol frente a los 466 euros/toneladas que cotiza el alto oleico», es decir, «hasta 139 euros de diferencia, cuando el año pasado la variación apenas era de 30 euros».
Este alto precio hará que las cuentas sí salgan para los agricultores de alto oleico aunque, teniendo en cuenta que los costes de producción se sitúan por encima de los 400 euros por hectárea, «algunos agricultores de girasol convencional tendrán difícil incluso cubrir gastos», apunta Vázquez, por lo que la campaña «será mala para el girasol convencional y algo rentable para el alto oleico», señala.
El mercado
Tras este repunte de precio del girasol alto oleico en el mercado está la demanda de la industria. La cosecha que se recoge de los campos sevillanos y andaluces se moltura en la comunidad, en concreto, en las fábricas que Sovena, Migasa y Eurosemillas poseen en provincias como Jaén, Cádiz y Sevilla.
El destino mayoritario de la cosecha es la elaboración de aceite de girasol, aunque también se aprovecha como subproducto tras la molturación una harina integral que sirve a los ganaderos para la alimentación de los animales.
España es la primera que sale a cosechar, aunque en el caso del girasol alto oleico son Francia, Rumanía y Bulgaria los grandes productores, países que comienzan su campaña en el mes de septiembre y en los que se augura una buena campaña. Esta tesitura hace prever que los precios «puedan caer a partir de septiembre», frente a la tendencia alcista del girasol convencional «cuyos precios se estima que vayan moderadamente al alza», sostiene José Vázquez.
En cualquier caso, el girasol es un cultivo que lleva varias campañas en crisis, lo que provoca la caída de la superficie pese a que España es un país deficitario en girasol. De hecho, «de las 600.000 toneladas previstas a nivel nacional habría que importar más del 50% para cubrir el consumo, que alcanza 1.400.000 toneladas»
Este alto precio hará que las cuentas sí salgan para los agricultores de alto oleico aunque, teniendo en cuenta que los costes de producción se sitúan por encima de los 400 euros por hectárea, «algunos agricultores de girasol convencional tendrán difícil incluso cubrir gastos», apunta Vázquez, por lo que la campaña «será mala para el girasol convencional y algo rentable para el alto oleico», señala.
El mercado
Tras este repunte del girasol alto oleico en el mercado está la demanda de la industria. La cosecha que se recoge de los campos sevillanos y andaluces se moltura en la comunidad, en concreto, en las fábricas que Sovena, Migasa y Eurosemillas poseen en provincias como Jaén, Cádiz y Sevilla.
El destino mayoritario de la cosecha es la elaboración de aceite de girasol, aunque también se aprovecha como subproducto tras la molturación una harina integral que sirve a los ganaderos para la alimentación de los animales.
España es la primera que sale a cosechar, aunque en el caso del girasol alto oleico son Francia, Rumanía y Bulgaria los grandes productores, países que comienzan su campaña en el mes de septiembre y en los que se augura una buena cosecha. Esta tesitura hace prever que los precios «puedan caer a partir de septiembre» frente a la tendencia alcista del girasol convencional, «cuyos precios se estima que vayan moderadamente al alza», sostiene José Vázquez.
En cualquier caso, el girasol es un cultivo que lleva varias campañas en crisis, lo que provoca la caída de la superficie pese a que España es un país deficitario en girasol. De hecho, «de las 600.000 toneladas previstas a nivel nacional habría que importar más del 50% para cubrir el consumo, que alcanza 1.400.000 toneladas», concluye el técnico de Asaja Sevilla.