El vino andaluz prepara su desembarco en Brasil y la India y aspira a conquistar a 1.600 millones de nuevos consumidores
El país asiático es un mercado prácticamente inédito para el sector pero con un enorme potencial y apetencia por las bebidas espirituosas
El sector vinícola andaluz está obligado a reinventarse. La presión arancelaria impuesta por Estados Unidos, uno de sus mercados más importantes, y la contención del consumo interno han empujado a los productores a buscar alternativas, sobre todo de cara a la exportación, poniendo el foco principalmente en Brasil, por el reciente acuerdo (aún no activo) de la UE con Mercosur, y en la India.
Desde el sector agrario, una tesis defendida también por el Ministerio de Agricultura, consideran que el sector del vino es de los únicos que podría llegar a beneficiarse del libre comercio con los países del Mercosur, sobre todo con Brasil, que concentra el grueso de habitantes (más de 212 millones) y ya, antes del acuerdo, concentraba el grueso de exportaciones españolas, con el vino envasado como principal producto,
Según los datos de la Interprofesional del Vino en España (OIVE), que desgrana que, entre noviembre de 2024 y octubre de 2025, España exportó a los países del Mercosur 10,6 millones de litros de vino por un valor de 35,7 millones de euros. Desde 2002, las exportaciones españolas al bloque han crecido a un ritmo medio anual del 11,1% en valor y del 12 % en volumen.
A nivel andaluz, el aceite de oliva es el producto más exportado al país brasileño, pero las bebidas, incluyendo el vino, crecieron un 17% en 2024, una tendencia que se mantiene. La eliminación del arancel a los vinos europeos, ahora mismo de un 27%, puede hacer que dicha cifra siga al alza.

Vino de Jerez
«En lo que respecta al vino de Jerez, estamos satisfechos. En primer lugar por la reducción drástica de aranceles, a las que esperamos que se sumen también las numerosas barreras actuales al comercio de carácter no arancelario, como las cuotas, los requerimientos etiquetados, los trámites administrativos y los controles analíticos. Todo esto contribuirá a un impulso de nuestras exportaciones a estos mercados», detalla César Saldaña, presidente del Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Jerez, Xéres, Sherry y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda.
Saldaña reconoce que la venta de los vinos de Cádiz a los países del Mercosur todavía son «pocos significativas», pero el potencial en estos mercados, sobre todo en Brasil, es «indudable, tanto por su tamaño como por el hecho de que el consumo de vino está creciendo». No obstante, el presidente del Consejo Regulador apoya el «descontento» de gran parte del sector primario ante el acuerdo, porque «parece que la igualdad de condiciones no se contempla en muchos aspectos».
De otra parte, el acuerdo mejorará el nivel de protección de nuestras denominaciones de origen, algo que desde Cádiz han reclamado en numerosas ocasiones. En el caso concreto del nombre ‘Jerez’, que es frecuentemente utilizado por productos locales de vinos en Argentina, el acuerdo da un periodo de siete años desde su firma para la desaparición de todos estos sucedáneos.
El potencial de la India
Por otro lado, el acuerdo entre la Unión Europea y la India tras 18 años de negociaciones hayan firmado un acuerdo comercial abre un mercado prácticamente inédito para el sector vinícola andaluz, pero con mucho potencial. En concreto, el vino soportaba en el país asiático un arancel del 150%, y ahora pasará a tener gravámenes del 20% en la gama ‘premium’ y del 30% en la gama media.
Hasta ahora, la presencia del vino andaluz en la India ha sido testimonial. Según los datos de Andalucía Trade, ocupa el puesto 58º en el listado de mercados para Andalucía, y las exportaciones vitivinícolas solo supusieron 59.000 euros de enero a noviembre de 2025 (un 89% perteneciente a los vinos gaditanos), decreciendo además un 34% respecto al año anterior.
«El caso de la India es muy singular, porque se trata de un mercado enorme para las bebidas alcohólicas en general (muy populares entre las clases altas), pero extraordinariamente cerrado al comercio internacional, por lo que el potencial de crecimiento es brutal, aunque teniendo en cuenta las enormes barreras de carácter cultural». «Por supuesto esperamos que el acuerdo sirva para poder aumentar nuestras exportaciones, aunque hay que decir también que la capacidad de permitir el acceso está más en las manos de los estados que conforman el país más que de las autoridades federales», asegura Saldaña.