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Avispón oriental / COAG
Plagas

El avispón oriental, una amenaza creciente en Andalucía sin protocolo de control

El avispón oriental ya ha provocado picaduras en zonas habitadas de Málaga y pone en riesgo la salud pública, la apicultura y los cultivos sin que exista aún un protocolo de actuación en Andalucía

06/08/2025 a las 07:00

El avispón oriental (Vespa orientalis), declarado oficialmente como especie exótica invasora en España el pasado mayo, ya ha provocado picaduras a personas en municipios andaluces, especialmente en la provincia de Málaga, ante la presencia de nidos junto a viviendas. Su expansión, acelerada en verano, coincide con el momento de máxima actividad de esta especie, cuya peligrosidad crece por la cercanía de sus nidos a núcleos urbanos y su comportamiento agresivo si se sienten amenazados.

A pesar del riesgo creciente, Andalucía aún no cuenta con un protocolo de actuación frente a esta plaga. La organización agraria COAG Andalucía ha denunciado la falta de respuesta institucional ante los avisos por presencia de nidos y las picaduras registradas, señalando la ausencia de un plan de control y la descoordinación entre administraciones. Según indican, los ciudadanos se ven obligados a asumir los costes de retirada, que pueden superar los 300 euros, ante la pasividad de los organismos públicos.

El avispón oriental representa también una grave amenaza para la apicultura y la biodiversidad. Durante los meses de verano y otoño, necesita alimentar a sus larvas con proteínas, lo que lo convierte en un depredador activo de abejas. Ataca colmenas, provoca la muerte de las abejas y reduce notablemente la producción de miel. Además, compite con otras especies de insectos, como el avispón autóctono (Vespa crabro), y puede causar daños a cultivos al atacar frutos, dejándolos sin valor comercial.

La peligrosidad para la salud humana también es considerable: su picadura es extremadamente dolorosa y puede desencadenar reacciones alérgicas graves, especialmente cuando se producen múltiples ataques, algo habitual si se perturba un nido. Su ubicación a ras de suelo o en zonas transitadas aumenta los riesgos de encuentros accidentales.

Tanto apicultores como expertos en sanidad ambiental alertan de que la falta de una respuesta clara y coordinada por parte de la administración puede tener consecuencias fatales si no se actúa de forma urgente. La especie continúa expandiéndose sin control, mientras crece la preocupación entre la población rural y urbana.

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