Por fin buenas noticias: las lluvias salvan los primeros compases del cultivo del cereal
Se retrasan las siembras y se recupera parte de la superficie del cereal que se estimaba perdida por la sequía
Tras las lluvias de Navidad, la campaña del cereal afronta mejores expectativas y lo que hace unas semanas presentaba un panorama «muy negro» por ahora se torna en «gris clarito».
El agua ha llegado «in extremis» a la campiña sevillana, salvando los primeros compases de la campaña de los cereales y asegurando una buena germinación y nacencia del trigo, según asegura el responsable de cultivos herbáceos de Asaja Sevilla, Fernando Rodríguez.
Además, las siembras, que ya venían retrasadas por la incertidumbre de muchos agricultores debido a una sequía prolongada y al encarecimiento de los inputs agrarios, recuperan parte de la superficie debido a las últimas lluvias, por lo que la caída productiva de cereal estimada inicialmente se disipa.
Y es que en el campo no sólo es importante que llueva, sino que además, llueva bien. Y así se ha despedido 2021, con una lluvia «muy bien avenida, sin tormentas perjudiciales para los cultivos». Así, la pluviometría ha sido de una media de 101 litros por metro cuadrado en la provincia, lo que supone un total de 140 litros por metro cuadrado de lluvias acumuladas desde que comenzó el año hidrológico el pasado 1 de octubre.

Además, han estado secundadas por unas temperaturas inusualmente altas para fin de año, «lo que ha propiciado que los cereales nazcan adecuadamente, relajando la incertidumbre vivida desde el inicio de la campaña», declara el técnico de la patronal agraria.
No obstante, Fernando Rodríguez insiste en que «los cereales tienen unas necesidades hídricas que se sitúan entorno a los 300-400 litros en todo su ciclo, por lo que es necesario que todavía llueva más, entorno a unos 200 litros por metro cuadrado, para que los rendimientos sean medianamente competitivos».
El momento óptimo para esas precipitaciones que faltan sería «repartidas a lo largo del resto del invierno y en la primavera, pero si llueve demasiado en primavera podríamos volver a tener problemas de maculado como en 2020». Se trata de una mancha de color oscuro que suele depreciar la calidad de la materia prima, bajando por tanto su valor en el mercado. De hecho, en esa campaña fue necesario operar con el índice de maculado, germinado, fusariado (GMF) que influyó en las operaciones comerciales.
Estado fenológico
En estos momentos, el cereal se encuentra en un estado próximo a inicio del ahijamiento. Para que este proceso se produzca de manera adecuada en los trigos, las temperaturas deben estar entre los 8 y los 15 grados aproximadamente, por lo que «la bajada de temperaturas de la última semana también ha favorecido al desarrollo de los cultivos».
Además, para que haya un buen ahijamiento también es muy importante la aportación de nitrógeno al cultivo. Es el momento, por tanto, de realizar el abonado de cobertera. En un ciclo completo se suelen realizar dos abonados de cobertera, normalmente con urea al 46%, antes del ahijado y para el encañado.
En este sentido, el responsable sectorial de Asaja Sevilla lamenta «la disparatada subida del precio en los fertilizantes, ya que la urea está en torno a un euro el kilo, el triple respecto al año pasado».

Los fertilizantes, de media, han subida entorno al 300% respecto a la campaña anterior. Este incremento se debe «tanto al cierre de fábricas o a la disminución de las producciones de fertilizantes en las mismas, consecuencia de unos altos costes del gas natural, la materia prima indispensable para su fabricación».
Campaña de siembras
La campaña de siembras de invierno está ya prácticamente finalizada y las estimaciones iniciales han variado sensiblemente, debido a esos agricultores que se han decidido por el cereal tras el anuncio de las lluvias. Incluso una minoría de productores, los más rezagados, han sembrado tras las precipitaciones, una vez que ha oreado el terreno.
«Esto ha supuesto un aumento de la superficie y ahora se estima una extensión similar a la de la campaña 2020-2021», apunta Fernando Rodríguez, quien insiste en que debido al aumento de los costes productivos, «los rendimientos tienen que ser competitivos para que pueda haber un balance positivo en la cuenta final de resultados de las explotaciones».
Así, se estima una superficie de trigo duro entorno a las 75.000 hectáreas a nivel provincial y unas 177.000 a nivel regional. Respecto al trigo blando, se prevé una extensión de 63.500 hectáreas para Sevilla y de 130.000 para Andalucía.

El triticale será uno de los cereales que se augura crecerá, debido a su buena aceptación en los últimos años, por lo que se calcula que podrían contabilizarse alrededor de 26.000 hectáreas en Sevilla y entre 61.000 y 63.000 en el campo andaluz. Respecto al cultivo de cebadas, estabilizadas en los últimos años, no se prevé tampoco sobresaltos en esta campaña y seguirá «en los mismos términos».
Precios
Otra de las grandes incógnitas de la campaña cerealista está en los precios. Tras un año 2021 con buenas cotizaciones en el trigo duro, llevando varias semanas seguidas del mes de diciembre cotizando a 530 euros la tonelada el grupo uno, la duda está en si se mantendrán o no en estos términos.
No obstante, el trigo duro no cotiza en los mercados de futuro, por lo que «dependemos de las Bolsas internacionales, y ahora hay muchos dientes de sierra. Diariamente hay oscilaciones en las cotizaciones y esa volatilidad no ofrece seguridad de precios estables para los meses que quedan de la campaña», señala el técnico de Asaja, Fernando Rodríguez.