Farmacéutico titular en el barrio de San Julián, Jaime Román es diplomado en Atención Farmacéutica por la UV. Durante su trayectoria, ha sido vocal del Colegio, vocal del Consejo Andaluz de Colegios de Farmacéuticos y miembro del Consejo Rector de Bidafarma. En junio de 2023 fue elegido presidente del Colegio Farmacéutico de Sevilla.
¿Cómo valora el primer año y medio de mandato?
El primer año de mandato lo dedicas a profundizar en el conocimiento de la institución, en nuestro caso el colegio de farmacéuticos de Sevilla. Hemos acometido, con un gran sentido de la responsabilidad, una reestructuración financiera y reorganización de la institución para modernizarla y orientarla a nuestros proyectos de futuro con una clara orientación al colegiado.
Por otra parte los programas de formación continuada se han planificado con unos contenidos muy prácticos y útiles para la mejora de la práctica profesional de los farmacéuticos en su día a día. Estamos trabajando mucho en la comunicación y colaboración con otros profesionales sanitarios del ámbito privado y de atención primaria.
Hemos firmado convenios de colaboración, entre otros muchos, con colegios profesionales sanitarios como el de Enfermeras, con la Universidad de Sevilla y con instituciones como Cáritas para acciones sociales. La Junta de Gobierno que tengo el honor de presidir tiene una gran valía profesional y una enorme vocación de servicio a nuestra profesión. En definitiva estoy muy satisfecho de los primeros 18 meses y enormemente ilusionado con el año 2025 para fortalecer el papel de los farmacéuticos en la sociedad sevillana.
¿Cómo ve el papel del farmacéutico en la sociedad?
El farmacéutico como profesional sanitario desempeña su labor en muchos campos como la investigación, docencia, distribución de medicamentos, industria, administración y salud pública, análisis clínicos, hospital y farmacia comunitaria. Creo que como profesión, en todas sus modalidades de ejercicio y áreas de conocimiento, somos pilares del sistema de salud contribuyendo a una sociedad del siglo XXI más informada y saludable.
¿De qué manera puede contribuir el farmacéutico en el ámbito de la salud?
De las numerosas modalidades de ejercicio antes mencionadas la mayoritaria es la farmacia comunitaria, labor que vengo desempeñando en el barrio de San Julián en los últimos 30 años. El farmacéutico comunitario que desarrolla su labor en lo que conocemos como oficina de farmacia es un profesional sanitario que aplica su conocimiento en el binomio medicamento y paciente, buscando mejorar los resultados de salud de las personas colaborando con otros profesionales sanitarios. Tiene un papel clave en la gestión y educación de los tratamientos farmacológicos evitando errores, mejorando la adherencia y colaborando en la efectividad y seguridad de los mismos. Además refuerza acciones de educación sanitaria y salud pública.
¿Deberían estar más reconocidos?
El farmacéutico tiene un gran reconocimiento en su comunidad a través de unos elevados niveles de confianza profesional que nos demuestran las personas cada día. Queda mucho camino por recorrer pero creo firmemente que la administración sanitaria pública valora cada vez más la colaboración de los farmacéuticos en los procesos asistenciales colaborando con otros agentes de salud.
¿Además de las funciones actuales, tienen capacidad para hacer más tipos de actuaciones con el sistema de salud?
Tenemos una formación universitaria multidisciplinar que nos capacita para trabajar de manera colaborativa en la prevención de la enfermedad, abordaje de determinadas patologías agudas, el seguimiento farmacoterapéutico de pacientes crónicos polimedicados y actividades de salud pública como la vacunación en población de coberturas mejorables o cribados de determinadas patologías. Podemos contribuir a aliviar la carga del sistema de salud optimizando tiempo y recursos en beneficio del paciente.
¿Cree que deberían trabajar más estrechamente con los médicos?
Una comunicación y colaboración más estrecha con médicos y enfermeras ha demostrado en numerosos proyectos profesionales que mejora la calidad de la atención sanitaria y la salud de las personas.
Los pacientes echan de menos que haya una colaboración más estrecha entre el médico de atención primaria y la farmacia, sobre todo en tema de comunicación. ¿Cómo se puede solventar?
El Colegio ya está promoviendo iniciativas y protocolos con los cuatro grandes distritos sanitarios de Sevilla que facilitan esta comunicación y colaboración entre los profesionales de atención primaria y los farmacéuticos comunitarios, para reforzar al paciente un mensaje coordinado y coherente en beneficio de su salud.















