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Tomate afectado por el virus rugoso / Agrónoma
Sanidad vegetal

¿Cómo detectar el virus rugoso del tomate?

La RAIF asegura que es un virus muy persistente, fácilmente transmisible, y para el que aún no hay resistencias

29/04/2020 Actualizado a las 12:12

La Red de Alertas (RAIF) de la Junta de Andalucía ha publicado una ficha divulgativa sobre el virus rugoso del tomate, «un virus muy persistente y fácilmente transmisible y para el que aún no hay resistencias».

En este sentido, la RAIF destaca que «la peligrosidad de este patógeno radica en que los síntomas son muy similares a los del ‘PepMV’ (virus del mosaico del pepino), y lo puede hacer pasar desapercibido».

Como explica, esta enfermedad «provoca una alta mortandad de plantas y los síntomas del mismo hacen que los frutos no sean comercializables, lo que podría implicar importantes pérdidas económicas para los productores que resultaran afectados, al igual que ocurre con otras virosis».

Características

Al respecto, señala que se transmite por contacto (herramientas contaminadas, manos, ropa, contacto directo de planta a planta) y material de propagación (injertos, esquejes), aunque «existen sospechas sobre la posible transmisión del virus por semillas».

Los tobamovirus pueden permanecer en semillas, restos de plantas y suelo contaminado durante meses. Asimismo, se encuentra tanto en la superficie exterior de las mismas como en el endospermo, «lo que podría explicar por qué los tratamientos convencionales de desinfección de semillas no son completamente efectivos para controlarlos».

Además, la RAIF asegura que «existen indicios de que esta enfermedad podría ser trasmitida por los abejorros empleados para polinización».

¿Cómo evitar la infección de las plantaciones?

Para evitar la infección de las plantaciones y su transmisión, la Red de Alertas recomienda implementar una serie de medidas de control basadas fundamentalmente en profilaxis e higiene.

En primer lugar, la Junta de Andalucía aconseja que las semillas y plántulas deben ser inspeccionadas y debe garantizarse su sanidad por lo que deben proceder de operadores debidamente inscritos en el Registro Oficial de Productores, Comerciantes e Importadores de Vegetales y disponer del correspondiente Pasaporte Fitosanitario.

Asimismo, propone eliminar al máximo posible los restos vegetales de los cultivos anteriores, incluidas las raíces y trabajar de forma ordenada, por líneas, para mantener siempre controlado el sentido de avance del virus en caso de que se detecte.

Además, explica que se debe realizar la desinfección de manos y útiles de trabajo antes del inicio de cada operación y, especialmente, con herramientas que pudieran traer operarios eventuales que realizan su actividad en diferentes invernaderos.

En este contexto, la RAIF asegura que, en el caso de detectarse la presencia de este virus, «se debe proceder a la destrucción de plantas sospechosas y adyacentes, de tal forma que sus restos no constituyan nuevas fuentes de infección».

Escrito por

Redacción

Redacción de ABC de Sevilla

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