Un brote de lengua azul golpea con dureza al campo andaluz
La enfermedad afecta al ovino, caprino y vacuno en varias provincias, con importantes pérdidas productivas y animales
Ganaderos andaluces están viviendo una situación crítica por los nuevos brotes de lengua azul, una enfermedad vírica transmitida por mosquitos que está provocando elevadas tasas de mortalidad, reducción drástica de la producción y un creciente riesgo de abandono de explotaciones en varias provincias.
Rebrotes incluso en animales vacunados y pérdidas de hasta el 20% del ganado
Las zonas más afectadas incluyen el Valle de Los Pedroches (Córdoba), donde prácticamente todas las explotaciones ganaderas están sufriendo los efectos del virus. En el caso del vacuno lechero, hay animales que han pasado de producir 35 litros diarios a tan solo 3, mientras que en el ovino de carne se han registrado bajas del 20%. La situación también es preocupante en la Sierra de Cádiz, con la mitad de las ovejas enfermas y tasas de mortalidad de entre el 2 y el 15%. En el caprino de leche, la producción ha caído hasta un 10% en los animales afectados.
Ante este escenario, Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía ha alertado sobre la virulencia de los brotes, que este año se ven agravados por la presencia de dos serotipos del virus: el serotipo 3, ya conocido desde 2024, y el serotipo 8, que se suma ahora como nueva amenaza.
La federación reclama medidas urgentes por parte de la administración pública, comenzando por el refuerzo del suministro de vacunas y la posibilidad de que las cooperativas ganaderas puedan adquirirlas directamente, como ya hacen las Agrupaciones de Defensa Sanitaria Ganaderas (ADSG), con el fin de agilizar la vacunación en sus explotaciones.
Además, piden ayudas directas para compensar las pérdidas económicas, tanto por mortandad como por caída de producción, y denuncian los largos plazos de devolución de las subvenciones de vacunación, que en ocasiones se retrasan hasta año y medio. También reclaman la apertura de líneas permanentes de ayudas sanitarias, así como una partida presupuestaria para financiar otros tratamientos como desinsectantes, antibióticos o antiinflamatorios, cuyo coste mensual puede llegar a 6 euros por animal.

El sector ganadero andaluz, que ya arrastra una crisis estructural provocada por la sequía, los altos costes, la falta de relevo generacional y la baja rentabilidad, ve en estos brotes una nueva amenaza a su viabilidad. La federación recuerda que el pasado año la Consejería de Agricultura activó una ayuda específica para compensar los efectos del serotipo 3, y exige que este año se repita la medida ante el impacto acumulado de los serotipos 3 y 8.
Andalucía cuenta con 38 cooperativas ganaderas agrupadas bajo Cooperativas Agro-alimentarias, que representan una facturación anual de más de 1.200 millones de euros. Más allá del impacto económico, el sector cumple un papel clave en la fijación de población en zonas rurales y en la conservación del territorio.