Estudian el contagio de tuberculosis entre cerdos y animales salvajes en las dehesas
Un equipo de investigación de la Universidad de Córdoba trabaja en un proyecto para implementar medidas de control frente a esta enfermedad en sistemas de producción extensivos
Un equipo de investigación de la Universidad de Córdoba y la Universidad de Castilla-La Mancha ha analizado la red de interacciones espacio-temporales que se produce entre el cerdo ibérico y otras especies animales durante el periodo de la montanera «con el objetivo de ayudar en la implementación de medidas de control de para evitar la propagación de enfermedades transmisibles».
Según ha señalado el equipo de investigación en un comunicado, «en entornos de ganadería extensiva, donde animales salvajes y domésticos aprovechan los mismos recursos, es esencial entender el uso espacial para poder determinar el papel potencial de cada especie en el mantenimiento y transmisión de infecciones comunes».
Concretamente, el estudio se enfoca en la transmisión de la tuberculosis animal, una enfermedad con gran impacto en el sector ganadero y con implicación en la gestión y conservación de especies silvestres.
Cabe destacar que durante el estudio, monitorizaron, mediante collares de geolocalización, los movimientos de 6 ciervos, 6 jabalíes, 8 cerdos ibéricos y 3 vacas en cinco ganaderías extensivas colindantes localizadas en la provincia de Cáceres, en España.
Dos contextos espacio-temporales
Para ello, establecieron dos contextos espacio-temporales, el primero de 30 metros y 10 minutos para analizar con más profundidad las interacciones directas y el segundo de 30 metros y 12 días, para las interacciones indirectas.
Las variaciones en la frecuencia de interacción fueron modeladas en función de la hora del día y la semana del año y en relación a cuatro factores medioambientales, todos ellos de «gran relevancia» para la transmisión de tuberculosis animal en ecosistemas mediterráneos.
En concreto, los factores analizados fueron la distancia al agua y a los puntos de alimentación, la distancia a espacios con vegetación más densa y la densidad de árboles del género Quercus como el roble, la encina y el alcornoque.
No obstante, los modelos resultantes mostraron que la hora del día y la distancia al agua y al alimento eran las variables que más condicionaban la frecuencia de interacción entre las diferentes especies.

Asimismo, se identificó una frecuencia «más» alta de interacciones cerca de puntos de agua y de alimentación. Por otro lado, se detectó que las interacciones solían ocurrir durante las horas centrales del día, momento de más actividad del ganado, así como al atardecer, cuando las especies de ungulados silvestres son más activas.
El ciervo, la especie que más interactuaba
Además, el ciervo ibérico resultó ser la especie que más interactuaba con los demás animales, por lo que se demuestra que los ungulados silvestres pueden representar un papel fundamental en la transmisión de patógenos en explotaciones de ganadería extensiva.
«Estos resultados ofrecen nueva información para diseñar medidas de gestión efectivas para el control de la transmisión de patógenos compartidos con la fauna silvestre, lo cual es altamente relevante para el sector ganadero», explica el equipo.
Esta investigación se enmarca dentro de los proyectos de investigación TB-Porcex AA-17-0031-1,que se gestiona a través de la Oficina de Transferencia del Conocimiento de la UCO, y AGL2016-76358-R.
En él participa el grupo de investigación en Sanidad Animal y Zoonosis (GISAZ; AGR-149) de la Universidad de Córdoba, dirigido por Ignacio García Bocanegra, y el grupo de Sanidad y Biotecnología del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (SaBio-IREC) de la Universidad de Castilla-La Mancha.
Grupo de investigación en Sanidad Animal y Zoonosis
«El objetivo de este proyecto es evaluar, caracterizar y monitorizar la tuberculosis animal, así como llevar a cabo protocolos de bioseguridad para la prevención y el control de esta enfermedad en explotaciones porcinas extensivas», aseguran los investigadores.
Desde el comienzo del proyecto en 2017, estudios previos han permitido estimar que el 2,3% de los cerdos y el 24,8% de las explotaciones porcinas extensivas habían estado expuestos a la infección por bacterias del complejo Mycobacterium tuberculosis, causante de la tuberculosis animal. Durante este tiempo, el equipo ha validado también un nuevo método de diagnóstico de la enfermedad, detectando la presencia de anticuerpos en cerdos y jabalíes.
De este modo, se ha caracterizado el nivel de bioseguridad de 45 explotaciones ganaderas localizadas en Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha y se han diseñado programas específicos de bioseguridad adaptados a las características particulares de cada una de ellas. Todos estos programas se encuentran actualmente en fase de implementación y su eficacia se evaluará con posterioridad.
«Aunque la implementación de las medidas propuestas resulte efectiva para reducir el riesgo de aparición de brotes de tuberculosis animal a corto plazo, así como de otras enfermedades infectocontagiosas, es muy importante no relajar la aplicación de los programas a largo plazo», concluye el equipo.