El silencio se rompe en las redes sociales, convertidas ya en esta era en salas de prensa atemporales, mucho más cómodo expresarse en el ciberespacio y sin que nadie pregunte. En la madrugada barcelonesa del sábado, entre vítores y aplausos a Javi Varas por su memorial actuación en la portería, desfilaron los futbolistas por la zona mixta del Camp Nou, pero ni rastro de Kanouté y Cesc.
Ambos protagonizaron la otra imagen del Barcelona-Sevilla, la desagradable, y se resolvió la trifulca con expulsión del africano por «agarrar del cuello y posteriormente empujar» al azulgrana, según escribió literalmente Iturralde González en su acta después de señalar un dudoso penalti, con el tiempo ya vencido, el Barcelona empujando, y aún 0-0.
Kanouté: «Hubo provocación e insulto. Su comportamiento como el mío fueron malos»
Rompió el silencio Kanouté. «Siento mucho lo ocurrido ayer, no fue ejemplar. No obstante hubo provocación e insulto, ya sabéis. No le deis más vuelta. Gracias. Su comportamiento como el mío fueron malos, tema zanjado. Seguimos con el fútbol», escribió en su espacio. Al rato, la respuesta deCesc en castellano y en inglés: «Quiero desmentir claramente que haya hecho algún tipo de insulto racista hacia algún jugador del Sevilla», relató en un primera instancia.
«Toda la vida he jugado con gente de todo el mundo y todas las religiones, comparto vestuario con un jugador malí, llevo un tatuaje árabe y mi pareja es libanesa. No hay muestras más evidentes de que no tiene sentido», sentenció.
Cesc: «Quiero desmentir que haya hecho algún tipo de insulto racista»
«Acabo de mantener una conversación telefónica con Kanouté y los dos hemos aclarado lo que pasó ayer. Nos hemos pedido perdón mutuamente y hemos dado el tema por zanjado. Ahora sólo queremos que se hable de futbol. Buenas noches», desveló Cesc. Kanouté también informó a sus seguidores. «Hemos hablado por teléfono. La cosa se explicó y los dos somos adultos y consciente de nuestra culpa ayer. Se acabó». Y todos tan contentos.







