Andalucía se rinde a la ‘fiebre’ por el oro verde impulsada por la alta demanda y precios récord
La superficie nacional crece un 3.000% en la última década con la vista puesta en el mercado chino y expectantes ante la crisis de producción del 'gigante' Irán
Lejos de contenerse, el ‘boom’ del cultivo de pistacho parece ir a más en España y, más concretamente, en Andalucía. En los últimos meses, este fruto seco se ha viralizado, hasta el punto en el que todos los productos «de moda» lo tienen como ingrediente, desde el famoso ‘chocolate Dubái’, pasando por chocolatinas, helados, cremas de untar, tartas e, incluso, ambientadores.
Según los datos del Ministerio de Agricultura, recogidos en la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos, la superficie de pistacho a nivel nacional ha pasado de 2.600 hectáreas en 2012 a más 83.000 en la actualidad: un crecimiento de 3.000% que, a la espera de los datos que se conocerán a final de año y que ya hablan de más de 85.000 hectáreas.
Según la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos del Ministerio de Agricultura, la superficie plantada a nivel nacional ha pasado de 2.600 hectáreas en 2012 a más de 83.000 hectáreas en la actualidad, con un crecimiento de más de 5.000 hectáreas en tan solo un año. En sólo diez años, el sector ha experimentado un crecimiento acumulado del 3.000 %.
Andalucía, segunda productora
A pesar de que Castilla-La Mancha, sigue siendo la principal productora, Andalucía no deja de crecer, en segunda posición del ránking, con más de 7.329 hectáreas y numerosas explotaciones que empezarán a producir en los próximos años. El pistachero tarda unos cuatro años en entrar en producción, y ocho-nueve años en que ésta sea plena, por lo que la demanda, que sigue creciendo, tardará en acompasarse con una oferta que va más ralentizada.
Si hay zonas destacadas en este auge del fruto seco son Granada y Jaén.

Y es que, aunque el Altiplano granadino acumula ya más de 3.000 hectáreas, es en Jaén donde ha surgido uno de los proyectos que más impulso está dando al cultivo: la asociación de productores y comercializadores de pistacho, Appistaco, cuenta con más de 300 socios en Jaén, Granada, Córdoba, Almería, Sevilla (con una treintena de productores), y otras provincias españolas. En Huelva, por su parte, también hay agricultores que han optado por el pistacho.
En la provincia jiennense se acumulan más de 1.000 hectáreas, con unas 1.200 toneladas producidas en el último año, un factor que puede ayudar a paliar las pérdidas sufridas por el olivar tradicional en las últimas campañas.
Un mercado mundial convulso
A esta situación se suma, además, la complejidad del mercado mundial en un momento de graves interferencias geopolíticas. Irán es el principal productor de este fruto seco, por lo que el conflicto de Oriente Medio está afectando de lleno a las cotizaciones, que han alcanzado cifras récord en las últimas semanas, con un suministro ‘estrangulado’ por la dificultad que siguen sufriendo las exportaciones. Según la Lonja de Albacete, referencia nacional, el pistacho Kerman convencional se vende en origen a 18 euros el kilo.
A esto hay que sumarle el acuerdo firmado recientemente entre China y España, que permite la exportación de este fruto seco al país asiático: un potencial mercado de 1.400 millones de habitantes que tienen a Irán, ahora con muchas dificultades para exportar, como principal proveedor. Un ‘hueco’ que puede ser aprovechado por los productores españoles.

Una buena opción para los agricultores
Si bien estos buenos precios no son concluyentes, pues no deja de ser un cultivo que tarda un tiempo en entrar en producción, sí que pueden empujar a tomar ciertas decisiones agronómicas.
De hecho, en la Provenza francesa, por ejemplo, los agricultores están cambiando los cultivos tradicionales, como el viñedo, por el pistacho, que se adapta bien a los veranos calurosos y al clima seco. «El verano pasado recogimos nuestra primera cosecha: cuatro kilos, aún insuficiente para vender. El pistacho es una apuesta a largo plazo», explicaban los agricultores franceses Émilie y Fabien al periódico De Morgen.
Los testimonios de otros agricultores, que se muestran orgullosos de haber tomado la decisión de apostar por el pistacho, incluso reconvirtiendo sus explotaciones, son otro de los factores que anima a los productores andaluces.
Es el caso de Romualdo González, fundador de Terruza Pistacho en su pueblo natal, Benamaurel, en Granada. Tras años dedicándose a la construcción, González explicaba en el podcast Agrolife que decidió fundar una Sociedad Agraria de Transformación (SAT) junto a otra decena de agricultores para comercializar el pistacho ya tostado y envasado, en vez de crudo, para ampliar el margen de rentabilidad. Lo hacen, además, con una maquinaria propia que les permite pelar y secar el fruto en menos de 24 horas, algo vital para no tener problemas con las aflatoxinas, un hongo que puede aparecer en los pistachos si no se tratan de forma correcta.
«Veo muy bueno el futuro del sector, España es el sitio donde más se puede poner pistacho», avanza, al tiempo que detalla que, tras unos «once años» consiguió alcanzar la plena rentabilidad. «En 2024, tuvimos unos 18.000 euros de ingresos por hectárea», desgrana González, que, tras ‘restar’ los costes, cifra en unos «3.000 euros por hectárea» los beneficios que le produce su explotación de pistacho.