La carga de bellotas augura una montanera «excepcional» si llegan las lluvias
Engorde del porcino en la dehesa

La carga de bellotas augura una montanera «excepcional» si llegan las lluvias

La calidad del cerdo ibérico trabajada por los ganaderos y el previsible aumento de las exportaciones, «debería repercutir en los precios», según Asaja

28/10/2019 Actualizado a las 13:00

Si las previsiones de lluvias para esta semana son certeras y las temperaturas continúan cayendo a medida que el otoño se va haciendo más presente en la provincia de Sevilla, la montanera será «excelente». Y no sólo en comarcas ganaderas como la Sierra Norte de Sevilla, sino en toda Andalucía en general.

Las precipitaciones son la guinda que le falta a una campaña del engorde del cerdo ibérico que llega «cargada de bellotas, sobre todo en encinas, que presentan una productividad superior a la de años anteriores», destaca el técnico de Ganadería de Asaja Sevilla, José Manuel Roca. Por tanto, se pevé «una buena montanera si las lluvias y el frío acompañan, ya que hace falta agua para que crezca la hierba, que es el complemento esencial en la dieta de los animales».

Hay tiempo todavía, ya que «en unas dos semanas será cuando los cerdos ibéricos comenzarán a llegar a la dehesa para alimentarse de las bellotas, que también precisan de las precipitaciones y el frío para madurar y caer al suelo, aportando la materia grasa idónea para el engorde de los cochinos», subraya Roca.

Todo apunta a que lloverá, aunque poco, en los próximos días pero, de despejarse la previsión de precipitaciones, «habría que demorar la entrada de animales en el campo hasta que hubiese bellota en el suelo, lo que supondría un problema por saturación a la entrada en matadero, ya que la Norma de Calidad del Ibérico es muy rígida en cuanto a las fechas», critica el técnico de la patronal agraria.

Los sacrificios de cerdo engordados en montanera suelen concentrarse entre la segunda quincena de diciembre y el mes de marzo, con picos de actividad a finales de enero y primeros de febrero. De hecho, el año pasado los sacrificios se realizaron entre finales de diciembre y finales de marzo, alcanzando el mayor ritmo en la primera semana de febrero cuando se procesaron más de 96.500 cerdos ibéricos de bellota.

Controles al ganadero

En la pasada montanera hubo 75.000 animales menos de bellota, ya que el sucesivo aumento de controles al ganadero está influyendo en que los productores reduzcan sus cargas ganaderas en la dehesa, temiendo posibles descalificaciones en la categoría de bellota.

Otro efecto es la tendencia alcista del arrendamiento de la montanera, con precios este año que oscilan entre los 140-150 euros por porcino, según destaca José Manuel Roca.

La campaña pasada, la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) aumentó las exigencias a las entidades de inspección y certificación del ibérico para demostrar que los ganaderos han cumplido los protocolos de inspección y de certificación (los dos documentos de los que se dota el sector para aplicar la Norma de Calidad del Ibérico). Respecto a los controles de este año, José Manuel Roca señala que «comenzarán a partir de la entrada en montanera a mediados de noviembre y algo positivo para el ganadero es que, al menos, la alimentación a base de bellotas parece garantizada con la buena carga de las encinas».

Buenos precios

Los ganaderos llevan seis años consecutivos con buenos precios en el ibérico, siendo el periodo histórico más largo de precios altos en el sector.

La Norma de Calidad vigente parece que ha puesto fin a las oscilaciones brutales de precios que sufrían los ganaderos en épocas anteriores a su entrada en vigor y hay factores que llevan a pensar que «los precios medios deberían subir entre 1,5 y 2 euros en las distintas categorías», apunta el técnico de Asaja Sevilla.

Entre estos factores destaca el buen ritmo de salidas del porcino español a mercados como China. La peste porcina africana azota el continente asiático desde finales de 2018, una epidemia que se ha saldado con millones de cerdos sacrificados y granjas infectadas, por lo que a China no le ha quedado más remedio que recurrir a otros países para satisfacer su demanda, como es el caso de España, impulsando al alza las exportaciones del cerdo de capa blanca principalmente, aunque también del ibérico.

Y es que a esto se suma el acuerdo comercial firmado con China, que abre el abanico a más productos procedentes del cerdo ibérico, lo que ha aumentado el interés de las empresas españolas por solicitar la certificación china para poder exportar. Esta coyuntura, «debe repercutir en una mejora de los precios al ganadero», insiste Roca.

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