Cuando se dialoga con la ciencia
«La industria agroalimentaria ha sabido aplicar las indicaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) para mejorar la calidad de los alimentos que consumimos»
Un poco hastiado de ver como con demasiada frecuencia se aprueban normas agroalimentarias sin base técnica científica, es una satisfacción poder escribir en este caso sobre los resultados de una acción conjunta y dialogada con la industria de alimentación y bebidas.
Me refiero a cómo esta industria ha sabido aplicar las indicaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) para mejorar la calidad de los alimentos que consumimos y, por tanto, contribuir a la buena salud de las personas.
Tras la aplicación del ‘Plan de colaboración para la Mejora de la Composición de los Alimentos y Bebidas y Otras Medidas en el periodo de tiempo 2017-2020’, se han cumplido el 99% de los objetivos establecidos por la ASESAN. En concreto se han reducido azúcares añadidos, sales y grasas saturadas, en un conjunto de alimentos que representan casi el 45% de la energía diaria. En total han sido alrededor de 3.500 referencias alimentarias.
Ejemplo de colaboración público-privada
La propia AESAN señala la sustancial reformulación de la composición de los alimentos envasados, mejorando la calidad de los mismos. También la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha valorado esta iniciativa como un ejemplo de colaboración público-privada para la mejora de la calidad nutricional de los alimentos consumidos por los ciudadanos.
Debe hacer pensar a algunos representantes públicos que ven en la industria a un enemigo y no a un aliado. No comprenden que la industria debe intentar mejorar sus balances, lo que es imprescindible para el buen devenir de la economía; pero como profesionales entienden que todo lo que mejora la satisfacción del consumidor, bien sea por su disfrute o por las ventajas que aportan a su calidad de vida, va a redundar en un beneficio para ambas partes.
Y con conciencia y consciencia, saben que deben actuar avalados por la ciencia, algo que, lamentablemente, no siempre es bien entendido en determinados estamentos políticos.