La sequía frena la expansión de la quinoa y merma la cosecha
Perspectivas de campaña

La sequía frena la expansión de la quinoa y merma la cosecha

Arranca la recolección de las primeras variedades sembradas en la provincia de Sevilla

19/07/2022 Actualizado a las 07:34

En los municipios sevillanos de Lebrija y de Écija ya ha comenzado la recolección de quinoa, un cultivo que ha ido creciendo en los últimos años en la provincia, pero al que la sequía ha obligado a echar el freno. Así, son unas 1.500 las hectáreas que se recolectarán a nivel provincial, ya que «las escasas dotaciones de agua han impedido cumplir con nuestras expectativas de expansión en las siembras», señala Susana Vilariño, responsable de I+D del grupo Algosur, empresa sevillana que introdujo el cultivo en el Bajo Guadalquivir en 2007.

Este pseudocereal procedente de los Andes y que ha ‘robado’ muchas hectáreas a los cultivos herbáceos tradicionales afronta su campaña más complicada, ya que la falta de agua y las altas temperaturas, (con la primera ola de calor donde se superaron los 40 grados coincidiendo con la época de floración) ha afectado a los rendimientos en campo, por lo que se prevé una merma en la cosecha, estimándose una producción «de alrededor de 2.000 toneladas siendo optimistas».

De hecho, «las primeras variedades cultivadas en secano están dando un rendimiento bajo, en torno a 1.500 kilos por hectárea». El regadío también ha notado la falta de agua, ya que «muchos agricultores sólo han dado un riego a la quinoa, reservando el resto de agua para otros cultivos como el algodón». Por tanto, «estamos obteniendo unos 3.500 kilos/hectárea, lo que no está nada mal dada las condiciones adversas», enfatiza Susana Vilariño. No obstante, las variedades más tardías, de ciclo medio, que se sembraron en el mes de marzo, «serán las más afectadas, por lo que es muy probable que la productividad tienda a la baja».

Siga de la quinoa / Algosur

Costes productivos

La campaña se enfrenta también al yugo de la subida del precio en los inputs agrarios y a una caída del valor de la quinoa en el mercado en los últimos años. De hecho, «si en 2014 la quinoa cotizaba a 6,54 euros/kilo, en 2020 ese precio ha caído a 1,80 euros/kilo, bajando en 2021 hasta 1,50 euros, aunque se espera un repunte en 2022».

La razón, según esgrime la responsable de Algosur, es «el crecimiento en la oferta», pues «ya se está produciendo en más de 125 países del mundo, cuando en 2014 se producía quinoa básicamente en cinco países: Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y Chile», aunque los grandes productores, y los que fijan los precios son Perú, con el 55% de la cosecha mundial, y Bolivia, que aglutina el 40%.

No obstante, el grano en la zona del Bajo Guadalquivir se está pagando a los agricultores desde 0,60 euros por kilo en convencional hasta 1 euro/kilo en ecológico, por lo que con rendimientos de 3.000 kilos/hectárea en riego, los beneficios pueden alcanzar los 1.800 euros/hectárea. No obstante, habrá que restar los costes productivos, cuyo precio se ha disparado, para calcular la rentabilidad final de este cultivo.

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