La apicultura se enfrenta a la ‘tormenta perfecta’ por la subida de las importaciones y de los costes
El sector reclama al Ministerio medidas específicas para garantizar la viabilidad de las explotaciones en plena campaña
La rentabilidad de la apicultura española vuelve a estar en jaque. Coincidiendo con el inicio de la campaña, desde Cooperativas Agro-alimentarias, y también otras organizaciones agrarias, han expresado su inquietud ante el encarecimiento del combustible, un factor que se suma a una «tormenta perfecta» de adversidades: desde incendios y sequías hasta la creciente presión sanitaria de la varroa.
El principal escollo radica en la trashumancia. La movilidad de las colmenas, esencial para aprovechar las floraciones y garantizar la salud de las abejas, se vuelve inasumible con los precios actuales del gasóleo convencional.

Unas importaciones cada vez mayores
Esta situación es aún más «insostenible», detallan desde el sector, al chocar con un mercado tensionado por las importaciones de bajo coste (más de 35 millones de kilos en 2025 a precios inferiores a 2 €/kg), que impiden al productor nacional repercutir sus costes en el precio de venta.
Por todo ello, tanto desde Cooperativas Agro-alimentarias como desde COAG se ha reclamado al Ministerio de Agricultura la aplicación de ayudas específicas. Y es que el actual sistema de devolución fiscal sólo contempla el gasóleo B (agrícola), mientras que la apicultura, especialmente la trashumante, utiliza gasóleo A en vehículos de transporte para el desplazamiento de colmenas.
«Se vuelve a repetir el mismo error que en 2022 (guerra de Ucrania). Se deja fuera a miles de profesionales cuya actividad es plenamente agraria, pero que necesitan moverse para producir», denuncia Antonio Rodríguez, secretario de Organización de COAG Andalucía.