El boniato del Bajo Guadalquivir, un producto de moda en Europa
Cultivos

El boniato del Bajo Guadalquivir, un producto de moda en Europa

La campaña de recolección que se ha desarrollado entre septiembre y diciembre en las Marismas de Lebrija ha sido «buena», aunque se ha visto perjudicada por la sequía

21/12/2021 Actualizado a las 08:30

La campaña de recolección del boniato(o batata) en la comarca sevillana del Bajo Guadalquivir que comenzó en septiembre y se encuentra en su recta final, según el último informe del estado de los cultivos de la Junta de Andalucía, ha sido “buena” aunque se ha visto perjudicada por la escasez de precipitaciones. La zona está considerada como la mayor productora de boniato que tiene como destino la exportación a diferentes países europeos.

El cultivo del boniato comenzó a plantarse de forma experimental en el año 2008 en la zona de la comunidad de regantes del sector B-XII de Lebrija, comprobándose desde entonces las buenas condiciones de estas tierras salinas para el cultivo de esta hortaliza subterránea, que después de una década ha llegado a contar con más de 400 hectáreas sembradas en la zona lebrijana de regadío.

En la campaña de 2021, la sequía ha reducido en 250 hectáreas la superficie de batata en la zona de Lebrija, merma que según ha explicado el agricultor Francisco García, ha tenido consecuencias directas en el empleo, ya que es un cultivo muy social que precisa de mucha mano de obra, que se distribuye entre las labores de plantación, recolección y transporte, además de la de los viveros de Málaga, de donde proceden los plantones.

Francisco Herrera, otro de los agricultores dedicados al cultivo de esta «patata dulce», ha señalado que aunque esta temporada se haya reducido la superficie sembrada, el boniato es un producto consolidado en estas tierras salinas que enriquecen la calidad del producto. «Este año se espera que se produzca una leve subida en el precio del kilo de 10 o 15 céntimos, pudiendo alcanzar un valor aproximado de 45 o 50 céntimos, mejor precio que el pasado año».

boniato
Recolección de boniatos / Agrónoma

Falta de dotación de riego

Según Herrera, las fuertes precipitaciones del mes de octubre de 2020 arruinaron gran parte de la campaña e impidieron la cosecha. «Este año, – destaca-, la falta de dotación de riego, que ha sido sólo para mantener el cultivo, ha provocado una merma en el boniato, obteniéndose un calibre muy pequeño». Además, ha asegurado que muchos agricultores han desistido de sembrar este tubérculo porque se ha derivado el agua para otros cultivos.

Ante esta situación, los horticultores demandan a autoridades y organizaciones más ayudas para el sector y, sobre todo, que se incentive la incorporación de los jóvenes en el agro. En este sentido, Francisco García, ha destacado la necesidad de que la juventud se quede a trabajar en sus pueblos, porque en el caso de que salgan fuera a realizar labores en otros sectores, «los cultivos se morirán o bien se pondrán en manos de grandes empresas distribuidoras».

Hortofrutícola gaditana

Buena parte del boniato cosechado en la comarca de Lebrija tiene como destino Taliflor, una empresa situada entre Sanlúcar de Barrameda y Chipiona, con más de 50 años de experiencia en el sector de los productos hortofrutícolas. A los agricultores que colaboran, esta entidad hortofrutícola les ofrece asistencia técnica desde la siembra hasta la cosecha, asesoramiento y planificación del cultivo y control de las buenas prácticas agrícolas.

Según han señalado desde la empresa gaditana, la cosecha del boniato estaba dedicada en un principio al mercado nacional, y desde hace una década se exporta al mercado europeo, siendo Reino Unido, Alemania, Francia, Holanda y los países nórdicos, donde hay más demanda del producto. Esta circunstancia, ha provocado que el cultivo tenga en los últimos años un gran auge en Andalucía, y más en concreto en las provincias de Cádiz y Sevilla.

Uso industrial

Por otra parte, la elevada demanda del producto ha permitido a las cooperativas andaluzas  apostar también por la transformación, vendiendo parte de la cosecha que ha sufrido daños durante el trasiego de la recolección a industrias de productos de alimentación infantil, y otros usos como espesante, chips, bastones, boniato deshidratado, purés, guarnición o asados, e incluso para elaborar cerveza.

Ámbitos