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Tomate para industria en la cooperativa Las Marismas de Lebrija / Agrónoma
Sequía

El tomate para industria se muda de Sevilla a Cádiz

La imposibilidad de sembrar en el Bajo Guadalquivir por falta de agua hace que muchos agricultores se trasladen a la provincia gaditana, donde el riego no es un problema

05/07/2022 Actualizado a las 07:15

El tomate industrial es un cultivo tradicional del Bajo Guadalquivir, debido a la fuerte implantación en municipios como Lebrija, Las Cabezas de San Juan, Utrera y Los Palacios, que venían concentrando el grueso de la producción que se empezaba a recolectar en la primera semana de julio. Sin embargo, la falta de agua para el riego ha motivado que no se siembre tomate industrial este año en la comarca, con la excepción de algunos casos muy puntuales de agricultores con pozo propio.

En cambio, muchos de los que no tienen posibilidad de acceso al agua, han optado por emigrar a otra provincia, concretamente a Cádiz, donde el riego está garantizado para llevar a buen término el cultivo del tomate industrial.
Es el caso de Antonio Ferreira, agricultor de Lebrija, donde venía cultivando unas 70 hectáreas de tomate y que hace ya varias campañas está arrendando tierras en Jerez. «Llevamos desde 2018 con problemas de agua en la Cuenca del Guadalquivir, por lo que opté por trasladar el cultivo a otra provincia donde el riego estuviera garantizado, algo de lo que me alegro especialmente este año», explica.

Antonio cultiva 107 hectáreas de tomate de industria en una zona perteneciente a la Comunidad de Regantes del Guadalcacín, y señala que «el alquiler esta campaña ha sido especialmente complicado, pues los precios se han duplicado debido a la enorme demanda de agricultores buscando tierras para cultivar tomate, al no poder sembrar en el Bajo Guadalquivir».

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Industria de tomate en Lebrija / Agrónoma

El crecimiento del tomate en la Comunidad de Regantes del Guadalcacín ha sido «exponencial» en las tres últimas campañas, según afirma el director técnico, Juan Carlos Cabral, que apunta que este cultivo industrial ocupa ya «alrededor de 350 hectáreas en nuestra zona», donde convive con otros cultivos también muy demandantes de agua como el maíz, el algodón y algunas hortícolas.

Esta comunidad, que depende del embalse del Guadalcacín, tiene una concesión de 5.033 metros cúbicos por hectárea, por lo que «son recursos suficientes para sacar adelante el cultivo haciendo una adecuada gestión», señala el director técnico.

Industrias

Esta situación ha hecho también que las industrias de transformado de tomate tengan que contratar su producción principalmente en Cádiz, desde Villamartín hasta Jerez de la Frontera, abandonando las zonas tradicionales del cultivo en Sevilla. No obstante, ante la escasa producción de esta campaña, hay industrias que ni siquiera abrirán sus puertas, y las que lo hagan, funcionarán a medio gas.

Así, la cooperativa Las Marismas de Lebrija, una de las industrias más pujantes en concentrado de tomate, se mantendrá cerrada, con la consiguiente pérdida de empleo y de riqueza para la comarca. Y es que, cuando el clima lo permite, la cooperativa produce una media de 264.000 toneladas de tomate fresco y 55.000 toneladas de concentrado, que se exportan a los cinco continentes.

Por su parte, El grupo Conesa, principal grupo nacional de transformación de tomate, -que posee dos plantas de procesamiento en la provincia de Sevilla, una en el municipio de Los Palacios y otra en el de Utrera-, ha optado por no abrir la fábrica en Utrera, mientras que de las tres líneas que hay en la planta de Los Palacios, sólo funcionará una.

Y es que si en una campaña normal el grupo procesa unas 400.000 toneladas de concentrado de tomate, este año «sólo haremos unas 100.000 toneladas», señala el gerente de Conesa en Andalucía, Manuel Diana. Eso supone que «de unos 300 empleados directos que hay en fábrica nos vamos a quedar en sólo 70 empleados».

En la misma situación está Tomates del Sur (Sugal España), con una fábrica en Las Cabezas de San Juan, donde «si el objetivo es procesar la producción de 2.800 hectáreas, este año estamos al 50%», señala el gerente, Salvador Flores. Así, si en una campaña normal «arrancamos los primeros días de julio y acabamos el 15 septiembre, con la fábrica a tope para transformar unas 300.000 toneladas de tomate fresco, este año abriremos a finales de mes y transformaremos unas 150.000 toneladas».

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Transformación de tomate / Agrónoma

El sector

La situación del sector del tomate industrial es dantesca. Y es que si a nivel industrial se procesa la producción de 9.000 hectáreas de cultivo, lo que supone alrededor de un millón de toneladas de concentrado de tomate, por un valor de 150 millones de euros, en un año como éste «se procesará la producción de 2.300 hectáreas, unas 276.000 toneladas de concentrado por un valor de 37 millones de euros».

Esto significa que el impacto en Andalucía, fundamentalmente en la comarca sevillana del Bajo Guadalquivir, es de más 110 millones de euros.

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