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«¡Noooo! ¡Noooo! ¡Noooo! ¡Estamos en la B! ¡Estamos en la B! ¡Noooo!». El ya célebre lamento del Tano Pasman, un comerciante de 52 años del barrio bonaerense de Bella Vista, desgarrado hincha de River, sentado ante el televisor de su casa. Lo grabó su hijo Facundo, lo editó su hija Carmela, lo colocó medio en secreto en Youtube su amigo Federico Videtta, y allí se ha visto ya cerca de diez millones de veces. Belgrano le metía el segundo gol a su equipo en el partido de ida de la promoción para evitar el descenso, que acabó 2-0. Pasman veía venir el hundimiento que los últimos vaivenes de su club anunciaban, y la cosa se confirmó hoy hace justo un mes, con un empate en la vuelta 1-1. El equipo más laureado de Argentina, 33 títulos en sus vitrinas, se iba a segunda, a la B.
Cuando le pasó al Atlético de Madrid, el Mono Burgos salía de una alcantarilla en los anuncios y predecía «un añito en el infierno» (que fueron dos). El Tano Pasman solo tuvo que esperar 28 días. El lunes por la tarde Julio Grondona, presidente de la Federación Argentina de Fútbol (AFA), casi octogenario, en el cargo desde 1979, con Videla aún de dictador, se inventó un campeonato totalmente nuevo que recuperaba a River.
Grondona le presentó al Comité Ejecutivo de la federación una liga de 38 equipos a partir de la temporada 2012-2013 —los 20 de Primera y 18 de la Nacional B (Segunda)—, les dio una hora y los puso a votar. 22 dijeron que sí y se abstuvieron cuatro, Racing, Newell's, All Boys y Vélez.
El dinero de la televisión
La escena del salón del Tano Pasman contiene todas las claves de la componenda. Está la desesperación del hincha y está también el televisor, una intensa simbiosis que desenredó sin rodeos el portavoz de la federación después de tener ya todo votado: «Este quilombo se salvaba si se hubiese dado un acto antideportivo, si River no hubiese descendido», reconoció Ernesto Cherquis Bialo.
Grondona llegaba a la votación con el compromiso del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner de duplicar la cantidad de dinero que desde 2009 da a la AFA a través del programa Fútbol Para Todos, que pasaría de 600 millones de pesos a 1.200, unos 200 millones de euros, y que dejaría al grupo Clarín definitivamente sin derechos televisivos. «Hay una sociedad del Estado que pone dinero —decía Cherquis Bialo—. Hay unos clubes que necesitan dinero. Y hay un Estado preocupado que pone la guita, y quiere que estén los mejores». La AFA también abrirá su propio canal de televisión, que dará todos los partidos.
En todo esto faltaba River, y por segunda vez en su alargadísimo mandato, un cambio de norma de Grondona los rescata. En 1983 reformó el sistema por el que se decidía qué equipos descendían. Dejó de contar la posición de esa temporada en la tabla y se introdujeron los promedios: se sumaban los puntos de los últimos tres años y se dividían por el número de partidos disputados. Descendían los dos últimos y otros dos jugaban la promoción. Así eludió entonces River el descenso, y así parecía que lo evitarían siempre los grandes, por lo improbable de que enlazaran tres malas campañas. Hasta la angustia del Tano Pasman.
Las novedades
En el nuevo modelo desaparecerán el Apertura y el Clausura, por lo que solo habrá un título al año, que se disputará en dos fases. En la primera, habrá dos grupos de 19. Los cinco primeros de cada uno y los otros nueve mejores se jugarán el título en la segunda fase. El resto luchará por eludir cuatro plazas de descenso.
Para esta pirueta queda un paso. Debe ratificarla la asamblea anual de la AFA el 18 de octubre, en la que también se vota la octava reelección de Grondona. Hasta 2015, con 84 años.






