El peculiar sistema que permite al Marco de Jerez ‘compensar’ la corta vendimia de este año
El Consejo Regulador detalla que las criaderas y soleras, que combinan los vinos de distintas vendimias, permite que haya vinos de Jerez y Manzanilla de Sanlúcar siempre en perfectas condiciones
Con 35 millones de kilos de uva cosechados (un 45% menos respecto a 2024) y un rendimiento medio de 5.500 kilos por hectárea, se da por finalizada la vendimia en el Marco de Jerez.
Tal y como apunta el Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, la campaña de este 2025 ha estado marcada por el mildiu y por la prolongada ola de calor que tuvo lugar en agosto.
Sin embargo, los vinos de Jerez y la Manzanilla de Sanlúcar «cuentan con una particularidad», y es que su calidad y disponibilidad en el mercado no dependen de una sola vendimia debido al sistema de criaderas y soleras. Con ello, las bodegas pueden compensar los efectos de campañas más cortas o complicadas con la aportación de otras más generosas, como la de 2024, que fue «especialmente abundante».
Este modelo de crianza, basado en la mezcla dinámica de distintas cosechas a lo largo del tiempo, garantiza la continuidad y calidad de los vinos, así como la diversidad y riqueza de estilos que caracterizan al Marco de Jerez.
Una vendimia corta y compleja
Volviendo a la vendimia, a estas alturas, según los datos del Consejo Regulador, únicamente se mantiene la entrada en lagar de pequeñas partidas de uva destinadas al asoleo para la elaboración de vinos dulces, por lo que la campaña «se puede dar prácticamente por cerrada».

Ha sido «una campaña corta y compleja», insisten, donde el mildiu, provocado por las intensas lluvias de mayo, redujo las expectativas de cosecha muy pronto. A la reducción drástica de volumen provocada por el hongo se unió la intensa ola de calor del verano, que ha complicado el proceso de maduración de la uva.
Las noches han sido claves
De esta forma, la ausencia de la tradicional «blandura nocturna» (la humedad y el frescor aportados por la cercanía del mar y el rocío), provocó que la viña no se recuperara por las noches, «dando lugar a una uva que perdió líquido y peso», detallan desde el Consejo Regulador.
No obstante, los técnicos del marco de Jerez destacan que la uva que ha llegado a los lagares lo ha hecho «en buen estado sanitario», y con un grado medio en torno a los 12,5 grados, lo que asegura una correcta vinificación.
«El esfuerzo de los viticultores ha sido determinante para afrontar con éxito una campaña que exigía vigilancia constante y decisiones rápidas en el momento de la recolección», aseguran desde el Consejo Regulador.
Cabe recordar que el Consejo Regulador rige las denominaciones de origen que aglutinan a 1.750 viticultores y unas 100 bodegas situadas en el Marco de Jerez, en la provincia de Cádiz.