Es la foto de todos los veranos, pero siempre es distinta. En cuanto llega el calor, las Familias Reales de toda Europa acceden a compartir con los fotógrafos un momento sencillo y casi privado de sus vidas, que nada tiene que ver con la rigidez y solemnidad de los actos institucionales. Esos días de vacaciones se muestran como una familia más. Son las imágenes más informales del año, pero fortalecen esos lazos afectivos que unen a las Monarquías con sus pueblos.
Cada Familia Real se adapta a las costumbres de su Reino, a su agenda institucional y a sus propios gustos para pasar unos días de vacaciones. A estas alturas del verano, algunas ya han regresado a sus residencias habituales, mientras que otras, como la Familia Real española o la británica, todavía no se han trasladado a sus lugares de veraneo, aunque lo harán el próximo fin de semana. De hecho, Don Juan Carlos todavía tiene actividad programada en el Palacio de La Zarzuela al menos hasta el jueves.
Como es habitual, la primera en trasladarse a Palma de Mallorca ha sido la Reina, aunque Doña Sofía ha dejado la isla para viajar a Jordania, donde ayer asistió a la la boda del Príncipe Rashed bin al Hasan, primo del Rey Abdalá, con Zeina Shaaban.
Viaje de Don Felipe a Perú
Los Príncipes de Asturias también tendrán que esperar al próximo fin de semana para trasladarse a Mallorca. Aunque Doña Letizia viajará el miércoles a Palma para un acto oficial, después regresará a Madrid, donde esperará junto a sus hijas a que Don Felipe vuelva de Perú, donde el jueves representará a España en la toma de posesión del nuevo presidente. También las Infantas Doña Elena y Doña Cristina coincidirán en Mallorca con sus hijos, aunque antes los Duques de Palma pasarán unos días con la familia Urdangarín. La novedad de este verano es que la Familia Real interrumpirá sus vacaciones a mitad de agosto para regresar a Madrid, donde recibirá al Papa y participará en la Jornada Mundial de la Juventud. Después, aún les quedarán días libres antes de retomar la actividad habitual en septiembre.
La Familia Real británica también se trasladará pronto a su residencia de verano, el castillo de Balmoral. Será después de asistir a la boda de la nieta de la Reina, Zara Phillips, con el jugador de rugby Mike Tindall, que se celebrará el sábado 30 en Edimburgo. Isabel II y el Duque de Edimburgo pasarán agosto y septiembre en Balmoral, donde recibirán la visita larga del Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornualles, y otra más corta de los Duques de Camridge. Tras su reciente viaje de novios a las islas Seychelles, Guillermo y Catalina no tendrán más vacaciones que un fin de semana largo.
También han regresado a Mónaco de su viaje a Sudáfrica los Príncipes Alberto y Charlene. Su boda sigue dando coletazos —no sólo por los rumores sobre la pareja—, sino porque acaban de inaugurar una exposición («Historia de la boda principesca») que reúne todo lo relacionado con el enlace.
Quienes continúan de vacaciones son los Príncipes Federico y Mary de Dinamarca, que pasan el verano en el Chateau de Cayx (Francia), residencia estival de la Familia Real. Igual que los Príncipes de Orange, Guillermo y Máxima, que descansan en la casa familiar de la Toscana italiana.
Los Príncipes de Bélgica y Suecia continúan su labor habitual, mientras que los de Noruega, Haakon y Mette-Marit, estaban preparando estos días la celebración del décimo aniversario de su boda (25 de agosto) con dos visitas oficiales y una ceremonia religiosa. Un aniversario que ahora queda trágicamente empañado por los atentados de ayer en Oslo.









