Una montanera incierta con costes por las nubes y menos animales
El número de cerdos en la dehesa será menor mientras el sector espera que no se resienta el consumo
En menos de un mes tendrá lugar el pistoletazo oficial a la entrada del cerdo ibérico en la montanera, el periodo en el que los animales están libres en la dehesa alimentándose de bellotas y pastos naturales hasta conseguir el peso adecuado para llevarlos al matadero.
Ya han tenido lugar las primeras ferias de referencia del sector, la de Salamanca, en el marco de Salamaq 2022, y la Feria Internacional Ganadera de Zafra (Badajoz), donde ganaderos e industriales ya han podido verse las caras y establecer contacto. Sin embargo, aún no se han cerrado acuerdos, algo que aporta cierta impaciencia a un sector abrumado por la subida de costes y la sequía.
«A pesar de que en la Feria de Zafra había mucho movimiento, no se cerraron acuerdos», se lamenta José Manuel Roca, técnico de Ganadería de Asaja Sevilla, que teme que los industriales estén alargando las negociaciones para conseguir precios más bajos, tras unos años «malos» y con muchos ganaderos descapitalizados. «Eso repercute en contra del ganadero, ya que, al final, se entregan los primeros animales a precios bajos y esto figura en las lonjas, marcando unas referencias bastante bajas en el inicio de campaña», asegura Roca.
No obstante, los ganaderos cuentan con algo a su favor: la industria ha ido vendiendo en estos dos últimos años las piezas de cerdos que compraron «a precios muy bajos, a 23 euros la arroba», y ahora tendrá que llenar los ganchos vacíos de jamones y hacer acopio tanto de piezas curadas como de carnes frescas.
«La industria argumenta que, si no ha cerrado tratos, es porque esperan que la recesión que afecta a los consumidores se haga más fuerte en las próximas semanas, pero lo cierto es que el canal Horeca no ha parado desde la pandemia, y el consumo seguro que se mantendrá. Además, hay que tener en cuenta que la venta online crece de manera continuada y los mercados de exportación también», asegura el responsable de ganadería de Asaja Sevilla.

Subida de costes
La subida de los costes es otra de las grandes preocupaciones de los productores de porcino en esta campaña, que el sector califica de «muy complicada».
Asaja Sevilla denuncia que este año, criar a los lechones hasta primales (etapa que abarca hasta la entrada en montanera) ha sido carísimo para el ganadero, ya que el precio de la alimentación (los piensos) se ha disparado sobremanera.
Según números ofrecidos por ganaderos que pesan los animales cada 20 días, el animal cruzado está en torno a 32 euros/arroba (de mayo a octubre y de 5 a 10 arrobas). Por su parte, el ibérico puro ha alcanzado los 39 euros/arroba.
A esto hay que sumarle, según destaca José Manuel Roca, el coste anterior a las cinco arrobas, la compra del animal, la vacunación y la desparatización. También hay que tener en cuenta el coste de la certificación que, según denuncia el técnico, «se ha multiplicado» en esta campaña.
Además, a la alimentación y cría del animal hay que sumarle los costes generales, que tienen en vilo al sector ganadero en general, y también a los productores de ibérico con unos costos laborales cada día más altos y unos precios de la energía que baten máximos a diario. Teniendo en cuenta todo esto, Roca advierte que, en esta campaña, «todo lo que no sea superar los 45 euros/arroba es perderle dinero».
«Recomendamos a los ganaderos que echen bien sus cuentas, que hagan los cálculos sumando todas las variantes que han entrado en juego, no solo la alimentación, y que tengan en cuenta que, por debajo de 45 euros/@, calculamos que no podrán recuperar nada de la inversión realizada».
Con un sector impaciente porque aún no se han cerrado tratos, y recordando que el ibérico es el que le da riqueza a las explotaciones de dehesa, desde Asaja Sevilla recomiendan empezar a cerrar ya los tratos que sean posibles, pero «teniendo muy claros los números para no perder dinero».

Menos animales
Por otra parte, y dejando a un lado el incremento de los costes productivos, todo apunta a que la inminente montanera seguirá cayendo en número de animales, un descenso no cuantificable que sí aumentará la calidad de los animales que entren. «Hay muchas fincas que se van a quedar vacías, la incertidumbre que provoca que nadie rompa con un precio y la increíble subida de los costes de producción hace que muchos ganaderos no quieran arriesgar», asegura Roca. A esto se une que, como los lechones estuvieron muy baratos, muchos se llevaron a tostonar, por lo que el número de animales ha bajado, aunque cuánto lo ha hecho aún no se puede cuantificar.
«Esto es otra de las cosas que juegan a favor del ganadero en esta campaña: demanda habrá seguro, así que, sí hay menos animales, podremos venderlos más caros», insiste Roca. A esto se suma que va a ser una montanera media en calidad, tanto en encina como en alcornoque.
Cabe recordar que, en la montanera pasada, según datos de la interprofesional, Asici, se sacrificaron 682.489 cerdos de bellota, un descenso del 0,06% respecto a la campaña anterior. De ellos, el 64% correspondió al ibérico puro (cerdos 100% ibéricos, que llevan el precinto negro), y el 36% a precinto rojo (75 o 50% ibéricos).
Por regiones, Andalucía supuso el 46% de los animales de bellota (313.254 animales), lo que supuso un descenso de los cerdos engordados del 2,07% con respecto a la campaña anterior. Le sigue de cerca Extremadura, donde engordaron el 37% de los cochinos (254.818 animales. Habrá que ver si esa bajada, que no es muy acusada y muestra la estabilidad del sector, según Asici, se sigue dando en esta campaña.
La sequía
Eso sí, para que la montanera sea buena, hace falta que llueva. Y es que la hierba aún no ha brotado, algo fundamental para la alimentación del ibérico, ya que sirve de complemento a las bellotas.
La falta de agua tiene muy preocupado al sector que, además, ve cómo los industriales no cierran tratos esperando a ver cómo transcurre la climatología de este otoño. «Estamos convencidos de que, al final, se cerrarán acuerdos, porque lo cierto es que al final la industria necesitará animales: el ibérico está de moda y, aunque sea un producto gourmet, su consumo no ha parado de crecer en los últimos tiempos», asegura Roca.
Por último, desde Asaja Sevilla lamentan que el Sistema Ítaca, que la interprofesional del ibérico vendió como un ejemplo «de transparencia» para el sector, no esté dando sus frutos.
Según detalla José Manuel Roca, «se nos prometió que los datos del Sistema Ítaca iban a dar transparencia al sector, y lo cierto es que dicha transparencia y publicación de datos solo van en una dirección: la industria sabe qué animales hay y cuántos entran en montanera, porque desde que son lechones están registrados, pero nosotros no sabemos cuánto estocaje de jamones y paletas tiene la industria, cuando sí debería estar disponible».