Salomé Santos: «Vamos crear un modelo para pagar la remolacha en el campo»
Directora del área Agrícola de Azucarera

Salomé Santos: «Vamos crear un modelo para pagar la remolacha en el campo»

Azucarera se apoyará en las nuevas tecnologías para calcular la cantidad de sacarosa desde el cultivo, sin necesidad del ruprado en fábrica

19/10/2019 Actualizado a las 14:01

La fábrica de Azucarera de Guadalete, la única superviviente de Jerez y de toda Andalucía, ha cumplido 50 años de actividad desde la que fue su primera campaña de molturación de remolacha en 1969. La historia de esta azucarera es también la de la evolución del cultivo de la remolacha en Andalucía, siendo Sevilla líder productora regional.

Un cultivo que encara un nuevo escenario, sin cuotas de producción, y por el que la industria sigue apostando, ofreciendo nuevos modelos de contratación para incrementar las siembras en Andalucía y apostando por las nuevas tecnologías, tanto en el campo como en la fábrica. De hecho, en los próximos cinco años, Azucarera tiene previstas en Guadalete inversiones por valor de 20 millones de euros, destinadas a incrementar la capacidad de molienda y la digitalización de procesos.

—Los agricultores andaluces están ya sembrando remolacha en secano, sistema que creció en la última campaña tras la caída en riego.
—Estamos incorporando agricultores de secano que antes no teníamos. La previsión este año alcanza las 3.000 hectáreas frente a las 1.900 del año pasado, por lo que vamos creciendo en este tipo de contratos. No obstante, la caída del cultivo en riego estuvo motivada por cuestiones climáticas, por lo que aspiramos a situarnos, en conjunto, entorno a 7.500 hectáreas contratadas, frente a las casi 6.500 hectáreas de la campaña anterior. Tenemos un modelo compartido específico para el cultivo en secano y estamos diversificando nuestra oferta, con modelos también para el riego a pie y por aspersión.

—¿Qué novedades ofrece Azucarera respecto a la contratación?
—Los agricultores tienen siempre un precio mínimo garantizado, pase lo que pase en el mercado del azúcar. Es un 90% de lo que veníamos ofreciendo en años anteriores. El 10% restante es a escoger por parte del agricultor. Así, hay un primer modelo en el que a ese precio mínimo se añade un complemento que está vinculado a la evolución del precio del azúcar. Así, si el azúcar cotiza por encima de 400 euros/tonelada, de cada 10 euros que suba compartimos con el agricultor 0,4 euros/tonelada.

—Pues en los dos últimos años los precios no han sido interesantes, precisamente…
—Pero afortunadamente el precio está repuntando tras la debacle por la liberalización del mercado y, como era lógico, el mercado se empieza a ordenar de nuevo. Ha habido reducción de superficie del cultivo en Europa, los rendimientos no han sido buenos por sequía, por lo que se están agotando los stocks de azúcar en el mercado comunitario y eso está colocando los precios a unos niveles más razonables. Este modelo es interesante, ya que la tendencia del precio del azúcar es alcista. No obstante, hay otras dos opciones con precios más estables.

—¿Cuáles?
—Ofertamos también un modelo de tranquilidad, donde el complemento a ese precio mínimo garantizado es el coste fijo del arranque de la remolacha (200 euros/hectárea) y se garantiza un descuento medio del 10% por impurezas. En la tercera opción entregamos gratis la semilla, por lo que los agricultores tienen un importante ahorro en los costes de producción, al ser el insumo más caro. No obstante, este modelo contempla una oferta de semillas para unas 2.000 hectáreas. Luego, a esta oferta básica con tres opciones se sumaría el modelo de integración, hecho a la medida de cada explotación.

—Los agricultores creen que con este cambio en la contratación pierden dinero y critican que no se ha negociado con ellos los modelos.
—Hemos sustituido complementos que antes eran fijos por un complemento que tiene un componente de volatilidad, pero eso no significa que vayan a perder respecto al modelo anterior, pues dependerá de cómo evolucione el precio del azúcar. No obstante, la relación con las organizaciones agrarias andaluzas es inmejorable. Hemos dialogado con ellas y compartido este cambio de modelo en un contexto muy favorable.

Nuevas tecnologías

—Azucarera ofrece servicios de agricultura de precisión a los agricultores. ¿En qué consisten?
—Asesoramos vía imágenes satelitales sobre estrés hídrico, nitrógeno foliar y densidad de planta en el cultivo, a través de nuestra empresa de servicios, Agroteo, que lleva más de 25 años prestando servicios especializados en remolacha. Luego, la tecnología big data y a la analítica avanzada van a ayudarnos a gestionar el cultivo gracias a un histórico de datos de Azucarera de las entregas de cosecha en cada campaña. Estamos trabajando en un modelo descriptivo que luego permita al agricultor predecir parámetros respecto a su producción y anticiparse en cuanto a tratamientos fitosanitarios, pautas de riego o modalidad pertinente de siembra. Además, queremos dar un salto cualitativo en la relación que tenemos con los productores.

—¿Cómo?
—Queremos pagar la calidad de la remolacha en el campo. La idea es que usando un dron o imagen satelital podamos calcular la sacarosa que tiene la remolacha y pagar al agricultor antes incluso de cosechar, asumiendo Azucarera el riesgo desde el arranque de la remolacha hasta la llegada del producto a la industria, eliminando el ruprado (toma de muestras) de los camiones a la entrada de la fábrica. Ya estamos trabajando en piloto y en cuanto tengamos un nivel de fiabilidad similar al del rupro lo vamos a lanzar al campo.

—La fábrica de Guadalete también se está modernizando. ¿Cuánto se prevé invertir a corto plazo?
—Azucarera prevé inversiones de 20 millones de euros en los próximos cinco años, destinadas a la digitalización de los procesos y a incrementar la capacidad de molienda de la fábrica, ya que queremos crecer hasta las 10.000 hectáreas de remolacha en Andalucía.

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