El presidente de BBVA ha reconocido sin ambages en el foro hispano-alemán que se celebra estos días en Berlín que en España había reformas largamente debidas y que habría sido la «firmeza» del gobierno de Angela Merkel la que ha llevado finalmente al de Rodríguez Zapatero a emprenderlas. Ello ha logrado que «por el momento» los mercados hayan dejado a España al margen del grupo de los países periféricos que necesitan un rescate financiero. Pero todavía muchas cajas «se encuentran en una situación delicada debido a sus errores» y a la falta de responsabilidad de rendir cuentas, dijo el banquero. A su juicio, el proceso de reformas está «bien encaminado», pero «hay que rematarlo lo antes posible», con la flexibilización del mercado laboral y el saneamiento de lascajas de ahorros.
Como contra ejemplo al alemán, se han escuchado críticas a la innacción del gobierno de España, «nadie tuvo el coraje político de atacar a ese toro a tiempo» y, de haber alcanzado la crisis a Portugal hace seis meses, la propia España habría estado «al borde del caos», sentenció el presidente del BBVA.
Éste celebró que el presidente del gobierno español «se haya dado cuenta» por fin, «y, si no, se lo han explicado» ya, concluyendo que este retraso estaría haciendo a España «perder el partido» frente a Alemania. «Somos un país deudor y Alemania es un país acreedor, Tenemos que ser mejores y más rápidos que Alemania».
Gracias a la presión exterior, el Gobierno español tendría «una ventana de oportunidad para completar la reforma laboral y de las cajas y no puede perderla», pero su aplicación de las medidas debe ser cuestión «de semanas» y no de meses: «En este momento, es fundamental actuar bien y rápido. Y ambas cosas son igualmente importantes», sostuvo el presidente de uno de los primeros bancos españoles.
González ha urgido a aprovechar para hacer una reforma laboral que elimine lo que llamó «problemas» de la negociación colectiva y «relacione los salarios con la productividad». En su opinión sería «muy importante alcanzar en el mes de abril un acuerdo ambicioso que elimine los problemas de la negociación colectiva y genere empleo de manera intensa y rápida».
El presidente del BBVA ha atacado la política laboral mantenida en España, que habría llevado a la «lamentable situación» de un paro crónico, urgiendo a los sectores a desarrollar la planeada reestructuración del mercado laboral. España «tiene urgencia de crear puestos de trabajo». Y sobre la abismal diferencia entre el empleo en Alemania y en España ha llamado a homogeneizar los mercados laborales dentro de la Unión Monetaria y Económica.
«Nadie tuvo el coraje político de atacar ese toro a tiempo»
Como había hecho Francisco González, el miembro del consejo directivo del Banco Central Europeo (BCE) ha recordado también cómo «Alemania entendió que su mercado de trabajo no se llevaba bien con el euro y lo reformó. Su índice de paro es ahora mas bajo que antes de la crisis».
El paro «en cambio, es el doble» depués de la crisis, subrayó González Páramo, concluyendo que ésta sería «la diferencia entre los países que hicieron sus deberes a tiempo y aquellos que no» y pidió que se aproveche la crisis para abordar «planes para poner en orden la casa».
El euro sería «el ejemplo mas completo de solidaridad», el «destino común» de los miembros de la eurozona y una moneda que «suscita plena confianza internacional», sostuvieron tanto González-Páramo como el ex ministro de Hacienda, Peer Steinbrück.
Ambos coincidieron en afirmar que la crisis de la eurozona se veía venir, pero mientras el alemán disintió calificando de «error del BCE» el «comprar deuda pública» de los países afectados, temiendo «la peor perspectiva» de que el BCE tuviera que «crear un "bad bank" para la deuda pública». Pero por parte española se ha exigido también a Alemania asumir un «liderazgo más claro» en Europa.
Con respecto al proceso de saneamiento de las cajas «no se puede esperar cinco años para terminar, el sector público no puede convertirse en gestor de las entidades en crisis». Insistió en la importancia de identificar las necesidades de capital de cada entidad financiera, pero «es imprescindible limitar la presencia de capital público en las cajas a pocos meses, para estabilizar lo antes posible el sistema financiero».







