Quesería Las RRR, una oda a lo artesano que no para de recibir premios internacionales
Quesería Las RRR, una oda a lo artesano que no para de recibir premios internacionales
En Granada hay de todo: jamón de Trevélez, cordero segureño en la comarca de Huéscar, aguacate y chirimoya en la Costa Tropical, vinos en casi todas partes… y también quesos de excelente calidad que desde hace años reciben reconocimiento no sólo en España sino a nivel mundial.
El mejor ejemplo está en Maracena, una localidad contigua a la capital donde se ubica la Quesería Las RRR, una empresa que a lo largo de sus tres décadas de historia ha elaborado unos quesos artesanales de vaca, cabra y oveja que han sido elogiados por los mejores profesionales y premiados en los principales concursos.
El Oscar de los quesos, el certamen que reúne cada año a los mejores, se llama World Cheese Awards y en la más reciente edición, que ha tenido lugar, ha dado el máximo galardón, llamado Supergold, a dos quesos de la marca granadina: los Supergold, que así se denominan, se los han llevado su queso de cabra curado de leche cruda y el de oveja al romero gran reserva.
Siete Supergold
No es la primera vez que esto ocurre. Desde el año 2013, cuando llegó el primero, Quesería Las RRR acumula ya siete Supergold, de los cuales dos se los ha llevado su modalidad Pata Negra (queso de leche cruda curado de larga maduración, envuelto en manteca ibérica y con pimiento de Madagascar), otros dos la Piparra (de oveja gran reserva), dos el curado y otro el semicurado.
Al frente de Las RRR está Juan Roberto Rivas, que desde niño ayudó a su padre, Roberto, y que cuando éste falleció de manera repentina en 1993, dejó sus estudios de Geografía y se puso al frente de la compañía. Fue duro, pero por otra parte era el único de la familia que sabía cómo hacer quesos y apostó por mantener la tradición.

Comprar leche de otros lugares
«En ese momento, la primera decisión fue dejar el rebaño que siempre había tenido mi padre y seguir con la quesería, pero comprando leche de otros lugares», resalta el empresario, que especifica que la de vaca llega de la Vega de Granada, la de cabra fundamentalmente de Motril y Lanjarón, así como de El Jau, una pedanía de Santa Fe, y la de oveja, de Manzanares, en Ciudad Real.
Juan Roberto Rivas está al mando de una pequeña empresa en la que trabajan seis empleados –siete ahora que se acercan las Navidades y hay más pedidos- y que, pese a los premios, mantiene su filosofía, que se resume en «hacer quesos que no sólo alimentan, quesos que cuentan una historia».
«Tenemos muchas ventas locales pero es verdad que ahora, gracias a la web y a esos premios que hemos recibido, que es cierto que ayudan y dan prestigio de marca, también vendemos en otros puntos de España como Mallorca, Madrid o Barcelona», apunta el responsable de Las RRR.
Experimentar cosas nuevas
Sin embargo, se considera un empresario heterodoxo. «Yo respeto mucho a las personas que están al frente de un negocio y son ambiciosas, porque eso sirve para progresar, pero mi filosofía no es esa. Yo primo mi familia antes que el negocio y no desarrollo labores de expansión, prefiero seguir a lo mío y de vez en cuando, para no aburrirme, experimentar con cosas nuevas», explica.
Una de esas cosas nuevas es un queso artesanal (como todos, eso no haría falta subrayarlo) elaborado con leche de vaca. «Lo estamos afinando entre todos aquí», comenta, visiblemente ilusionado. A sus 50 años eso no le falta, aunque reconoce que lo que no le gustan son «los líos en los que me meto con la comercialización y demás».
Porque a pesar de todo, de esos World Cheese Awards que acumulan en sus estanterías y de otros prestigiosos galardones como el concurso Maestro Quesero, el Nacional de Quesos de Cabra Ficade o el de Villa de Teba, donde es habitual que se alcen con los primeros premios, lo suyo, insiste, no es competir.
«Me dicen que es muy probable que no haya ninguna otra quesería en España que acumule tantos títulos en tres décadas de existencia, pero ya digo que lo nuestro es seguir haciendo lo que hacemos, como siempre, de forma artesanal», concluye Juan Roberto Rivas. En la web, eso mismo se expresa de manera muy lírica: «Cada bocado es un viaje a la tradición, una ola al esfuerzo y a la dedicación». Poco más queda que añadir.